El Madrid, salvador económico del Girona en dos ocasiones

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Los hinchas madridista dieron color al partido
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Si ya la semana pasada intentamos hablar de la historia de los enfrentamientos blancos contra el Eibar y tuvimos que desistir de ello al no existir nada anterior a los últimos años, al ver el calendario de esta jornada y comprobar que tocaba visita a Montilivi nos veíamos en las mismas circunstancias, al ser el conjunto rojiblanco un debutante en la Primera División. Sin embargo, y pese a que el Girona ha militado la mayoría del tiempo en categorías inferiores, si hemos localizado varias visitas que realizo el conjunto blanco a caballo entre las décadas de los 70 y 80.

Los hinchas madridista dieron color al partido

Con la moda de la torneos de verano, el Girona creó el suyo a comienzos de los 70 bajo el sobrenombre de Trofeo Costa Brava, que a día de hoy se sigue disputando. Sin embargo con el ascenso del Girona a una nueva Segunda División B recién creada, el club rojiblanco quiso jugar otro trofeo para conmemorarlo. En un primer momento se pensó en invitar al Barcelona o al Espanyol, pero ninguno de ellos se mostró accesible, por lo que la siguiente elección recayó en el Real Madrid, con quien nunca se habían medido. Los blancos aceptaron la invitación y el 20 de Agosto de 1977 el conjunto blanco se presentó en Girona bajo el mando de Antonio Ruiz, segundo entrenador de Miljan Miljanić dado que este se encontraba en Belgrado para asistir a una operación de su padre. Con un lleno hasta la bandera, la afición local y multitud de aficionados blancos llegados de distintas zonas de la comarca recibieron con ovaciones a un conjunto blanco que solo prescindió de los jugadores tocados o lesionados. Garcia Remón, Uria (Rubiñán), San José, Sol, Benito (Sabido), Vitoria, Aguilar, Stielike (Escribano), Santillana, Guerini y Macanás (Isidro) fueron los jugadores blancos que saltaron al estadio Municipal.

Pese a la diferencia de categoría y calidad, no olvidemos que el Girona había ascendido tras casi veinte años jugando en Tercera División, los locales no se vinieron abajo y disputaron el partido a un Madrid que recibió hasta tres tiros a los postes. En la segunda parte los blancos impusieron su calidad y fondo físico asediando la portería del meta local aunque no consiguieron hacer mover el marcador. Dado que había en juego un trofeo cedido por el Ayuntamiento de la localidad, ambas escuadras se jugaron el mismo desde el punto de penalti. Allí no hubo mas color que el blanco quienes ganaron por 1-3 al marcar los suyos ‘Chupete’ Guerini, Rubiñán y Escribano. El I trofeo Inmortal Girona viajaba hasta Madrid.

El XI madridista que jugó en Girona en 1979

Debido a los buenos resultados que deparó el partido, tanto de público y recaudación como de fútbol, el Girona continuó con el Torneo al año siguiente con la visita del Real Murcia que derroto a los locales por 1-3. La segunda visita blanca se hizo un año después, en 1979 a finales de mes de agosto, y supuso una ayuda para las arcas locales la presencia blanca. Además deñ déficit monetario que arrastraba el Girona, se le sumaron pérdidas económicas en el Trofeo Costa Brava celebrado unos días antes, así como la destrucción, debido a un incendio, del bingo que acababan de abrir en los bajos del estadio y que intentaba paliar la situación económica de la entidad. Las desgracias se paliaron en parte con la taquilla del encuentro debido a que nuevamente el publico acudió en gran numero al estadio para ver a las estrellas blancas que dispuso Boskov sobre el césped del Municipal: García Remón, San José (Isidro), Benito, García Navajas, Camacho (Portugal), Stielike, Del Bosque, Ángel, Juanito, Santillana y Rincón.

Con un retraso de quince minutos sobre el horario previsto, y motivado en deferencia al público que seguía entrando al estadio, comenzó el partido. Pese a que no lució todo su potencial y jugó a medio gas, esta vez el Real Madrid no dejó que el partido llegara tan lejos como el primer año y consiguió una victoria cómoda ante un conjunto local que luchó sin descanso. Con un marcador de 0-4, obra de Santillana por dos veces, Portugal y Juanito, el Real Madrid ponía rumbo a la capital con su segundo trofeo. Los únicos inconvenientes del partido fueron la lesión del ingles Cunningham en el calentamiento, una constante durante su etapa madridista, y un golpe de Camacho, que tuvo que ser sustituido. Una última curiosidad de aquel desplazamiento: tanto Girona como Real Madrid retrasaron un día el partido para no coincidir con la final del Trofeo Joan Gamper que disputaron Barcelona y el Colonia, por lo cual el conjunto culé, en vista del gesto madridista, invitó a la plantilla y al cuerpo técnico a asistir al partido en el Camp Nou.

