La contracrónica: Necesitamos abril y mayo

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Las Palmas llegaba hoy al Santiago Bernabéu sabiendo que su rival le quería utilizar para reivindicarse, es decir, para reclamar lo que (se supone) le pertenece, para intentar rescatar la buena fama o reputación que (se supone) tiene. Pero con permiso de Asensio, hemos vuelto a renunciar un poco más.

Evidentemente, volvemos al mismo cuento de siempre. Recibir a un equipo que ha perdido sus últimos 6 partidos de Liga, no motiva. Por muy prepotente que parezca o por muy déspota que resulte, la realidad es esa. Estos jugadores necesitan abril y mayo. Lo que va antes y después de eso, ¡quita bicho!

Por esa razón quizás hubiera sido mejor haber visto de inicio a los Ceballos, Llorente y compañía. Más que nada porque, para muchos de los titulares, lo de hoy era currar un domingo. Lo decían sus caras ya en el túnel de vestuarios: Cristiano sentado en las escaleras guiñando el ojo a sus cordones, Marcelo “mirando a la nada, pensando en todo” y Benzema haciendo cábalas para predecir en qué minuto le iban a pitar hoy.

Con esos ánimos, como mucho, aspiras a encontrarte un gol en la primera mitad que te permita no sufrir en la segunda. Y así ha sido. El gol de Casemiro al filo del descanso ha hecho que el Madrid saliera en la segunda mitad como sale cualquiera un sábado por la noche: si cae algo, bienvenido sea.

¡Y vaya si cayó! Cuando Asensio ve una pelota en la frontal del área necesita siempre aplicar su propia ley de gravedad y hacerla morir en la red. Hoy lo ha vuelto a hacer para firmar uno de los mejores tantos de la temporada. Además, a sus goles siempre les acompaña una sonrisa a cámara que te permite soñar en tiempos de noches en vela.

Llega el parón de selecciones. Un descanso que nos viene bien a todos. A Zidane para pensar, a algunos jugadores para desconectar y a nosotros para acomodar el famoso ‘carro’. Jamás bajaría de él. Es mi casa. Es mi vida. Pero nunca viene mal un cojín. Pensamientos impuros tenemos todos, así que siempre es mejor prevenir que curar. No vaya a ser que algún día me caiga de él o me tiren y ya la tengamos liada.

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Mientras intentas descubrir algo más sobre mí en estas líneas yo me ando paseando por algún lugar de Barcelona con el escudo del Real Madrid en el pecho. Desconozco si soy un valiente o un imbécil, pero me excita. Son tantos los que me miran mal como los que empatizan conmigo. Así que si algún día desaparezco que sepáis que o me han matado a palos o a besos. Y si eso ocurre… ¡Que nos quiten lo escrito y leído por aquí! Eso sí, ¿hablaréis bien de mí, no? ¡Más os vale!