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La mente en blanco, el blog de PabloA.

Posteado: Monday, July 26, 2010 - 13 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  La salida de Raúl y Guti ha supuesto cierto descabezamiento en el vestuario blanco. Queda Casillas, pero se espera que ejerza una capitanía de un estilo bastante distinto al de sus antecesores. Si Raúl ha sido heredero de las maneras caciquiles que en su momento manejaron los de la Quinta del Buitre (no me voy más atrás por no hablar de épocas que no he conocido), a través del legado de Fernando Hierro, el cacique por antonomasia, a Íker se le atribuye un liderazgo más democratizado y también repartido. En la Selección, al parecer, la cosa funciona de esa forma, con gente como Puyol, Xavi, Marchena o Xabi Alonso luciendo galones. Puede funcionar. En el Madrid Íker se apoyará en veteranos del equipo como Ramos e, imagino, en el bloque que forman los habituales de la Selección. Es de esperar que también Cristiano se hará oír, personalidad le sobra para ello.

  En cualquier caso, se abre un periodo de transición. Un periodo que, esperamos, transcurra sin sobresaltos. Pero no sólo ese cambio de capitanía y de estilo tiene sus peligros, con una plantilla que, como bien apuntaba Malasombra en su blog, tiene a muy pocos jugadores que realmente hayan tenido una trayectoria en este club. Si nos saltamos a Ramos, los más veteranos de la plantilla son Diarra, Marcelo, Gago e Higuaín. El de Mali está más fuera que dentro, se supone, y los otros tres son menores de 23 años. En ese sentido, Casillas debe esmerarse en cohesionar al grupo de la forma más eficaz  posible, porque la ausencia de un núcleo bien asentado en la plantilla puede dar lugar a cierta diversificación de afinidades, con los jugadores agrupándose en distintas facciones y el grupo saliendo perjudicado por ello.

  Pero la otra figura esencial en este periodo va a ser Mourinho. Tiempo atrás, cuando en este blog clamaba por su fichaje, defendía yo que la necesidad que este club tiene de Mourinho va mucho más allá de la mera ambición por los títulos. Mourinho supone también otra manera de hacer las cosas, un radical volantazo en la manera de gestionar el club. Algo absolutamente necesario en un periodo histórico en que la entidad se ha viciado en un sindiós de prisas e improvisación, cada año quemándose a lo bonzo y tratando de renacer de sus cenizas. Pero también supone una inyección de liderazgo y personalidad en un momento que, como hemos explicado antes, está marcado por la desaparición de los dos principales líderes de la plantilla. En el caso de Raúl, una figura casi religiosa. ¿Imagináis lo que podría suponer para el equipo, en esas circunstancias, otro año de tibieza, cobardía, injerencias y desasosiego como el protagonizado por Pellegrini?

   De Mourinho esperamos que, cuando se vaya, haya dejado huella en las vitrinas de la sala de trofeos. Pero también un legado metodológico, una filosofía, una manera de hacer las cosas que suponga que el Madrid, por fin, vuelva a tener un estilo propio. Debe ser el constructor de este nuevo Madrid que acaba de enterrar a un símbolo que lo enlazaba directamente con el pasado. Es hora de apuntar al futuro.

  No se me ocurre nadie más adecuado para llevar las riendas en un momento tan crucial.

Posteado: Wednesday, July 14, 2010 - 56 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Hay debate en el foto a cuenta del artículo de hoy de Roncero, donde pide que siga la españolización iniciada el año pasado con los fichajes de Arbeloa, Albiol y Xabi Alonso. Para mí, es indiscutible que al madridista, en el fondo de su blanco corazón, le duele ver a esta exitosa Selección copada por futbolistas del Barça. Y no sólo copada numéricamente (un 21,7% del equipo español está compuesto por jugadores del Madrid, que tampoco está tan mal), sino cualitativamente, puesto que el peso que los jugadores culés tienen es superior al de los nuestros. Es odioso que desde Barcelona pretendan apropiarse de los éxitos que son de todos, pero sí es lógico que al aficionado culé  le dé orgullo ver cómo sus jugadores tienen tanta relevancia en ese éxito. Lo mismo nos pasaría a nosotros, y como no pasa, lo lamentamos.

