Historias del Clásico: El secuestro de Quini y el Castilla que le marcó tres al Barça

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La temporada 80-81 comenzó con poco cambios en el plantel madridista. El doblete Liga-Copa que había conseguido la plantilla de Boskov el año anterior hizo que únicamente se reforzara el equipo con jugadores de la cantera. Del filial subieron Pérez García (aunque ya había jugado el año anterior algún partido), Agustín, Gallego y Pineda. Algo que unido al retorno de García Cortes desde el Burgos fueron las únicas novedades en el equipo.

La temporada liguera fue cuanto menos anómala. En la primera vuelta el Madrid hizo del Bernabéu un fortín del cual solo se escapó un punto y donde solo encajó tres goles, mientras que las salidas era todo lo opuesto: una victoria y dos empates como botín. Con estos resultados el Madrid se encontraba a ocho puntos del liderato rojiblanco. La segunda vuelta tuvo comienzo similar que se empeoro cuando al comienzo de febrero los blancos perdieron en casa 1-2 ante el Español, rompiendo una racha de 69 partidos sin perder en Chamartín, y salieron goleados 4-0 en la visita a El Molinón. Caen al octavo puesto y ya el propio cuerpo técnico y los jugadores se sinceraban en publico dado que veían imposible el título de Liga.

García Cortés, Pineda, Pérez García y Gallego, el día de su presentación.

Sin embargo, por esas cosas que tiene el fútbol, desde ese momento el Madrid empezó a mejorar. Las victorias consecutivas empiezan a llegar, y a excepción de una derrota en el viejo Atocha, no se pierde ni un solo punto hasta el final de la Liga. La remontada empieza a ser posible sobre todo cuando aún Barcelona y Atlético Madrid tienen que jugar entre ellos y ambos más tarde tienen que pasar por el Bernabéu. Sin embargo todo esto quedaría eclipsado por algo ajeno al fútbol: el secuestro de Enrique Castro ‘Quini’.

Tras la 26ª jornada, y una semana antes de que se enfrentaran en el Calderón rojiblancos y culés, Quini desaparece cuando iba a buscar a su esposa al aeropuerto. Las noticias son confusas al principio y tan solo con el paso de los días se clarifican: Quini ha sido secuestrado a punta de pistola al salir de su casa. Los secuestradores piden un rescate y en primera instancia el club se niega. Ante tal noticia los jugadores y el Barcelona piden suspender la jornada pero la Federación se muestra inflexible y finalmente todos optan por jugar la jornada en aras de la normalidad y en apoyo al jugador. El Madrid, como no podía ser de otro modo, se pone a disposición del Barcelona para lo que considere oportuno. El Atlético derrotará 1-0, con gol de Marcos Alonso, el hijo del histórico defensa blanco Marquitos, abriendo un hueco de cuatro puntos sobre el Barça, mientras el Madrid cae en Atocha y vuelve a estar a ocho puntos. Los jugadores culés acusan la ausencia de Quini: en las dos siguientes jornadas pierden en Salamanca y empatan en casa ante el Zaragoza. Mientras, los rojiblancos presentan grietas ya que pierden en Sarriá y empatan en casa ante el Salamanca. Los blancos por su parte siguen a lo suyo: ganan 4-2 al Betis y 1-2 en Alicante, con Juanito marcando dos goles y fallando dos penaltis, de tal forma que a falta de cinco jornadas la clasificación es Atlético 40, Barcelona 36, Real Sociedad 36, Real Madrid 35 y Valencia 35.

La siguiente jornada, el Barcelona visita Chamartín en un momento que el Barsa sigue tocado y el Madrid va como un tiro. Sin embargo la noche del miércoles salta la noticia: Quini es liberado por la Policía. Tras acceder el Barcelona a pagar un rescate en Ginebra, la Policía logra detener allí a uno de los secuestradores, quien confiesa que el jugador está escondido en un taller en Zaragoza. El estado de salud del asturiano es bueno aunque le pesa el haber estado sin moverse durante mas de tres semanas. Sin embargo, al día siguiente salta al Camp Nou para entrenar y dispuesto a viajar a Madrid para jugar en el Bernabéu. Finalmente cambiara de idea en gran parte motivado por el estado de salud de su esposa, la cual se encontraba aún bastante afectada por el secuestro.

La alineación madridista que derrotó 3-0 al Barcelona.

