Entrenadores de ida y vuelta entre Real Madrid y Valencia

Hasta once entrenadores han compartido banquillos de Real Madrid y de Valencia. Este capítulo recuerda la aventura de dos de ellos: Ramón Encinas y Jacinto Quincoces

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Baltasar Albéniz y Quincoces
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Suelen compartir los éxitos logrados al igual que generalmente cargan en soledad con los fracasos. El eslabón mas débil y el que primero se rompe cuando los resultados sobre el césped no son buenos, ya que como se dice comúnmente es mas fácil echar a uno que a once. Presionados por los dirigentes, jugadores, aficionados y Prensa cuando no se obtienen las metas deseadas, el trabajo de un entrenador nunca es fácil. Durante la historia de los Real Madrid-Valencia muchos de los que se han sentado en el banco valencianista han tenido pasado o futuro madridista: Juan Armet, Ramón Encinas, Jacinto Quincoces, Alfredo Di Stéfano, Sabino Barinaga, Jose Iglesias ‘Joseito’, Miljan Miljanić, Jorge Valdano, Guus Hiddink, Quique Sánchez Flores o Rafa Benítez, entre otros. Si vamos más lejos, de los cinco entrenadores che con mas partidos en Primera División, tres han tenido pasado blanco. Aprovechando estas coincidencias vamos a recordar la historia de varios de estos entrenadores, su relación entre Madrid-Valencia y parte de la historia madridista.

Ramón Encinas fue un pontevedrés que no logro triunfar como jugador tras una carrera por equipos de segunda fila, por lo que a partir de 1922 se lanzo a probar suerte desde los banquillos. Tras comenzar con equipos pequeños da el salto al Sevilla a mediados de la década de los 20. Posteriormente vuelve a su tierra para entrenar al Celta, colabora con los seleccionadores nacionales José María Mateo y Amadeo García de Salazar, entrena al Alavés y retorna al Sevilla en 1934 donde conseguiría la Copa con el conjunto sevillano. Tras la guerra ficha por el Valencia donde entre 1939 y 1942 y gana una Liga y una Copa. Al conjunto madridista llegará en diciembre de 1942 para suplir a Juan Armet ‘Kinké’, quien curiosamente había sido entrenador esporádico del Valencia pero sin oficialidad entre 1921 y 1922, y que tenía al Real Madrid cuarto por la cola casi en el ecuador de la Liga y había presentado su dimisión tras perder en Granada. Entre la salida de un entrenador y la llegada del otro, el Madrid jugó un encuentro en Chamartín bajo la dirección de Hernández Coronado, secretario general y hombre para todo durante muchos años en el club. El rival de aquel día: el Valencia curiosamente, quien ganó en Chamartín 0-1 con un gol de Simón Lecue, exjugador madridista entre 1935 y 1942.

Chus Alonso recibe indicaciones de Ramón Encinas

El debut de Encinas se produjo en Les Corts, el antiguo campo de un Barcelona que andaba a la zaga del Madrid en cuanto a resultados. Sin embargo el partido resulto un monumento al gol con un empate 5-5, en el que a día de hoy sigue siendo el partido liguero jugado en Barcelona, entre ambos, con más goles. A continuación el Madrid encadenó tres victorias seguidas, lo que levantaba el animo de la hinchada, que sin embargo se tropezó con una ilusión óptica: el Madrid sufrió a continuación otras tres derrotas consecutivas. El resto de la temporada, el Madrid cosechó tanto victorias como resultados adversos lo que le llevo a finalizar la Liga en décima posición de un total de catorce equipos. Tras la Liga llegaba la Copa, en la que el Madrid alcanzo la final, tras eliminar en semifinales al Barcelona con aquel famoso 11-1 en la vuelta de Chamartín, del cual hablaremos otro día, en la que perdió ante el Athletic de Bilbao en una soleada tarde de junio en un campo encharcado tras una orden al jardinero formulada por un personaje misterioso que nunca se llego a identificar. Menos mal que el Madrid era el equipo del Régimen, que dirían algunos ahora.

Ramón Encinas, durante un partido en el Metropolitano

Los incidentes de la famosa semifinal de Copa ante el Barcelona propiciaron un cambio en la presidencia: la llegada de Santiago Bernabéu en Septiembre de 1943. Éste y la nueva junta directiva continuaron con Encinas en el banquillo, quien encaro una temporada con multitud de caras nuevas en la plantilla (Barinaga, Bañón, Corona, Pruden, etc..) algunos de los cuales ya llegaron para la campaña de Copa de la temporada anterior. La temporada no discernió mucho de la anterior y el Madrid finalizo séptimo, jugando el ultimo partido de Chamartín ante un Valencia que se había proclamado Campeón de Liga. En Copa nuevo fracaso y derrota en octavos ante el Granada. Al menos una alegría en la temporada: se derrota 5-0 al Atlético Aviación en Chamartín y se obtiene la Copa Presidente Federación Castellana de Fútbol. La temporada 44-45 fue la ultima de Encinas y en ella estuvo cerca de obtener el titulo de Liga. A falta de 6 jornadas para el final una derrota por 5-0 en Barcelona aleja al Madrid del Barça y, pese a los esfuerzos finales, marcando 26 goles en los últimos cinco partidos, se queda a un punto del campeón.