  Es en ese sentido en el que hay que interpretar el artículo de Roncero. ¿Es la solución la españolización a toda costa? Desde luego que no. Un equipo como el Madrid está obligado a buscar lo mejor venga de donde venga. El problema es que este club lleva muchos años instalado en un esnobismo irritante, despreciando la calidad que crece delante de sus narices y pagando millonadas por cualquier medianía extranjera que venga vendida por algún representante con peso en los despachos. Y, claro, cuando lo que viene de fuera no mejora a lo de dentro, entonces es cuando al madridista le rechinan los dientes. Un ejemplo claro lo tuvimos el verano pasado, con los fichajes de Kaká y Benzema. El brasileño puede pasar a la historia como la peor operación jamás hecha por este club. El francés, en cambio, tiene su juventud como único argumento, por el momento, para el optimismo, pero no deja de sorprender que se pagaran por él, sin ningún problema, los más de treinta millones que se pagaron mientras que pagar la claúsula de Javi Martínez, probablemente el centrocampista más prometedor de Europa en estos momentos, es visto como un disparate. El vasco es muy caro, carísimo. Pero Benzema también lo fue y nadie se rasgó las vestiduras.  Esa diferente vara de medir es lo que acaba por darle mala imagen al Madrid. Se ha ido despreciando sistemáticamente el producto nacional y ahora ocurre que, cuando los españoles están en la élite mundial, la situación nos ha pillado con el pie cambiado. No se puede caer en la trampa, claro está, de sobrevalorar el producto nacional, como ocurre con jugadores como Navas, en una suerte de esnobismo a la inversa. Pero si en España hay calidad de verdad, ¿por qué no ir a por ella?

  El excesivo precio de los jugadores españoles tampoco es argumento a estas alturas, teniendo en cuenta que con los extranjeros pasa exactamente lo mismo. Hemos fichado a Di María por un pastizal indecente. Bien hecho, teniendo en cuenta que era prioritario para el entrenador y que es un jugador con perspectivas de ser un verdadero crack. Pero ¿por qué ese mismo criterio no es aplicable a los jugadores españoles?

   Se equivoca Roncero en una cosa: sí que tiene solución lo hecho hasta ahora. Si se fichó a Kaká creyendo que se traía a un Balón de Oro y ha resultado ser un futbolista decadente y sin sitio real en este equipo, ¿por qué no venderlo? El dinero que se saque por él, si bien no será suficiente para recuperar la inversión hecha, sí financiaría el fichaje de Javi Martínez. Si también se vendiera a Benzema, podría hacerse lo mismo con Llorente. ¿Qué pensará Mourinho de esto? En principio, sabemos que Javi Martínez le gusta, e imaginamos que Llorente es un delantero muy de su estilo, capaz de derribar defensas como si fueran fichas de dominó y con cuerpo y calidad para jugar de espaldas. Un perfil de delantero, por cierto, inexistente en el Madrid actual. Kaká y Benzema pueden ser vendidos por unos 70 millones y con menos de esa cantidad se traería a los dos del Athletic. ¿Cuál es el problema?

  Hay una cuestión más, sobre la necesidad o no de españolizarse. Como he dicho antes, el madridista se sentiría muy orgulloso de ver a más jugadores blancos siendo importantes en la Selección, pero es que, aparte de eso, contar con un núcleo apreciable de jugadores de la Roja es una gran ventaja para el Barça, no sólo por cuestiones de imagen, sino también por motivos prácticos. Es una buena noticia para un equipo que, llegando los parones a causa de las selecciones, una buena parte de su plantilla siga unida. Además, los jugadores españoles no plantean problemas de calendario y están menos obligados a viajar que los extranjeros.

