RM 2 – 0 VAD: Solari tiene una maceta

Un gol de rebote provocado por Vinicius y un penalti de Sergio Ramos le dan la victoria a un pésimo Real Madrid ante el Valladolid. Los pucelanos se estrellaron dos veces contra el larguero

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Zidane tenía un botánico. Lopetegui, el desierto del Gobi. Y Solari empieza con una macetita, que quién sabe lo que pasará si la riega a diario, no la expone a las heladas ni al sol y le pone abono de vez en cuando. Abono Vinicius, claro. Un gol en propia meta del Valladolid provocado por el brasileño cuando el partido agonizaba con 0-0 y un penalti transformado por Ramos le dieron los tres puntos al Madrid ante el Valladolid (2-0) en un encuentro que no sirvió para tapar las carencias madridistas, pero sí al menos para sumar, cosa que los blancos no hacían desde que los dinosaurios dijeron que empezaba a refrescar.

Al Madrid de Solari le salió un partido exactamente igual de malo que el del primer tiempo del Nou Camp. Exactamente igual. El hispanoargentino decidió apostar por los mismos mimbres que Lopetegui para su debut, y el resultado fue el de siempre. Hay jugadores a años luz de su mejor forma (y el Bernabéu los tiene identificados) pero ahí están, siguen jugando. Como además lo hacen andando, el Madrid no juega al fútbol: lo camina.

Nadie tira desbordes, no hay frescura, el equipo sigue siendo igual de largo que una semana atrás, con cincuenta metros entre el delantero centro y los centrales, e intentar ver un partido del Madrid se hace igual de pesado que intentar dormir la siesta con una mosca otoñal medoreando. Sólo Reguilón, con dos buenos centros al área que remataron Bale y Benzema y atajó Masip, y Odriozola, incisivo aunque desafortunado por su costado, sacaban a la gente del sopor general, que era mucho. Pero no demasiado iracundo, porque la bronca que se merecía el equipo se hizo esperar hasta el silbatazo que indicaba el camino a los vestuarios, porque el Valladolid tuvo dos clarísimas ocasiones para el 0-1 cuando el primer tiempo agonizaba.

El Madrid salió algo más intenso de vestuarios (tampoco era difícil, lo complicado era hacerlo menos), y tuvo un par de ocasiones , sobre todo una de Casemiro que sacó con una buena manopla Masip. Pero la escopeta era de fogueo, el Valladolid se dio cuenta, logró sacudirse el dominio y volvieron las ocasiones de su lado: dos largueros, tras remates lejanos de Moyano y de Toni Villa, hicieron que la sensación sobre el campo de que los visitantes merecían más se acrecentara.

Ni los cambios espabilaron al Madrid, sobre todo el sorprendente cambio de Casemiro por Isco. Kroos pasó al lugar del brasileño, de eje, e Isco hacía del alemán. Para eso era mejor quitar al teutón de primeras, porque fue uno de los espectros del partido. La salida de Casemiro a acusó el equipo, porque se resquebrajó ya por completo: lo del campo era un correcalles que se decidiría por pegada.

La pegada la tuvo Vinicius en el minuto 84, aunque sin querer. El brasileño se salió del guión la primera vez que pudo encarar, no pegó un pelotazo al área sino que se internó buscando el disparo y le pegó al balón. Le pegó tan mal, tan horriblemente mal, que si llega a no tropezar en nada hubiera acabado en el Hipódromo, pero pegó en Kiko Olivas y se introdujo en la portería de Masip. El 1-0 acabó el partido, más aún cuando Sergio Ramos, entre pitos, manotazos en el pecho y demás fauna y flora, marcó de penalti a lo Panenka el 2-0. Lopetegui no tuvo suerte, eso que llaman la flor, y Solari comienza teniendo su macetita: dos largueros del rival y un gol en propia meta del adversario cuando el partido agonizaba encaminándose al 0-0. Que la riegue bien.

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