El día que Juanito mandó a Helenio Herrera al asilo

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La temporada 80-81 para el Real Madrid comenzaba ilusionante con el objetivo de un nuevo asalto a la Copa de Europa. El primer año de Boskov se saldó con doblete Liga y Copa, que no pudo rematarse al caer en semifinales de la Copa de Europa en aquella triste noche en Hamburgo. Más dolorosa fue la eliminación teniendo en cuenta que la final de ese año se jugaba en el mismisimo Santiago Bernabéu. En la presentación del equipo se notaba en exceso la falta de un icono de Chamartín, Jose Martínez ‘Pirri’. El ceutí ponía un océano por medio para continuar su carrera en el Puebla mexicano, al mismo tiempo que intentaba finalizar sus estudios de medicina. Para suplir esta baja y las de Roberto Martínez y Sol, el cuerpo técnico madridista opto por tirar de cantera y ascendió al primer equipo a Agustín, García Cortes, Gallego y Pineda en una etapa no demasiado boyante, económicamente hablando, para el equipo de Concha Espina.

El Madrid 80-81 posa para la foto oficial de la temporada, aún sin publicidad en sus camisetas.

El Barcelona por su parte llegaba tras una temporada anterior más convulsa. El barcelonés Joaquín Rifé fue cesado a mitad de la temporada tras tener problemas con algunos jugadores y su plaza fue ocupada por un viejo conocido del banquillo culé, Helenio Herrera, quien había salido por la puerta de atrás tras caer en una eliminatoria europea ante el Real Madrid en la decada de los 60. Pese al intento de revulsivo, el Barcelona no tuvo un buen año y acabo a 15 puntos del Real Madrid, ademas de no lograr ningún otro éxito en el resto de competiciones que disputo. Para esta nueva temporada, el presidente Núñez, tiro de chequera y dio un golpe en el mercado futbolístico nacional para fichar al genial goleador del Sporting, Enrique Castro ‘Quini’, y al central vasco José Ramón Alesanco. También fichó a un grandísimo jugador extranjero, el alemán Bernd Schuster, mientras que para el banquillo pensó en otro histórico de la casa, Kubala, quien ya ha finalizado su contrato con la Selección tras la fallida Eurocopa de Italia, en la enésima decepción de España.

El calendario eligió como el 30 de noviembre el primer duelo entre ambos equipos, con el telón de fondo del Camp Nou. Hasta allí llegaron ambos equipos de manera irregular. El Real Madrid no logró encontrar el camino recto. En casa se mostraba intratable, con pleno de seis victorias y tan solo dos goles encajados, mientras que fuera de la capital hacia aguas, acumulando cuatro derrotas y un empate por sólo una victoria, en Almería, en la primera jornada de Liga. Era tercero a cuatro puntos del líder, el Atlético. El Barcelona, por su parte, era séptimo, con un punto menos que el Madrid, cedía puntos tanto en casa como fuera y para colmo había sido goleado por 0-4 en segunda ronda de la Copa de la UEFA por el FC Koln, quedando eliminado. Tal varapalo supuso que a Núñez se le sublevara la Junta Directiva y cesara a Kubala para reponer nuevamente en el banquillo a Helenio Herrera, en busca de un revulsivo cuando aún había mucha Liga por delante.

El Mourinho de los años 60

Helenio Herrera era un personaje peculiar. Nacido en Argentina, de niño emigraron sus padres a Marruecos, país donde inició su carrera de futbolista. Tras una discreta carrera en el país magrebí y en Francia, acabó compaginando la labor de jugador-entrenador para comenzar en Francia una nueva etapa desde los banquillos. A finales de la década de los 40 decide viajar a España donde empieza una carrera por los banquillos de Málaga, Atlético, Deportivo, Sevilla y Barcelona, alcanzando títulos con madrileños y catalanes.

Fue un entrenador de gran carisma al que la Prensa pronto vio el potencial que emanaba en gran parte por los gestos y frases que dejaba. Algunas de ellas siguen siendo recordadas a día de hoy: “Una vez un periodista me preguntó por qué dirijo solo equipos grandes, pues porque los chicos no pueden pagarme“; “Muchos me creen omnipotente porque dicen que conozco todo. Eso no es verdad, jamás conocí el fracaso y estoy orgulloso de eso“; “Este partido lo ganamos sin bajar del autobús“; “Yo nunca he tenido diferencias con ningún jugador, incluidos Di Stéfano y Kubala. Claro, siempre y cuando hagan lo que yo digo“. La referencia a Di Stéfano se corresponde con la etapa de seleccionador español, cargo que también ocupó.