A Madrid viaja el Barcelona con un Helenio Herrera que seguía pidiendo repetir los tres partidos jugados sin Quini, aunque sin escaso éxito. Enfrente, un Madrid con gran moral que contaba con la novedad de la renovación de Boskov y de un Juanito en gran momento de forma: el mismo día de la liberación de Quini la selección española había derrotado a Inglaterra en Wembley con el malagueño jugando a gran nivel. El domingo, en horario taurino, Madrid y Barcelona se enfrentan en lo que es el partido liguero numero 100 jugado entre ambos conjuntos. El Madrid si vence puede conseguir su victoria numero 50 en estos enfrentamientos, ademas de estar a cuatro goles de los 3.000 tantos ligueros. Un lleno en Chamartín, con el aforo oficial sobrepasado y gente en escaleras, pasillos y torretas para ver a Boskov jugando con Garcia Remón, Cortes (Pineda 45’), Sabido, Navajas, Camacho, Ángel, Del Bosque, Stielike (Garcia Hernandez 87’), Juanito, Santillana e Isidro; mientras que Helenio Herrera lo hace con Artola, Ramos, Olmo, Alesanco, Zuviria, Schuster, Estella (Landaburu 17’), Martinez (Ramirez 74’), Simonsen, Esteban y Sanchez. Antes de rodar el balón desde la megafonía se leyó un comunicado: “El Real Madrid celebra extraordinariamente el feliz desenlace del secuestro del que fue victima el jugador Enrique Castro ‘Quini’, y felicita a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado por su brillante intervención en el caso”. Un comunicado que fue largamente aplaudido por el publico madridista.

Herrera planteó un partido con un solo punta, lo que le hizo controlar el medio campo pero  romo en ataque. Esto lo aprovechó el Madrid para crear mayores ocasiones de peligro, aunque sin llegar a perforar el marco de Artola. Tras el 0-0 al descanso, la segunda parte tomó otro cariz ya que al poco del comienzo un balón que recupera Juanito desemboca en falta de Artola en el área que Ramos Marcos sanciona como penalti. El propio Juanito se encarga de lanzarlo y poner por delante a los blancos. Poco a poco Del Bosque hace funcionar con mas precisión al conjunto blanco para que a la mitad de la segunda parte Santillana marcara el 2-0. El Barcelona lo intentaba y tenia ocasiones, pero no fue capaz de recortar en ningún momento mientras que el Madrid marcaba el tercero por medio de Stielike, cerrando el partido.

Juanito supera a Artola, de penalti: era el 1-0.

En vestuarios la alegría y la indignación iba por barrios. Boskov decía que un Madrid así no podía perder el titulo, mientras que Herrera achacaba la derrota al penalti,  que calificaba de injusto, a la vez que arremetía contra la prensa acusándola de apoyar al Madrid y al Atleti. Ademas de la victoria, el Madrid tenia otra alegría: el Atleti perdía en Gijón y estrechaba la parte alta de la clasificación: Atleti 40, Real Sociedad 38, Real Madrid 37, Valencia 37 y Barcelona 36. Las sorpresas no pararon ahí y siete días mas tarde el Madrid ganaba en Salamanca 1-3, con un triplete de un sensacional Juanito, mientras que el Atleti caía en casa 1-2 ante el Zaragoza en el famoso partido del arbitraje de Álvarez Margüenda que derivo en lanzamientos de almohadillas, agresiones, vallas derribadas, intento de invasion del terreno de juego y en definitiva un espectáculo infame de los aficionados que gritaban a los cuatro vientos acerca de una conspiración de la Federación y los árbitros contra el club y su presidente. Por su parte, los dos tapados, Real Sociedad y Sevilla, al igual que el Barcelona también vencían en su compromisos.

El Atleti quedó tocado de aquel partido y en la siguiente jornada empata en Mestalla y perdía el liderato después de más de 20 jornadas siendo lider. Tanto Real Madrid, derrotando 2-0 al Zaragoza, como la Real Sociedad, venciendo en Murcia por idéntico resultado, se ponían por delante de los rojiblancos y la Liga se colocaba al rojo vivo a falta de dos jornadas. Una semana mas tarde el Real Madrid ponía la puntilla al conjunto colchonero derrotandole por 2-0 en el Bernabéu, goles de Santillana y Garcia Hernandez. Al mismo tiempo el Barcelona perdía en casa contra el Athletic mientras que el Valencia caía igualmente en El Sadar. Tan solo aguantaba el ritmo la Real Sociedad tras vencer 2-1 al Español. De esta forma los dos Reales se jugarían la Liga en la ultima jornada separados por un único punto a favor blanquiazul. La historia es conocida, aunque ya la trataremos en profundidad otro día. El Real Madrid vence en el viejo Zorrilla por 1-3 y cuando acaba el partido es Campeón momentáneo, alegría que se corta cuando la Real remonta en el ultimo suspiro gracias a Zamora y consigue empatar 2-2 en El Molinón obteniendo el titulo de Liga gracias al gol average particular con el Real Madrid.