   La cuestión está en saber rectificar. Reunirse con Mourinho para tomar decisiones de forma que las necesidades observadas por el entrenador puedan casarse con los intereses del club. Y para el Madrid, es una necesidad estratégica cambiar esa imagen snob y cateta de club que derrocha en lo extranjero. Porque, a fin de cuentas, en España hoy en día abunda lo bueno. Ya es un paso en ese sentido pescar talentos emergentes como Canales o Pedro León, pero hay que ir más allá, y no gastar dinero en extranjeros para cubrir puestos si hay españoles de más calidad que están a tiro. Es respetable y hasta lógico (yo incluso he abogado en ese blog por no ir al mercado este verano) que Mourinho quiera fichar barato, pero el portugués debe ser sensible a las necesidades del club. Para mí, el beneficio deportivo y en términos de imagen casan perfectamente en el caso de Javi Martínez. Y, económicamente, las cuentas salen si se vende a Kaká y si no se ficha a Maicon (lo que supondría mantener como titular a Albiol, otro español válido). Y, si de mí dependiera, también vendría Llorente.

   Lo importante es saber seleccionar y elegir lo que de verdad va a hacernos mejores. No es fichar españoles por ser españoles, sino porque, en ciertos casos, son mejores que los extranjeros.

 

Posteado: Monday, July 12, 2010 - 38 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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 Cuando criticaba yo el error de Casillas ante Suiza (aquel balón que pretendió despejar con los pies, extrañamente, en vez de lanzarse a agarrarlo), ironizaba sobre el mal momento que lleva atravesando el portero desde hace dos temporadas poniendo como causa del mismo su relación con la Carbonero. Algunos no entendieron la ironía de mi argumento (cosa que me molestó, porque yo nunca diría en serio una parida semejante), o tal vez no supe explicarme con claridad, pero en fin.

  Lo triste es que ha habido quienes, sin la menor ironía, sí han usado a la Carbonero como arma arrojadiza contra Íker. Y todo en el peor momento de éste como profesional, convertido en un portero inseguro y fallón que en cada actuación dejaba al menos dos o tres errores técnicos escalofriantes. Realmente, nunca ha sido un portento técnico. De  hecho, incluso me parece un portero técnicamente mediocre que tapaba sus carencias con trabajo y, sobre todo, con una inspiración casi divina que lo llevaba a perpetrar auténticos milagros en la portería. Pero esa inspiración había desaparecido y el trabajo parecía brillar por su ausencia. Lo que quedaba era un portero que transmitía una imagen de hastío y un perpetuo mal humor.

  Porque, cuestiones técnicas aparte, uno de los puntos fuertes de Íker había sido el carisma, su perfil de chaval sencillo y auténtico. Al mismo tiempo que lo abandonaba el ángel lo hacían también su espontaneidad, su naturalidad, la sinceridad simplona que siempre lo había caracterizado. El chavalote de barrio que conocíamos se había convertido en un tipo serio, forzado en sus poses políticamente correctas, como un heredero de la filosofía envarada que han ejercido otros capitanes antes que él. Raúl sería el último ejemplo.

