Cuatro capitanes y tres expulsiones

Sólo Benzema, de los cuatro capitanes del Real Madrid, no ha visto la roja en los cinco partidos en España de este curso. Cristiano, Ramos y Marcelo merecen un toque de atención

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Marcelo fue expulsado por Hernández Hernández
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Cuatro capitanes y tres expulsiones en cinco partidos oficiales disputados en España esta temporada. La estadística de tarjetas rojas vistas por el Real Madrid durante este curso, más allá de la siempre mejorable actuación arbitral que diría el presidente blanco, Florentino Pérez, es no sólo demoledora, sino también extraordinariamente extraña. Porque de los cuatro capitanes de la primera plantilla blanca, tres han sido expulsados en sólo cinco partidos.

Los cuatro capitanes de la primera plantilla del Real Madrid son, por orden, Sergio Ramos, Marcelo, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema. Exclusivamente este último, que sólamente ha visto ocho amarillas en todas su carrera (ninguna roja, por supuesto), se ha salvado de irse a la calle antes de tiempo por una expulsión durante este curso. Pero los otros tres han caído, cuando precisamente como capitanes de sus compañeros deberían ser extraordinariamente cuidadosos en sus acciones.

El primer expulsado fue Cristiano Ronaldo, en el partido de ida de la Supercopa de España en el Nou Camp. Celebrar un gol quitándose la camiseta y caer en un forcejeo con Umtiti en una acción dentro del área fueron suficiente para ver la roja. Cristiano, una megaestrella histórica de este deporte ya con 32 años, aún no había sido advertido por nadie de que mostrar músculos al marcar puede desembocar en que en una jugada tonta y aleatoria un árbitro que te tenga en el punto de mira te enseñe otra amarilla y te expulse. Para colmo, su reacción, humana pero totalmente injustificada, de sacudirse al colegiado de encima, ha dejado al Real Madrid huérfano de su mejor goleador durante las cuatro primeras jornadas de Liga. En dos de ellas, Valencia y Levante, tal vez el Real Madrid le haya echado de menos y alguien deba pedirle explicaciones.

El segundo en ver la roja fue Sergio Ramos, en el primer encuentro liguero, ante el Deportivo. El primer capitán blanco le propinó un manotazo en la cara a Schär en una tángana y tuvo la fortuna de que sólo le enseñaran una amarilla. Pero en el descuento, y en un salto, tuvo uno de sus habituales deslices de saltar con el codo demasiado descolocado, le atizó a Borja Valle y se marchó a la caseta. En el descuento de un partido que el Madrid ganaba 0-3. Si Ramos es el jugador más expulsado en la historia de la Liga es por no saber medirse en días como este en Riazor, con todo decidido y el partido a punto de terminar.

Lo de Marcelo, el sábado ante el Levante, fue la segunda tarjeta roja de su carrera. La primera la vio en en el Benito Villamarín en septiembre de 2008, hace nueve años ya, y fue por doble amarilla. En esta ocasión, y en una caída con Lerma, el colegiado entendió que había agredido a su rival, por lo que le mostró la roja directa. Sin tanto aspaviento ni tanta croqueta, liado con su adversario, no habría lugar a equívocos y no hubiera visto la roja.

Las tres acciones por las que Cristiano, Ramos y Marcelo fueron expulsados, más allá de que estén bien o mal arbitradas, son perfectamente evitables. Y eso es lo que se le debe reclamar a los tres jugadores. Que son capitanes del Real Madrid no sólo para negociar las primas y salir guapos en la foto, portando brazalete, sino también para dar ejemplo de comportamiento y no caer en provocaciones, entre otras cosas.

 

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