El once madridista que se jugó la Liga en Zorrilla

Pese a que la Liga había finalizado, el fútbol oficial no terminaba en el Bernabéu puesto que aún quedaba por jugarse la Copa del Rey. Nuevamente le iba a tocar visitar el Bernabéu al Barcelona, pero esta vez contra un rival que, aunque de blanco, no era el habitual primer equipo, sino el filial: el Castilla. Nuevamente estos se habían posicionado en octavos de final, aunque esta vez con un calendario mas laxo a diferencia del año anterior: Manchego y Constancia habían sido sus únicos rivales. El bombo emparejó a los de Juanjo García con el eterno rival de la entidad y estos no estaban por la labor de dejar repetir al filial la hazana del año anterior. El Castilla de este año no era el mismo del pasado, sobre todo por el cambio de jugadores. Aun así, Helenio Herrera no se tomo el partido a broma y a excepción de la portería, salio con toda la artillería. Por el Castilla jugaron Miguel, Chendo, Espinosa, Salguero, Lucas, Blanco (Sánchez Lorenzo 74′), Moreno, Casimiro (Juanito 82′), Ortiz, Bernal y Paco.; mientras que por el Barsa lo hicieron Llangostera, Ramos, Alesanco, Migueli, Olmo, Zuviria, Landáburu, Schuster (Martinez 45’), Simonsen, Quini y Esteban (Ramírez 64’). En los prolegómenos, el capitán castillista Bernal entregó a Quini una placa como homenaje tras el trance sufrido y que no se le pudo entregar en el partido liguero. La hinchada madridista, que casi llenó el estadio, ovaciono largamente al asturiano cuando levantó la placa.

Bernal, capitán del Castilla, entrega la placa a Quini

Pese a que el Castilla puso mucho empeño y ganas, la diferencia entre ambos equipos era abismal. A los cinco minutos, Landáburu adelantaba a los culés. El Castilla igualó por medio de Ortiz rápidamente, pero entre Quini y Espinosa ponían el 1-2 en el marcador. El Barcelona controlaba cómodamente el partido mientras que el Castilla quería y no podía. Tan solo en la segunda parte pareció que los azulgranas se desentendían un poco del partido, lo que aprovecharon Paco y Blanco para en seis minutos dar la vuelta al marcador. El Castilla no se cerró atrás con este resultado, y al mismo tiempo el Barcelona se lanzó al ataque. Los fallos en la defensa madrileña se hicieron mas claros y poco a poco el marcador llevó a la lógica. Zuviria, Migueli y Simonsen firmaron un 3-5 que dejaba la eliminatoria sentenciada.

La vuelta en el Camp Nou, pese al resultado de la ida, reunió a medio aforo. El Barça volvio a salir con un equipo de gala: Artola, Olmo, Migueli, Zuviria, Sánchez, Alesanco, Simonsen (Ramírez 73’), Landaburu, Quini, Estella (Martínez 67’) y Esteban; mientras que Juanjo jugo con Miguel, Juanito (Sánchez Lorenzo 39′), Casimiro, Lucas, Espinosa, Salguero, Ortiz (Cidon 58′), Herrero, Bernal, Moreno y Paco. El partido no tuvo mucha historia dado que a los tres minutos Quini y Esteban a los 15, ponian un 2-0 que cerraba cualquier atisbo de duda sobre quién iba a ganar la eliminatoria. El Castilla acusó mucho la falta de remate, tan solo lo hizo una vez en la primera parte. En el segundo tiempo, Quini y Landáburu volvieron a marcar mientras que Paco por el Castilla marcaba el gol visitante. Pese a otra derrota abultada, 4-1, el Castilla se despedía de la competición de manera muy digna y habiendo luchado en todo momento.

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Con mi Insignia de Plata en un lugar privilegiado e intentando llegar a la de Oro, nada se puede comparar a la 7ª cuando uno ha sufrido todas las decepciones europeas de la segunda mitad de los 80. Abuelo, lo que hubieras disfrutado con los 11 de blanco, ya tenemos el doble de Copas de Europa desde que te fuiste y aquí seguimos, disfrutando y recordando a todos aquellos que de una u otra manera han hecho posible que seamos lo que somos.