La trayectoria madridista de Vicente Díaz Calderón: del torneo social al Juvenil A (parte uno)

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Vicente Díaz
Sucesión de imágenes de Vicente Diíaz
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Conocido por muchos su oficio, por pocos su desempeño. Hará un mes, el ya jubilado delegado del Real Madrid abrió la puerta de su casa a Soy Madridista para relatar todas sus vivencias y anécdotas en el Club y para explicar cuál ha sido su función durante todos estos años. Desde este medio queríamos saber absolutamente todo sobre él y especialmente mostrar su lado más personal. Por ello comenzamos este reportaje tan personal y que no hubiera sido posible sin la amabilidad de Vicente comenzando por analizar sus primeros pasos en el deporte y su vinculación al extinto Torneo Social ya sea como jugador o como delegado.

TORNEO SOCIAL

En 1980 -principios del mes de julio- comenzaba el vínculo entre el Real Madrid y el delegado Vicente Díaz Calderón. Sin embargo, para conocer la vida del mítico empleado madridista hay que remontarse más atrás en el tiempo pues ya desde jóven estuvo vinculado al equipo de su vida: el Real Madrid.

Sus inicios en el equipo blanco fueron como jugador del ya extinto Torneo Social que creó Santiago Bernabéu participando en el equipo juvenil -como interior o delantero- hasta que una fractura de tibia y peroné le retiró de los terrenos de juego. A pesar de ello, años después, Vicente no paró la práctica de varios deportes y llegó a participar en competiciones de atletismo, formó parte del equipo de baloncesto de su universidad e incluso participó en alguna competición de tenis.

Desde sus inicios supo mantener muy buena amistad con todos los empleados que conocía del Real Madrid -por aquél entonces un Club mucho más familiar y menos hermético de lo que lo es en la actualidad- y ese ha sido siempre el secreto de su éxito. En 1980 pensaron en él desde el Real Madrid para encargarse de ser el delegado de varios equipos en el Torneo Social y aceptó el cargo. Comenzaba una relación muy productiva entre un hombre dedicado a una de sus pasiones y el mejor club del siglo XX. Duración que se prolongaría hasta el 30 de junio 2016 tras solicitar Vicente Díaz su jubilación.

Vicente posando junto a uno de sus equipos en el Torneo Social (los equipos participantes del torneo social no tenían el escudo bordado en sus camisetas)

En esta etapa recibió el consejo de Miguel Malvo -antiguo coordinador de fútbol base- que le aconsejó sacarse un título oficial que le permitiera trabajar en categorías oficiales y poder seguir ascendiendo como delegado. Vicente hizo caso del consejo y en 1989 obtuvo su primer carnet oficial que le permitía sentarse en un banquillo. Aunque ya antes tuvo la posibilidad de hacer de delegado en hasta tres encuentros del Juvenil A como suplente de última hora; José Antonio Camacho era el entrenador del juvenil madridista por aquél entonces.

Había concluído ya casi su étapa en el Torneo Social  aunque quedaba la parte final: su participación en el torneo Príncipe de Asturias en el que los mejores jugadores del Torneo Social  formaban un único equipo con la curiosidad de que las camisetas de los jugadores blancos ya poseían el escudo del Real Madrid bordado. Tanto en el equipo Infantil (1988-1989) como Benjamín (1989-1990) resultaron campeones del mismo.

LOS CADETES MADRIDISTAS

Tras conquistar durante dos años consecutivos el torneo Príncipe de Asturias llegó la temporada 1990-1991 en la que ascendió al Cadete B madridista. Llegaba a las competiciones de los equipos oficiales de cantera y en las que supo dar lo mejor de sí mismo. Se mantuvo dando salto entre los dos cadetes según las circunstancias hasta que en la temporada 1996-1997 ascendió de manera oficial al Juvenil A.

De esos años guarda especial recuerdo tanto por el fútbol como por los futbolistas que conoció allí. Con Guti, Álvaro Benito o Víctor Sánchez del Amo tuvo una magnífica relación pero ninguno significó para él lo que supuso Raúl González Blanco, el gran capitán. Conocida es la buena relación entre la leyenda madridista y Vicente habiéndose escrito sobre ella en ocasiones anteriores. Pero a todo lo dicho debe ser añadido el profundo respeto que Raúl y Vicente se procesan mutuamente. Incluso ya en el primer equipo Raúl acostumbraba a visitar a Vicente y a su hijo con quién también tiene una magnífica relación y con quién pasaba muchos tiempos muertos jugando a la Playstation. Escuchando hablar a Vicente se vislumbra en sus palabras que además de tener una gran admiración ante el ex-jugador blanco considera a Raúl como casi un integrante de su familia. Algo lógico por otra parte pues no sólo le ha visto crecer, y han sabido mantener la relación, sino que también ha formado parte de muchos eventos familiares y cumpleaños.

Fue una época muy bonita para él con multitud de torneos y viajes en los que él mismo se encargaba de supervisar que nada fallara. Si bien es cierto que había un costo en esos viajes: perder tiempo del que disfrutar lo más importante para él: su familia.

DE NUEVO AL JUVENIL A / FÚTBOL CONTRA EL RACISMO

La temporada 1996-1997 volvió al equipo en el que fue delegado por primera vez de manera oficial: el Juvenil A. Se mantuvo en el mismo juvenil durante tres temporadas coincidiendo con grandes futbolistas entre los que habría que destacar a Iker Casillas. En esos tres años, el Juvenil A obtuvo dos títulos ligueros, un campeonato de España y una supercopa de España.

En el año 1997 se realizó un torneo en el Santiago Bernabéu con tres equipos participantes: equipo blanco, equipo negro y equipo rojo. El motivo de tal torneo era fomentar la lucha contra el racismo en la sociedad y fue un éxito rotundo. Jugadores como Higuita, Éric Cantona, Brehme o Futre se juntaron para la ocasión con varios madridistas como Guti, Redondo, Karembeu o Míchel y otros tantos jugadores y disputaron tres partidos de duración reducida. Vicente fue el delegado de equipo de uno de los integrantes y fue su primera actuación en el magnífico estadio blanco acompañado de José Antonio Camacho.

 Pulse aquí para leer la segunda parte

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Soy abogado, ¿y qué es lo que hago aquí? No lo tengo muy claro, pero voy por mi cuarta temporada en SoyMadridista y cada día me lo paso mejor. Tengo por costumbre hacer la carta de presentación de jugadores que no la necesitan, basta con sacar algo de tiempo en verlos jugar. Pero, ay, el tiempo, cuán fungible es. Justo ahí es donde entro en escena.