FRA – CRO: El cambio (o no) de ciclo

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Es el Mundial del cambio de ciclo, el verano en el que se puso patas arriba el orden futbolístico de todo el orbe, con Cristiano Ronaldo y Leo Messi, los dos grandes dominadores del balompié durante los últimos diez años pasando, de puntillas el segundo, desabastecido el primero, casi inadvertidos en Rusia. Esta tarde (17:00, Telecinco), Francia y Croacia ponen punto y final a la Copa del Mundo, en un partido que servirá para saber si realmente hay cambio de ciclo. O no.

Porque conviene no engañarse. Si gana Croacia, cuartofinalista en la última Eurocopa y semifinalista en el Mundial de Francia 2018, habrá un nuevo campeón, pero será imposible hablar de cambio de ciclo porque los arlequinados han estado en todas las Copas del Mundo desde su creación como país, en 1996. Imposible hacerlo en un equipo liderado por Luka Modric (32 años) y donde sólo tres de los once presumibles titulares hoy tendrán menos de 28 y sólo uno, Rebic, menos de 25.  Sí, Croacia es una selección extremadamente veterana, lo que hace que su deambular por la fase final del torneo, con tres prórrogas consecutivas superadas, tenga aún más valor: deben llevar un depósito de combustible escondido en los cuadros de la camiseta.

Enfrente estará una Francia que, como suele ser habitual, es una máquina de mercadotecnia impulsada por su patrocinador norteamericano, que te coge a un niño haciendo castillos de arena en la playa y al día siguiente te lo mete por los ojos como si fuera el máximo exponente de la arquitectura mundial, y siempre mejor si es francés (o brasileño). Los de Deschamps sí son una selección bastante jovencita, que se encuentra ante el primer gran reto de esa generación liderada por Varane, Pogba y Griezmann y que de momento nunca había hecho nada, salvo las maletas.

Francia, de momento, jamás perdió un partido con Croacia. Así que el partido tiene su aquel. El cambio de ciclo que supondría un triunfo de los jovencitos franceses, con Varane campeón del mundo, supondría que no cambia nada porque Les Bleus habrían hecho lo de siempre. Y al revés. Si los veteranos croatas alzan al cielo de Moscú el trofeo de campeones del mundo, con Luka Modric y Mateo Kovacic redondeando el doblete Champions-Mundial, el cambio de ciclo será que unos veteranos abueletes le hayan mojado la oreja a unos imberbes adolescentes por primera vez. Si es que al final esto del fútbol es muy curioso…

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