FRA 2 – 1 AUS: Mucho VAR, poco fútbol

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Muchos cromos, pero ninguno pega demasiado bien en el conjunto del álbum; en el césped. Francia es una selección repleta de velocidad, talento y un buen puñado de inexperiencia. El mítico capitán de Australia, Tim Cahill, tiene casi la misma edad que Dembélé y Mbappé juntos. Se nota.

La teoría de los de Deschamps es clara: en los carriles dos potenciales –o naturales– centrales, Pavard y Lucas. De alguna forma tienen que fortalecer una línea defensiva a la que raramente se asoman sus dos niños: Kylian y Ousmane. Pogba más libre en la medular y Kanté barriendo por detrás, mucho, ahorrando disgustos; corriendo por todos. En la práctica, con permiso del pequeño N’Golo, no todo tiene la misma buena pinta que sobre el papel.

La primera mitad ha sido un suplicio. Alguna aventura individual de los tres de arriba, pero todas morían en esas piernotas amarillas australianas. Jugadores muy rápidos, que asustan con espacios, pero que se hacen extremadamente pequeños cuando los rivales montan el camping en su área y se cuelgan del larguero para defender. De esa imposibilidad se regenera de nuevo el debate galo con Benzema de por medio. Nadie sabe si les vendría bien o no, pero los que están nunca terminan de cerrar los “y si…”.

En ese contexto tan sumamente tranquilo y desértico de la primera mitad, los de Van Marwijk igualaban todo a balón parado. En el 16 de la primera mitad ha tenido la más clara Australia. Un centro lateral que ha sacado magistralmente Lloris tras un remate de uno de los suyos, Tolisso, quien a punto ha estado de darle un disgusto a su patria. Una patria que va a exigirle mucho más a Griezmann. Tiene todos los focos puestos sobre él y, por el momento, no sale demasiado guapo ante la cámara. Por su parafernalia con “La Decisión” se le va a mirar con lupa. Un gol de penalti no es suficiente. Lo sabe Deschamps, que le sentó en el banquillo a veinte minutos del final con empate a uno en el marcador.

En la segunda parte cambió todo. No en cuanto a fútbol y vistosidad, sino en entretenimiento y ligero caos. Un acierto absoluto del VAR ha concedido un penalti a favor de Griezmann que el árbitro, en un primer momento, no había señalado. Un par de minutos después Umtiti ha jugado a ser Karius dentro del área y ha regalado una pena máxima a los australianos. Un chorro de agua bendita que Jedinak se bebió de un trago.

La película terminó, de nuevo, con la tecnología de por medio. A diez minutos del final, de rebote, Pogba hizo el segundo. Así lo determinó el reloj del árbitro, que le ha chivado que el balón entró por completo. Los fantasmas, en el Mundial, ya nada tienen que ver con los goles. Se salvó Francia de milagro.

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Mientras intentas descubrir algo más sobre mí en estas líneas yo me ando paseando por algún lugar de Barcelona con el escudo del Real Madrid en el pecho. Desconozco si soy un valiente o un imbécil, pero me excita. Son tantos los que me miran mal como los que empatizan conmigo. Así que si algún día desaparezco que sepáis que o me han matado a palos o a besos. Y si eso ocurre… ¡Que nos quiten lo escrito y leído por aquí! Eso sí, ¿hablaréis bien de mí, no? ¡Más os vale!