RM – PSG: La última bala

Los dos equipos saldrán con todo: BBC y MCN. El Madrid se aferra al último hilo de vida de una temporada calamitosa, pero conviene no engañarse: esto es la ida de octavos de final, no Kiev

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Zidane lleva desde septiembre teniendo pinta de general Custer, aunque no se llame George Armstrong sino Zinedine, no tenga una ondulada melena castaña y sea francés y no de New Rumley. Su Real Madrid, sus intrépidos jinetes del Séptimo (perdón, Duodécimo) Regimiento de Caballería, que antaño dejaron tantas épicas victorias en tantos campos de batalla, están acorralados por las fuerzas indias (ya quisierais, Atleti) en Montana. La Liga y la Copa ya se han perdido y a los otrora mejores soldados del continente sólo les queda una bala: la Champions. Esta noche (20:45, BeIn Sports) ante el PSG, esa bala, que tiene que ser igual de mágica que la que mató a JFK, saldrá del cañón dispuesto a hacer su particular travesía imposible haciendo requiebros por el camino: llegar a Kiev y labrar en la inscripción de la Copa de Europa “2018 Real Madrid CF” después de haber aniquilado cuatro rivales.

Cuatro rivales sí: porque lo de hoy, que algunos se toman como una final, no es nada más que un partido de octavos. Como estamos en carnavales, algunos tratan de disfrazarlo de megasuperfinaldetodoslostiempos, pero no es así: son unos octavos de final, y eliminar al PSG no habrá servido de nada si luego en cuartos la bala que hoy disparará el Real Madrid se estampa contra un árbol.

Nadie guardará nada para el enfrentamiento de esta noche. Zidane ha demostrado en más de una ocasión que su once tipo juega todos los partidos importantes y que las únicas rotaciones son las provocadas por sanción y lesión. Hoy hay uno de los primeros, Carvajal cumple suspensión, así que saldrá al césped su seguro de vida en defensa: Nacho. Fuera de lugar y teniendo, en principio, que bailar con la más fea y no sólo metafóricamente, Neymar, pero las prestaciones del canterano acostubran a ser de lo más fiable de un equipo que es una montaña rusa. Ahora toca esperar que tras el subidón del primer tiempo ante la Real y el vertiginoso descenso en la discretísima segunda parte toque de nuevo otra subida. Más le vale a los blancos.

El resto del once madridista es el ya sabido, con la BBC arriba, quién sabe si pegando sus últimos coletazos en Europa. Emery también tira de lo mejor que tiene, con Kurzawa tocado (apenas entrenó ayer, que juegue sería una sorpresa) y Motta lesionado. Así que Yuri y Lo Celso deberían ocupar sus posiciones, aunque Lass Diarra también tiene opciones de sustituir a este último. Arriba, el PSG alineará el tridente que todo el mundo teme: Neymar, Mbappé y el tío del que nadie habla pero que sería un nueve de época si a su físico de Troll de las Cavernas le acompañara una voz distinta a la de la Pitufina, Edinson Cavani. Di María, en principio, partirá desde el banquillo.

Así que todo está listo para el choque de trenes del Bernabéu. Para que se dispare la última bala, o eso parece, de un Regimiento de Caballería que dejó tres Copas de Europa en las vitrinas del Bernabéu y que aún se resiste a no sumar una cuarta, a que el Bernabéu no sea hoy Little Big Horn. El balón toma la palabra.

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