La trayectoria madridista de Vicente Díaz Calderón: el Castilla y su método de trabajo (parte dos)

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Vicente Díaz
Vicente Díaz con Raúl, Guti y Cañizares
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Segunda parte (primera parte) y última de este reportaje sobre el reconocido delegado del Real Madrid que durante tantos años ha sido un ejemplo de todos los Cachorros que pasaban por Valdebebas ayudándoles en todo lo que podía y aportándoles un granito de arena en su futuro como futbolistas. En esta entrega del reportaje se tratará su paso con el Castilla pero especialmente se explicará su modo de trabajo, sus funciones y dejará claro como es el Vicente Díaz Calderón persona.

REAL MADRID CASTILLA

Finalizada su experiencia en el Juvenil A llegaría su etapa más fructífera y de más recuerdos. En la temporada 1999-2000 se estima su ascenso al Real Madrid Castilla, un puesto en el que se mantuvo hasta que el pasado 30 de junio de este mismo año solicitara su jubilación. Aún estando en el filial blanco estuvo varios años suscribiendo un contrato de colaboración desinteresada (aunque por supuesto dado de alta en la Seguridad Social y con un seguro contratado), es decir, sin nómina por parte del Club. No fue nunca un problema para Vicente que supo compaginar su trabajo en una multinacional alemana y el Real Madrid, el equipo de sus sueños.

En el Castilla participó tanto en la Liga Adelante (tres temporadas) como en la Segunda División B (once temporadas) viendo como el equipo ascendía en dos ocasiones y pudiendo participar en cinco encuentros en el Estadio Santiago Bernabéu.

Con el Castilla ha vivido muy grandes momentos compaginados con otros no tan buenos. Llegado al filial blanco la exigencia es mucho mayor y las situaciones a veces se vuelven tensas. Pero sobre todo ha colaborado en la formación humana de muchísimos futbolistas a los que ha marcado y quiénes guardan un recuerdo muy positivo de él.

EL MÉTODO VICENTE DÍAZ

Muchos años han pasado desde que Vicente Díaz Calderón comenzara a trabajar en el Real Madrid y día a día intuía que la cantera y la situación del equipo blanco cambiaba a medida que pasaban los años. El cambio de valores en la sociedad se reflejaba por supuesto en los jugadores. El respeto que antaño tenían a todos y cada uno de los empleados y por supuesto a los que significaba la entidad desaparecía poco a poco. Antes, cuando destacabas en el Torneo Social y finalmente vestías la elástica blanca con el escudo a la altura del pecho, se sentía una sensación de vértigo y responsabilidad. Esos tiempos pasaron y el futbolisa varió mucho su esencia. Además la exposición mediática -aunque a veces excesivamente controlada- contribuyó al cambio.

No obstante un hombre que se ha mantenido tantos años en su puesto de trabajo es porque sabe adaptarse a las circunstancias y cuando hacía falta Vicente cambiaba su actitud con los chicos. Sus funciones como delegado además aumentaban -a la vez que la importancia de sus equipos-, tenía importantes responsabilidades y siempre una solución para los contratiempos que surgían. Incluso una vez que un jugador se dejó su documento de identidad y tenía que coger un avión Vicente se les ingenió para que mientras se llamaba al hotel y un taxi traía el dni se pudiera comenzar el proceso de embarque utilizando la ficha federativa a la espera del ansiado taxi. Gracias a su trabajo, el jugador no quedó en tierra y pudo formar parte de la expedición de regreso con normalidad. Hasta en la victoria y celebración se encarga de que todo salga bien: si no fuera por él, casi salta Sergio Ramos sin la undécima a la celebración del Santiago Bernabéu o varios jugadores encabezados por Nacho se habrían fotografiado mostrando la parte trasera de la Champions.

Poca gente conoce las funciones que tiene un delegado de equipo que son varias y muy distintas. Vicente lo explica de un modo muy sencillo: “los protagonistas son los jugadores y técnicos, nosotros nos encargamos de que el pequeño porcentaje de cosas restantes salgan bien“. Porque de nada sirve una buena preparación física, un conocimiento estupendo de los rivales si después surge un contratiempo que impide disputar el partido o afecta a las reguladísimas concentraciones. Muchas veces para asegurarse de mantener el control, el delegado se ayuda de los capitanes del equipo. Además, Vicente como delegado, tiene la obligación de realizar un informe negativo de todo contratiempo o imprevisto durante una concentración para evitar que esa circunstancia se repita de nuevo. Sus informes sirven para el Castilla pero también para el resto de equipos -baloncesto incluído-.

Las concentraciones del Castilla y en general del Real Madrid están fijadas con una precisión milimétrica. Normalmente se viaja en autobús (con generalmente más de un conductor) aunque tampoco hay que descartar la opción de viajar en AVE o avión. Hasta las paradas en carretera están fijadas previamente y se intenta que los jugadores estén lo más descansado posibles. Es por ello que el Club ofrece unos autobuses para casi cien personas en los que viaja un tercio de los mismos. En estos viajes Vicente se suele acercar a los jugadores y transmitirles el ánimo o apoyo necesario. Es uno de los motivos por el que todos los jugadores tienen tan buen recuerdo suyo: siempre tiene la palabra adecuada.

Santiago Solari pretendía contar con él en la futura temporada pero finalmente no aceptó la propuesta de una jubilación anticipada. ¿El motivo? No quiere hacer durante más años de delegado y quiere aprovechar el tiempo libre merecidamente ganado del que podrá disfrutar ahora para organizar sus inmunerables recuerdos, realizar ciertas actividades de colaboración en ONGs pero especialmente volcarse en su familia. Aquélla a la que no vio crecer tanto como le gustaría por su ajetreada vida y concentraciones habituales. Disfrutar de ellos y especialmente de su primera nieta Sofía -hija de Enrique y su esposa Nuria-. Una niña que a pesar de su corta edad ya puede alardear de conocer a las estrellas del Real Madrid y que comparte abuelo con el rusito Denis Cheryshev.

Vicente aún no sabe si se encuentra desvinculado totalmente del Club. Los viajes y el ajetreo de la pretemporada han impedido que tenga una charla con Florentino Pérez en la que analizar si podrá desempeñar algún tipo de cargo. No obstante, él se ha ofrecido desinteresadamente a asesorar y aportar cuanta información requiera su sucesor en el cargo: Juan Antonio Sancho. Una reunión para permitirá seguir al Castilla con la fórmula del éxito en este apartado: el método Vicente Díaz Calderón.

ALINEACIÓN DE AMIGOS

Como sorpresa final, Vicente quiso mostrar a Soy Madridista cuál sería el equipo que formaría con los amigos con los que ha trabajado durante tantos años. No podía meter a todos -como es lógico- pero ha tratado de hacer una selección quedando un gran equipo y un detalle la mar de interesante.

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Soy abogado, ¿y qué es lo que hago aquí? No lo tengo muy claro, pero voy por mi cuarta temporada en SoyMadridista y cada día me lo paso mejor. Tengo por costumbre hacer la carta de presentación de jugadores que no la necesitan, basta con sacar algo de tiempo en verlos jugar. Pero, ay, el tiempo, cuán fungible es. Justo ahí es donde entro en escena.