Helenio Herrera, con la camiseta del Real Madrid, en un amistoso de 1951.

De España salto a Italia, donde en el triunfal Inter de los 60 sentó cátedra en Europa durante dos temporadas consecutivas. De su paso por el Inter queda una curiosa anécdota relacionada con el Santiago Bernabéu. En marzo de 1966, el Inter es contratado para jugar un amistoso contra el Deportivo. La Coruña es el lugar de nacimiento de Luis Suárez, una de las grandes estrellas del Inter (fue Balón de Oro en 1960) y que iba a ser homenajeado por el Ayuntamiento de la ciudad, entregándole la Medalla al Mérito Deportivo, aprovechando el partido. El Inter llegó a Barajas como escala previa a La Coruña y aprovechó para asistir al habitual amistoso de los jueves, que el Madrid jugaba en Chamartín con los reservas contra un equipo de Segunda. El rival elegido fue el Burgos y pese a que se adelanto en el marcador, el Madrid acabo dándole la vuelta por 8-1 (Jaime Blanco 3, Félix Ruiz 2, Tejada 2 y Serena). Sin embargo la novedad estuvo en el descanso del partido cuando, fuera de toda lógica, Helenio Herrera y parte de la plantilla del Inter aparecieron en el césped para darse un paseo por el mismo a la vista de los apenas 10.000 espectadores que no daban crédito. Herrera fue recibido con aplausos y comprobaba desde el verde la panorámica de un estadio que en menos de un mes volvería a visitar con motivo de la semifinales de Copa de Europa. Para hacernos una idea, su personalidad y carácter sería muy similar al fallecido Brian Clough o al Jose Mourinho de hace unos años.

Y llegó el Clásico

Con estos precedentes, la prensa deportiva se frotaba las manos tras su llegada y más en vísperas del partido Barsa-Madrid. Helenio Herrera no les defraudó. Dedicó palabras al vecino de Sarria: “Si el Español derrotó al Madrid, ¡Cómo no vamos a hacerlo nosotros!” que a Maguregui, entrenador blanquiazul, le enfadaron; al Madrid le dedicó una frase típica: “El Madrid esta en horas bajas, ha perdido su personalidad“, para acabar siendo preguntado por los marcajes que pensaba colocar a los delanteros blancos, cosa que aprovechó para lanzar otra andanada:

– ¿Tiene decidido quién será el que marcará a Cunningham?
– Claro que sí, pero no irá a pensar que se lo voy a decir por las buenas.
– ¿Y a Juanito?
– Juanito se marca solo.

El once del Real Madrid en el Camp Nou: De pie: Stielike, García Remón, Benito, García Cortés, García Hernández, Camacho; Agachados: Cunningham, Juanito, Del Bosque, Ángel y Santillana.

Como diría mas tarde Luis De Carlos, presidente blanco, Helenio Herrera era inteligente y estaba en su papel. Con estos mimbres llegamos al día del partido. HH sale de inicio con Artola, Ramos, Olmo, Alesanco, Zuviría, Sánchez, Schuster, Landáburu, Estella, Simonsen y Quini; mientra que Boskov forma con García Remón, Cortés, Benito, Stielike, Camacho, Ángel, Del Bosque, García Hernández, Juanito, Santillana y Cunnningham. El Real Madrid comienza mejor sobre el césped controlando el partido y al rival, pero sin embargo es el Barcelona el que se adelanta a los 15 minutos por medio de Schuster, tras un jugada de este con Landáburu y Quini. El Madrid no se amilanó y siguió mandando en el partido hasta que seis minutos después un tiro lejano de Juanito no lo logra atajar Artola y se aloja sin más resistencia en la red. El malagueño ni corto ni perezoso se dirige hasta el banquillo local, grita algo y se da la vuelta para recibir el abrazo de sus compañeros mientras vuelven a su campo. Desde ese momento, cada vez que el extremo toca el cuero la hinchada le dirige una pitada.

