El día en el que el Santos frustró el debut de Neymar con el Madrid

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Neymar Jr.
Neymar en un encuentro con la selección brasileña
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Ya es prácticamente sabido por todos que Neymar dispuso de ficha federativa con el Real Madrid durante unos pocos meses a principios del año 2006. Si bien el jugador brasileño no llegó a disputar ningún partido, y su papel se limitó a realizar pruebas y completar entrenamientos, si había planes de que disputara un torneo como experiencia y se enfundara la elástica blanca: el prestigioso MIC que, casualidades de la vida, se disputaba esa edición en Barcelona.

El conocido torneo se disputa durante las vacaciones de semana santa en distintas sedes de la costa brava. En el año 2006 la localización elegida fue Barcelona y en ese escenario estaba planificado el debut del brasileño que fue inscrito en tiempo y forma, y cuyo nombre acompañó varios documentos sobre el torneo. Manolo Romero, uno de los responsables del equipo blanco en el torneo, atestigua la veracidad de esta información reconociendo que vio su nombre escrito en las actas.

Pero como muchas cosas en el fútbol, algo se torció. El Santos receloso de este movimiento, y considerando que la referida prueba podía ir demasiado lejos, optó en el último instante por no autorizar al actual jugador del Barcelona viajar a la ciudad condal.

Ironías del destino, no sólo se vio privado de su debut en la ciudad en la que actualmente vive, sino que fue en este torneo donde Neymar mostró su candidatura como promesa del fútbol mundial. Pero no lo hizo en el año 2006, fue dos años más tarde y defendiendo el escudo del Santos.

Todos estos datos serían suficientes para que otros iniciaran la cantinela de que dicho jugador es canterano de pura cepa: pero en el Madrid no somos así.

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Soy abogado, ¿y qué es lo que hago aquí? No lo tengo muy claro, pero voy por mi cuarta temporada en SoyMadridista y cada día me lo paso mejor. Tengo por costumbre hacer la carta de presentación de jugadores que no la necesitan, basta con sacar algo de tiempo en verlos jugar. Pero, ay, el tiempo, cuán fungible es. Justo ahí es donde entro en escena.