El Madrid que jugó en Girona en 1980

Para la siguiente visita madridista hubo al comienzo cierta reticencia en la Casa Blanca, dado que en la anterior edición el Real Madrid tuvo problemas para cobrar el cheque que el Girona le había entregado por su participación en el trofeo. Tras el cambio de presidente rojiblanco, éste se sentó a hablar con Luis De Carlos para explicar lo acaecido y solicitar nuevamente la visita blanca. De Carlos no puso problemas y el 21 de agosto de 1980 nuevamente viajo el Madrid a la capital de la Costa Brava para jugar el IV Trofeo Inmortal de Girona. Estamos en el año del 50º Aniversario de la fundación del club y el Girona lo quiso celebrar a lo grande. Primero la Real Sociedad en el Trofeo Costa Brava, donde venció 1-2 aunque ocasionó déficit económico su visita: se recaudó menos que lo que costó su contratación. Nuevamente el Madrid salvó las cuentas de los rojiblancos y otra gran entrada en el Municipal trajo beneficios para el conjunto local.

Boskov volvio a llevar a todos los titulares y jugó aquella noche con García Remón (Agustín 45´); García Cortés, Camacho, Gallego, García Navajas (Pérez García 45´); Stielike (Del Bosque 45´); Ángel (Portugal 45´), García Hernández, Juanito (Cunningham 56´ y Rincón 77´), Santillana e Isidro. El partido fue el mas emocionante y disputado entre ambos equipos hasta ese momento. El Girona logro aguantar las acometidas del conjunto blanco, y pese al gol inicial de Juanito, tras un penalti discutido, logró empatar por medio de Morata. Hasta mediada la segunda parte logró mantener el empate, pero los posteriores cambios y el cansancio hicieron mella en el Girona, que poco a poco sucumbió. En los últimos 20 minutos finales Isidro, García Hernçandez y Santillana inclinaron la balanza hacia los visitantes, que se acabaron llevando el trofeo por tercera vez. La entrega del mismo fue realizada por el entonces Vicepresidente del Gobierno y anterior Jefe del Estado Mayor del Ejercito, Manuel Gutiérrez Mellado. Para aquellos que no lo ubiquen, se trata del militar, vestido de civil, que se enfrentó a Antonio Tejero en el hemiciclo durante el intento de Golpe de Estado de 1981.

Gutiérrez Mellado le entrega a Miguel Ángel el trofeo de 1981

En 1981 llegara la ultima visita blanca a Girona, la cual la jugará el Real Madrid como compensación del traspaso del jugador local Javier Juliá al Castilla, la temporada anterior. Nuevamente llevo Boskov a todos los titulares, y a excepción de los lesionados, el Madrid saltó a Montilivi, que tuvo poco mas de media entrada, con un equipo integro de jugadores españoles: Miguel Ángel; San José, García Cortés, García Navajas; Camacho, Del Bosque (Gallego 45´) Juanito (Pineda 45´);Ángel, Santillana (García Hernández 45´), Ito e Isidro. El partido fue con diferencia el peor de los jugados hasta aquel entonces y el Madrid gano fácilmente aunque sin ninguna brillantez. Dos goles de Juanito y otro de Ángel daban el cuarto trofeo para el Real Madrid que nuevamente era entregado por Gutiérrez Mellado.

Tras esta cuarta visita madridista se puso punto final a las comparecencias a un Torneo que sin la presencia blanca apenas tuvo continuación y desapareció al poco tiempo. El Girona navegó durante los siguientes años entre Segunda B y Tercera División, con alguna incursión en Regional, hasta que en 2008 retornara a Segunda División 50 años después y ascendiera el año pasado a la máxima categoría.

 

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Con mi Insignia de Plata en un lugar privilegiado e intentando llegar a la de Oro, nada se puede comparar a la 7ª cuando uno ha sufrido todas las decepciones europeas de la segunda mitad de los 80. Abuelo, lo que hubieras disfrutado con los 11 de blanco, ya tenemos el doble de Copas de Europa desde que te fuiste y aquí seguimos, disfrutando y recordando a todos aquellos que de una u otra manera han hecho posible que seamos lo que somos.