Artola observa el disparo de Juanito que supuso el 1-1.

El partido continua con dominio madridista. En la segunda parte, sin embargo, cambian las tornas tras el cambio local de Carrasco por Landáburu. Al jugar con tres puntas el Barcelona, Boskov decide cambiar los marcajes para que Camacho se vaya a por Carrasco y Del Bosque se quede con Schuster. Craso error. Desde ese momento el Barça comienza a jugar y comienzan los problemas para el Madrid. Otra jugada de Juanito es sacada bajo palos, (¿llego a entrar?). Luego, Quini entra en el área madridista y tras una jugada con Benito este cae (¿empujado?) dejando el camino franco al asturiano para disparar ante García Remón y marcar el 2-1 definitivo. También el Barça pidió un posible penalti de Stielike sobre ‘Tente’ Sánchez. Como de costumbre, las decisiones arbitrales no le gustaron a nadie.

En vestuarios se suceden las declaraciones. Herrera resuelve la incógnita sobre qué le dijo Juanito al banquillo barcelonista tras el gol.

– ¿Qué le ha comentado Núñez en el vestuario?
– Estaba muy contento. Me ha dado un abrazo y le he dicho que observe a Juanito, que es una gran promesa.
– Por cierto, ¿qué le ha dicho Juanito tras marcar el gol?
– Ha venido y me ha saludado. No sé qué quería decirme, pero ya me telefoneará. De todas formas no comprendo su alegría, porque yo de él me avergonzaría de haber marcado semejante gol.
– ¿Sabe usted que Juanito le ha dicho que se fuera a un asilo?
– No, no lo sabia, ¡pues que me lo pague!

El malagueño, en RNE, confirmó que le había dicho eso mismo al entrenador argentino. En los días posteriores continuo el cruce de declaraciones, en parte por la insistencia de las preguntas de la Prensa ante dos personas que no se cortaban en decir lo que pensaban. Herrera indicaba que Juanito no le llegaba a Amancio ni a la altura de los zapatos, mientras que Juanito decía que el asilo de Helenio se lo pagara él mismo ya que tenia dinero de sobra. Como de costumbre los ecos se fueron apagando según se desviaba el foco.

Si bien la liga tuvo a un Atleti liderando la clasificación la mayor parte del tiempo, por detrás el pelotón de perseguidores era grande. Ademas de Madrid y Barça, el Sporting, la Real Sociedad y el Valencia estaban al acecho. El Madrid siguió una senda errática en la Liga y llego a mediados de febrero descolgado a 7 puntos del Atleti tras perder 4-0 en Gijón y acumular dos victorias en nueve partidos. Sin embargo la cadena de resultados cambió y obtuvo cinco victorias en las siguientes seis jornadas, con una única derrota ante la Real Sociedad, lo que dejo en puertas del Madrid-Barça a un solo punto del Barcelona, que iba segundo junto a la Real Sociedad. El partido llego poco después de la liberación de Quini, de cuyo secuestro ya hablamos aquí y el Madrid derroto 3-0 a los culés. La jornada también trajo la derrota del Atleti, por lo que el Madrid a falta de cuatro jornadas se encontraba a tres puntos del primero. Los blancos no fallaron e hicieron 4 de 4, pero aunque el Atlético se hundió después de mas de 20 jornadas consecutivas como líder, tras un arbitraje escandaloso de Álvarez Margüenda en el Calderón ante el Zaragoza, con rotura de vallas e intentos de agresión al arbitro e invasión del terreno de juego, la Liga se fue para San Sebastián. Los realistas, tras el famoso gol de Zamora en Gijón, conseguían el titulo por el gol-average tras acabar empatados a puntos con los madridistas, y estos se lamentaban de todos los puntos perdidos en tan anómala liga. Pero esto como siempre es historia para otro día.

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Con mi Insignia de Plata en un lugar privilegiado e intentando llegar a la de Oro, nada se puede comparar a la 7ª cuando uno ha sufrido todas las decepciones europeas de la segunda mitad de los 80. Abuelo, lo que hubieras disfrutado con los 11 de blanco, ya tenemos el doble de Copas de Europa desde que te fuiste y aquí seguimos, disfrutando y recordando a todos aquellos que de una u otra manera han hecho posible que seamos lo que somos.

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