Di Stéfano fue capitán del Madrid por primera vez en San Sebastián

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En la previa de la visita del Real Madrid a Donosti, no podemos dejar de recordar otra visita a Atocha, el anterior estadio de la Real Sociedad, en la cual se cumplió una efemeride muy grata para Alfredo Di Stéfano.

El Real Madrid encara la temporada 1960-61 como gran favorito para el titulo de Liga, pese a que el Barcelona era un club pujante. El último ademas lo perdió el Madrid por culpa del gol avegare. Sin embargo, los cinco entorchados europeos, sobre todo tras la exhibición en Glasgow, pesaban mucho en la moral de los rivales. Miguel Muñoz, que había estrenado el banquillo a mitad de la temporada anterior, contaba con una delantera de lujo para afrontar el año: Canario, Del Sol, Di Stefano, Puskas y Gento. Algo a lo que juntaba una media con Vidal y Pachín junto a una defensa eficiente de Marquitos y Casado en los laterales y el gran caudillo de Santamaría en el centro. En la portería sí hubo una novedad, José Vicente, que tras cuajar un buen año en el Español de Barcelona se hizo indiscutible en la portería blanca.

El debut liguero se produjo una calurosa tarde de Septiembre, hasta 37 grados se alcanzaron en uno de los fondos, la famosa gradona, en el viejo estadio de Metropolitano. Un derby para comenzar con todo lo que ello suponía. El Atleti había derrotado al Real Madrid en la final de Copa jugada en el mismo Bernabéu la temporada anterior. Sin embargo, pese a las ganas de revancha, el Atleti cuajo un soberbio partido y gano 1-0, con gol de Jones, y que pudieron ser mas si Vicente no hubiera realizado un magnifico encuentro. La temporada empezaba mal pero como dijo Miguel Muñoz en vestuarios: “Restan 29 jornadas y no hay que romperse las vestiduras. El final es lo que cuenta”. Podían sonar aquellas palabras como tópicas, pero al terminar la temporada se vieron como proféticas.

Desde este partido, y hasta el final de la primera vuelta, el Real Madrid encadenó una racha excepcional de 13 victorias y 2 empates. En casa goleando 5-1 al Real Zaragoza, 7-0 al Real Oviedo o 4-0 al Racing; y fuera de casa con un 0-5 en Heliopolis o un 3-5 en el Camp Nou con Gento y Di Stefano por partida doble. El Madrid impuso un ritmo brutal. Tanto fue así que al llegar el derby con el que comenzaba la segunda vuelta, en un liga de 16 equipos y con 2 puntos por victoria, el Madrid le sacaba 10 puntos al cuarto clasificado. Tan solo el Atleti, que estaba a 5, y el Barsa, a 7, aguantaban el ritmo a duras penas. El Atleti quiso recortar distancias ligueras y lo único que consiguió fue descolgarse mas. Al Madrid le duró medio tiempo y acabo ganando 3-1, con dos de Puskas y otro de Del Sol. Para mayor felicidad, el Barcelona empataba a 2 en casa con el Athletic Club y la diferencia entre el Madrid y el 2º era de 7 puntos a falta de la 2ª vuelta. El Madrid empezaba a acariciar el titulo.

Tras el derby el Madrid viajaba a San Sebastián donde los años anteriores siempre le ponían muy difícil la victoria, al enfrentarse a un equipo bronco y aspero, lo que unido al estado del terreno de juego, la mayoría de las veces encharcado de manera natural o artificial, daba mayor realce a las victorias en Atocha. Así lo recordaba el mismo Di Stefano en una entrevista en El Diario Vasco durante el centenario de la Real: “Jugábamos en el otro campo, en Atocha. Lo que más recuerdo, el mas importante en su táctica, era el conserje del campo (se refiere a Amadeo Labarta), era el mejor. ¡Cómo regaba el campo!. Inundaba el césped en las partes que pensaba que más nos podía perjudicar a nosotros, en el centro, por las bandas, para que nosotros nos quedáramos varados. Tenia sus pequeños trucos que unas veces le salían bien y otras no”. El Madrid viajó sin su capitán, Paco Gento, al que suplía su eterno suplente, Manolin Bueno. Y en San Sebastián se daba la circunstancia que Di Stéfano podía cumplir varios hitos.

Por un lado, si jugaba, hacía de este partido el número 400 que disputaba en España tras su fichaje por el conjunto madridista, aunque bien es cierto que se contabilizaban amistosos y los partidos jugados con España tras su nacionalización, y al mismo tiempo se encontraba con un registro de 349 goles conseguidos en las ocho temporadas. Tanto un hito como otro los cumplió Di Stéfano en Atocha ya que el Madrid se paseo por allí, 0-4, con el argentino marcando el segundo gol de la contienda. Para el recuerdo de aquel día dejamos constancia del 11 madridista: Vicente, Marquitos, Santamaría, Casado, Vidal, Pachín, Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Bueno. Y además, se dio la circunstancia de que Di Stéfano portó el brazalete de capitán del Real Madrid por primera vez en su vida.

Tras Atocha el Madrid siguió con el acelerador a fondo y lo mas importante, sumo siete victorias seguidas, entre ellas un 8-0 al Elche y victorias en San Mames y el Pizjuan, para llegar al 12 de marzo y jugarse la Liga en casa ante el Mallorca, al que, cómo no, derrota por 3-0 y logra el titulo a falta de 5 jornadas para el final batiendo todo tipo de récords hasta la fecha. Encadeno 26 partidos sin perder, de ellos 15 con victoria, para acabar la liga con 12 puntos de ventaja sobre el segundo siendo el máximo goleador y el menos goleado. Este titulo seria el primero de los cinco consecutivos que conseguiría en la primera mitad de la década de los 60.

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Con mi Insignia de Plata en un lugar privilegiado e intentando llegar a la de Oro, nada se puede comparar a la 7ª cuando uno ha sufrido todas las decepciones europeas de la segunda mitad de los 80. Abuelo, lo que hubieras disfrutado con los 11 de blanco, ya tenemos el doble de Copas de Europa desde que te fuiste y aquí seguimos, disfrutando y recordando a todos aquellos que de una u otra manera han hecho posible que seamos lo que somos.