En la derrota en Barcelona pesó mucho la eliminación de Copa, ese año se jugo la competición intercalada con la Liga, ante el Sevilla en un partido de desempate jugado en Valencia. A mediados de junio Encinas comunicaba a José García Echániz, delegado del Real Madrid, la decisión de no continuar al frente del equipo. Como curiosidad, Encinas no logró ganar como madridista ninguno de los cinco partidos ligueros que le enfrento a su exequipo. Tras el vacío en el banquillo, Bernabéu abrió un plazo para elegir quien llevaría las riendas del equipo. Finalmente hubo fumata blanca y el elegido fue Jacinto Quincoces.

Ciriaco y Quincoces, la mejor pareja de centrales en los años 30

El baracaldés fue un central que fichó Hernández Coronado, secretario del Real Madrid, procedente del Alavés en el verano de 1931. Dentro de una política de grandes fichajes que comenzó con Ricardo Zamora la temporada anterior, Coronado se trajo del conjunto vasco a la pareja de centrales Quincoces y Ciriaco junto al delantero centro ‘Negro’ Olivares por 60.000 pesetas de la época. Además de estos tres fichajes también logró los de Luis Regueiro y de Hilario Marrero, con los cuales se armo un equipo que consiguió ganar el Campeonato de Liga 1931-32 sin perder un solo partido. Desde ese temporada hasta la interrupción por la Guerra Civil, la pareja Quincoces y Ciriaco, a excepción de la temporada 33-34 que se alternó con Felix Quesada, fue el baluarte defensivo sobre el cual el Madrid conquisto títulos en ese lustro: dos Ligas, dos Copas de la República y cinco Trofeos Mancomunados. Su sobriedad y seguridad en el juego, además de su carácter, hicieron de él un ídolo de la afición madridista. Para la Selección española también fue un fijo en la defensa y entre los Juegos Olímpicos de Amsterdam de 1928 y un amistoso ante Austria en el Metropolitano en 1936, jugo 25 partidos oficiales perdiéndose tan solo tres partidos de los que disputó España en esos años. Formó asimismo parte del combinado que viajo al Mundial de Italia de 1934, donde fue elegido dentro del equipo ideal del Campeonato y el título oficioso de mejor defensa del mundo, pese a caer en cuartos de final tras el clamoroso robo de Italia en Florencia.

Quincoces, que jugó mas de 200 encuentros oficiales con la camiseta blanca, fue de los pocos jugadores que volvió a la plantilla tras el paréntesis de tres años de la Guerra Civil. Pese a que los años pesaban en las piernas, permaneció en el club hasta la temporada 1941-42, aunque como él mismo confeso siguió jugando mas por amistad con los directivos y por afición al balompié. En diciembre de 1942 fue homenajeado con un partido en el antiguo Chamartín, ante el Atlético Aviación, en el cual se volvió a reunir junto a Zamora y Ciriaco. Una curiosidad de aquel partido: pese a las fotos que circulan de ese día con Ciriaco vestido de corto, en realidad no jugó el homenaje por estar lesionado. Tan solo estuvo presente para homenajear a su gran compañero y amigo.

La retirada de Quincoces fue tan solo como jugador. Para la temporada 42-43 comenzó a dirigir al Real Zaragoza, con el cual no tuvo una buena trayectoria y acabo descendiendo a Segunda División, tras solo ganar dos partidos en toda la Liga. Tras un corto periodo de dos partidos como seleccionador nacional, en la primavera de 1945 Bernabéu le reclama para hacerse cargo del equipo madridista.

Quincoces posa con su plantilla, campeona de Copa de 1946

La temporada 45-46 trae de nuevo los éxitos al conjunto blanco. El equipo se mantiene en los puestos de cabeza durante los primeros meses y las sensaciones son buenas. Sin embargo en Navidades comienza una racha en la cual solo consigue 7 puntos de 20 posibles lo que aleja de la cabeza y le deja a cinco puntos del líder a falta de cuatro partidos. Finalmente finalizara cuarto en la clasificación con un Sevilla campeón entrenado, curiosamente, por Ramón Encinas. Dos semanas más tarde comienza la competición de Copa y el Madrid va pasando eliminatorias (Ferrol, Ceuta, Alcoyano y Oviedo) para plantarse en la final ante el Valencia. El 9 de Junio, en Barcelona, el Real Madrid derrota 3-1 a los che y logra el titulo de Copa diez años después. Barinaga y dos goles de Pruden lo hacen posible. La vuelta a Madrid es apoteósica, el publico llena los andenes de la vieja estación de Atocha para recibir a los jugadores blancos, quienes serán llevados a hombros hasta las oficinas madridistas en el Frontón Fiesta Alegre.

