VIK 0 – 5 RM: Benzema lo convirtió en trámite

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Benzema decidió que fuera un trámite, y eso que el partido comenzó con un Madrid ofreciendo unas pésimas sensaciones. Pero el francés decidió, en Plzen, rodeado de fábricas de cerveza, frotar la lámpara y ofrecer uno de esos partidos suyos en los que parece el mejor jugador del mundo. Dos goles del galo, el primero de extraordinaria factura, impulsaron al Real Madrid ante el Viktoria, a quien aplastó con el peso del escudo.

Un escudo que, como el del Capitán América, le salvó de llevarse un par de trompazos en los primeros veinte minutos de partido, con Courtois titular, como Ceballos. Un larguero de Nacho en propia meta, mil indecisiones para salir con el balón dominado desde el área propia, una expulsión clamorosa perdonada a Sergio Ramos, que le atizó un codazo igual de violento que de gratuito a un rival que pasaba por allí… Y el Plzen, todo ánimo, acorraló a un Madrid que no sabía ni por dónde le venían.

Y entonces apareció Karim. Enganchó un balón en tres cuartos, aprovechó los espacios que le dejó Reguilón llegando como un avión a su izquierda, acompasó sus pasos, los espacios y el tiempo con su tobillo y dejó con el molde a tres rivales con un recorte de videoconsola. Su remate raso acabó en el golazo que sirvió para desatascar el partido y quitar el susto de encima en un campo muy menor.

Desde ahí, el Madrid se subió a una banqueta, se puso el traje de gitana, unos zarcillos enormes y se comenzó a gustar como Lola Flores. Dos goles a balón parado, tras sendos saques de esquina, otro tanto de Karim de cabeza, como el que anotó Casemiro, y otro de Bale, que por fin marcaba: la última vez que lo hizo Paul McCarney no se había operado todavía.

El 0-4 al descanso era igual de contundente que de engañoso. El equipo de Solari no controló el centro del campo en ningún momento, transparente Ceballos y muy mal Casemiro en el inicio de las jugadas, y facilitó en demasiadas ocasiones las contras del equipo local: los victorianos aprovecharon la gran laguna del Madrid este año, su falta de solidaridad defensiva que hace que el equipo sea tan largo que transitar por el campo sea una excursión campestre, demasiados espacios por todo el mundo.

En cualquier caso, la goleada le permitió a Solari hacer debutar a Javi Sánchez en el primer equipo. Javi, gran central de físico portentoso, era su capitán en el Castilla, y se merecía el debut. También jugaron Vinicius, igual de animoso que siempre pero desacertado, y un Isco que ya se ha convertido en suplente habitual con el argentino de entrenador. Asensio, por cierto, no jugó ni un minuto, como Modric.

Kroos, tras un pase normalito de Vinicius que el alemán convirtió en parábola, redondeó la manita en Chequia y allanó el camino para los octavos de final. Benzema decidió que ante los victorianos tocaba espabilar y el Madrid, claro, lo agradece. Veremos el fin de semana en Vigo, palabras mayores.

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