Las claves del método Ramis aplicadas a Reguilón

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Cerca estuvo Luis Miguel Ramis, el actual técnico del Juvenil A del Real Madrid, de entrenar la pasada campaña al Castilla. Sin embargo, el club blanco apostó por la bala de Zinedine Zidane. Aún así, desde la cantera todos cuentan maravillas del técnico blanco y para muchos fue decepcionante la decisión tomada desde arriba. Pero, ¿qué hace a Luis Miguel Ramis tan especial? Tiene multitud de aciertos, pero hay uno en concreto que le hace ser un entrenador ideal en el fútbol base: su capacidad de ser capaz de sacar lo mejor de cada jugador que pasa por sus manos.

Con Ramis no importante dónde y en qué posición haya jugado cada Cachorro de Valdebebas que pasa por sus manos. Él analiza con gran acierto a sus jugadores y desarrolla distintos perfiles para todos ellos. Un ejemplo de ello lo tenemos en ‘Moli’ (Sergio Molina). El madrileño jugó como central durante su paso por las categorías inferiores. De pronto Ramis vio potencial en él y se inventó a un gran mediocentro. Algo esencial esta característica del técnico para el desarrollo de jugadores, pues en el futuro todos ellos saben jugar en varias posiciones y les permitirá llegar más lejos en su futuro. Además, el míster es alguien muy cercano a sus jugadores y se vuelca siempre en ellos. Cuando las cosas salen mal en el primer tiempo, el míster da aliento a sus jugadores, les ofrece consuelo, pero también soluciones cuando es necesario. Al término del partido, los micrófonos de Real Madrid TV se acercan a sus pupilos y dicen siempre lo mismo: “el míster nos dio confianza al descanso”, “el entrendor nos explicó que hacíamos mal”, “Ramis nos desveló una posibilidad que nos permitió dar la vuelta al partido”.

Pero esta característica del entrenador blanco no es únicamente importante para la formación, también lo es para mejorar al equipo y con ello ganar títulos. Siempre es muy ingenioso a la hora de buscar soluciones ante las bajas. Y aquí lo vamos a explicar analizando el rendimiento de Reguilón, el lateral zurdo del equipo -junto a Luismi Quezada- en la Copa de Campeones. El lateral zurdo, ante las bajas del equipo, fue la apuesta personal de Ramis para la posición de central. Una posición que desconocía totalmente y en la que había jugado muy pocas veces en su formación futbolística. Quizá el entrenador blanco pensará en Diego Llorente o Nacho Fernández a la hora de decidir este ‘experimento’ pues comparte varias similitudes con ellos -especialmente con el segundo-.

Vamos a explicar su progresión en esta posición acompañándonos del siguiente vídeo, que dividiremos por fases:

Fase primera: el Reguilón lateral. Una pequeña muestra de su calidad por la banda izquierda. Lateral de perfil más defensivo que su compañero del Juvenil A. No por ello no es incisivo por las bandas; de hecho, suele filtrar pases muy peligrosos al extremo. Además realiza un buen trabajo defensivo debido a su valentía, salvando muchas veces a los centrales al hacerles buenas coberturas. Su estilo de centro es más bien raso, sin tratar de ganar línea de fondo.

Fase segunda: inicio como central. Los primeros minutos del encuentro ante el Laguna donde Ramis decide experimentar con él en esa posición. Si bien tiene algunos errores en la colocación, muestra una interesante contundencia. Buenos destellos en una posición totalmente nueva para él salvo por dos encuentros testimoniales del año anterior.

Fase tercera: ‘Regui’ cada vez se desenvuelve mejor como central y se muestra más seguro. Además ya no tiene dudas en la colocación, el experimento de Ramis está siendo un éxito. Salva además varias ocasiones de verdadero peligro y se muestra seguro en el juego aéreo.

Fase cuarta: el ‘central’ juvenil comete un error en una cesión. El ser zurdo le juega una mala pasada al verse obligado a ceder el balón atrás con la derecha, no le da fuerza suficiente y propicia el gol visitante. Reguilón, al que hasta ahora le estaban saliendo muy bien las cosas en esa posición, se ‘desenchufa’ del encuentro. Se nota que pierde algo de fuelle debido a su estado anímico. Hay un par de jugadas en las que no logra defender bien y el rival continua la ocasión. Le falta parte de su contundencia. Esa fase termina cuando Borja Mayoral corre hasta el centro del campo a celebrar el gol con él y cuando Ramis le transmite la confianza oportuna.

Fase quinta: mérito de Ramis y del juvenil blanco por la fortaleza mental que logra mostrar. Ramis hace un gran trabajo psicológico con él en el descanso y al volver al terreno de juego, vuelve como una moto. Mucho más contundente que en los minutos anteriores, colosal en el juego áereo, y hasta mostrando su descaro en una jugada de peligro. Además se adelanta en varias ocasiones para cortar jugadas de peligro e iniciar la pelota jugada. Vuelve a sacar sus buenas características.

Ramis por tanto, ha encontrado la mejor solución al problema que tenía tras la baja de centrales. Habrá que ver que sucede en los próximos partidos con Lienhart y Kuscevic ya disponibles por su equipo. Ojalá que Ramis sepa valorar el gran trabajo de ‘Regui’ y sepa darle minutos. Así como que esperemos que este pedazo de entrenador pueda ganar la Copa del Rey juvenil -junto a este maravilloso equipo- y no finalice el año en blanco. Año en el que ha tenido una mala suerte desorbitada. Esperemos también que pueda seguir en la casa el máximo de tiempo posible, y que cuando vuele, lo haga muy alto y guardando siempre un gran recuerdo de lo logrado en el Real Madrid.

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De profesión abogado, sin nada que ver con el periodismo deportivo más allá del ejemplo y las enseñanzas de mi abuelo. Sin embargo, mi devoción por el fútbol base, y mi pasión por el Real Madrid me han traído hasta aquí para informar sobre La Fábrica y ayudar a conocer a los jugadores que la componen, uno de los mayores activos de este gran equipo. Esta será mi quinta temporada colaborando con este medio y espero seguir mostrando la misma ilusión que en las anteriores. Y en la medida de lo posible, seguir colaborando con Real Madrid TV siempre que así se me solicite. Como es lógico, no me responsabilizo de aquello que no escribo. Colaboro con este medio pero no pertenezco ni dirijo el mismo.