Claves de un desplome: Una defensa y un desbarajuste (y II)

El Madrid encaja menos goles y permite menos remates de sus adversarios que el año pasado, pero el resto de datos denotan que el desorden en fase defensiva es crítico y lastra el juego madridista

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La segunda y última parte del análisis del Real Madrid 2017-2018 comparado con el anterior, el que conquistó la Liga, tiene que ver con la comparativa de los datos estadísticos en fase defensiva. Contrariamente a la percepción que se pueda tener, el equipo de Zidane es más sólido este curso que el pasado, al menos en el trazo grueso: encaja menos goles (0,20 por partido) y permite menos remates (exactamente uno por partido) pero un análisis más profundo podría ayudar a ver algunos problemas.


Sí, es cierto: el Real Madrid encaja menos y permite menos remates. Pero también realiza menos tackles, intercepta menos balones y comete más faltas por partido que durante el exito trascurrir liguero del pasado curso. La percepción del aficionado medio puede coincidir con lo que desvelan estas estadísticas: el equipo madridista parece casi siempre desordenado sobre el campo y la sensación es que cualquier equipo que recupera el balón en tres cuartos aprovecha las profundas lagunas defensivas de los madridistas para hacer daño.

El Madrid, ya se vio en el reportaje anterior, tiene durante más tiempo el balón, casi un cuatro por ciento más, y falla menos pases, lo que podría explicar que reciba menos disparos en contra que el curso pasado, pero cuando pierde la posesión aparece mucho más vulnerable porque los enormes espacios que permite tras pérdida habilitan a un adversario que no tiene a un madridista encima interceptándole o haciendo un tackling, y ni siquiera a la defensa tirando más el fuera de juego. La falta de intensidad, el desorden y la escasez de compañerismo quedan señaladas, pues, como las causas más probables del desbarajuste defensivo.

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