Baltasar Albéniz y Quincoces

Pese a la victoria, Quincoces no siguió como entrenador y aconsejó a Bernabéu que fichara a Baltasar Albeniz como su sustituto, cosa que el de Almansa no dudó. Durante el verano Quincoces hizo una gran labor para el club. A petición de Bernabéu, quien había leído en un periódico que un emisario del Barcelona viajaría a Canarias para fichar a un jugador local, Quincoces viajo a las islas en avión para ficharlo antes. No falló en el encargo y se trajo al delantero canario para Madrid. ¿Su nombre?, Luis Molowny.

Así se lo contaba Bernabéu a la prensa tras la reunión de la junta directiva donde se oficializaron ambas novedades:

– Hay ademas otras cosa interesante y es el nombramiento del nuevo entrenador del Madrid.
– ¿Bonet?
– No. Se trata de Baltasar Albéniz, el antiguo jugador del Alavés que en la temporada ultima preparó al equipo del Español y anteriormente el del Celta.
– Nos parece muy acertada la elección. Pero, ¿y Quincoces?
– Jacinto pasa a ser nuestro asesor técnico. Ocupara el cargo de delegado de fútbol en la Junta directiva. Es el precisamente quien nos ha sugerido la idea de traer a Albéniz. Conoce muy bien a Quincoces, con el que ha jugado muchos años, sabe su manera de pensar y estamos seguros que dará un rendimiento excelente.

Apenas duró Quincoces una temporada como asesor técnico y al inicio en la temporada 48-49 hubo relevo en el banquillo, al cual volvió el baracaldés mientras que Albeniz pasó a encargarse de la parcela física de la plantilla. Así lo contaba este ultimo en una entrevista:

– Me han dicho que te quedas.
– Así parece. Un año mas con vosotros, según acorde con la directiva. Hasta ultima hora no concretamos porque las intenciones eran de traer de Inglaterra un entrenador. Pero por ahora continuare en colaboración con Quincoces.
– Que es el técnico, ¿no?
– El técnico en la formación del equipo, en adquisiciones, en todo lo que el Club precisa, porque es el jefe de todos los que tenemos una misión dentro del conjunto como profesionales. Mi labor, limitada a la preparación, fue siempre de acuerdo con las observaciones de Jacinto.

El intercambio de roles no funcionó. La temporada es pésima, en la primera vuelta el Madrid solo consigue ganar cuatro partidos como local, finalizando la misma más cerca del descenso que del titulo. El estreno oficial del nuevo estadio de Chamartín se salda con victoria por goleada ante el Athletic de Bilbao, pero no es mas que un oasis en mitad del desierto. Las dos primeras jornadas de 1948 se saldan con una derrota en El Collao ante el Alcoyano (2-1) y otra ante el Gimnástico de Tarragona en Chamartín (1-3) quedando el equipo a tres puntos del descenso. En tales circunstancias los comentarios de los castizos señalaban que el club tenia un campo de Primera para un equipo de Segunda. Se golea en casa al Sabadell (4-0) como paso previo a viajar a Les Corts para enfrentarse al Barcelona, que está a cinco puntos del liderato. Una mala primera parte de la defensa blanca deja sentenciado el partido y pese a jugar una muy buen segunda parte pierde 4-2 quedándose a dos puntos del descenso a falta de nueve jornadas para el final. Durante la semana posterior al partido salta la noticia: el 28 de enero llega a Madrid Michael Keeping, un exjugador ingles con mas de 400 partidos a sus espaldas entre Southampton y Fulham, como recambio para el banquillo blanco.

Quincoces siguió ligado a los banquillos y para la temporada 48-49 ficho por el Valencia donde estuvo seis temporadas en una primera etapa en la cual consiguió dos Copas del Generalísimo, ambas jugadas en Chamartín, y una Copa Eva Duarte, ademas de dos subcampeonatos de Liga, siendo uno de los entrenadores mas laureados del conjunto valenciano. Su relación con la capital del Turia fue larga. Ademas de volver a entrenar al Valencia en la mitad de la temporada 1958-59, y algún partido más como recambio de emergencia, se afincó allí y creó diversos negocios inmobiliarios, fue directivo del propio club, así como presidente del Mestalla y de la Federación Valenciana de Pelota. Para la estadística quedara que en su etapa valencianista no fue capaz de ganar nunca en los ocho partidos de Liga y Copa que jugó en Chamartín ante el Real Madrid.

 

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