  En el Mundial ha ido claramente de menos a más, con el penalti detenido a Paraguay como impulso definitivo para su despegue. Al Íker que hemos visto en la final no se le han notado las deficiencias técnicas. Ha sido solvente cuando tocaba intervenir. Ha blocado, ha salido, ha parado, ha ganado al uno contra uno... Y, al mismo tiempo que en la portería parecía ser otra vez el de siempre, al terminar el partido he vuelto a ver al Íker que añoraba, al chavea sencillo, sin dobleces. Lo vi en sus lágrimas apenas contenidas con el gol de Iniesta, acuclillado en el área, mordiéndose los guantes. Lo vi cuando el árbitro pitó el final y se convirtió en el centro de la piña de los jugadores, no porque él se pusiera ahí, sino porque todos acudieron a él. Lo vi en ese llanto que me recordó al de la Novena, ese Íker incapaz de contener la emoción, arrebatado por lo que estaba viviendo... Y, sobre todo, lo vi en ese momento sublime que estará dando la vuelta al mundo, repetido mil veces en todas las televisiones, con la Carbonero. Durante todo el Mundial, la entrevista entre novios ha alimentado morbo y suspicacias. "Qué te voy a decir...", decía ese Casillas en las nubes, ante el micrófono de Sara. Ella, muy en profesional, intentando sacarle palabras. Recuerdos para los seres queridos, la voz entrecortándose y ¡zas!, la entrevista que se interrumpe con un morreo en plan " a tomar por culo todo". Un morreo que al mismo tiempo era un exorcismo. Fuera los demonios de si Sara debía o no debía estar ahí. Fuera los demonios de la prensa rosa. Fuera los demonios del debate con Valdés de por medio. Fuera las dudas, las críticas. Confirmó la hazaña con otro beso, menos apasionado pero más cariñoso, en la mejilla de la perpleja Sara y sin más se dio media vuelta y abandonó la entrevista. ¿Para qué decir más? Ya había quedado claro que el Íker amargado y tenso había quedado atrás. Que lo que se hable o no se hable de su vida no tiene ya la menor importancia para él. Y ese Íker nuevamente feliz consigo mismo vuelve a ser un portero decisivo. Técnicamente imperfecto, pero concentrado para que no se noten sus imperfecciones. Y de nuevo arropado por dos alas de ángel.

   El Casillas de siempre ha vuelto. Yo lo he dado por perdido y hasta he defendido su venta. Pero lo cierto es que ha vuelto. Sólo queda esperar que lo haya hecho para quedarse.

Posteado: Saturday, July 10, 2010 - 54 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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 Así que era eso... El Madrid, considerado por la FIFA mejor club del siglo XX y con dos Champions y cuatro Ligas ganadas en los primeros diez años del XXI, sólo era grande porque la sociedad española, deprimida por el bajo nivel de su deporte, necesitaba un referente, una excusa para sacar pecho. Ahora, las cosas son distintas. Ya nadie necesita al Madrid para presumir. Ahora tenemos a Gasol, y a toda la Selección de baloncesto, y a la de fútbol, y a Fernando Alonso, y a Nadal, y a los del balomnano, y a los del fútbol sala, y a las gachís que nadan con purpurina y una cosa rara puesta en la nariz...

 Por eso, ha pasado el tiempo del Madrid. Y de ahí la nueva tendencia de periódicos deportivos de ilustre historia, como el AS, que las páginas diarias que antes dedicaban al Madrid, hubiera o no hubiera algo que contar, ahora las dedican a contarnos las cuitas de Nadal, los cabreos de Alonso, o los detalles de los bañadores de esas gachís que nadan con purpurina y una cosa rara puesta en la nariz. De ahí también que ninguna televisión quiera comprar los derechos televisivos del Madrid, ni los paguen a precio de beluga. Y, por supuesto, que tampoco sea ya el equipo más visto. Ya no ocurre que hagan programas nocturnos sobre fútbol en los que, hasta que el Mundial ha copado el protagonismo, se hable del Madrid un 80% del tiempo. Tampoco se da que, cuando en esos programas traten otros temas, pongan un rótulo anunciando alguna exclusiva sobre Mourinho o el próximo fichaje blanco, sabiendo que la sufrida audiencia aguantará hasta el final sólo por enterarse de qué van a contar del Madrid. Por eso, también, ya no ocurre que presidentes del Barcelona, después de haber logrado el más grande éxito deportivo que se recuerda en cuanto a recolección de títulos, declare publicamente que el hecho de haber goleado al Madrid es equiparable a cualquiera de esos títulos logrados.

  El señor Relaño nos ha abierto los ojos. Ciertamente, el tiempo del Madrid ha pasado ya. Ahora lo que procede es que el Madrid se desintegre como sociedad. ¿Para qué va a querer seguir compitiendo si el fútbol es un deporte monopolizado por el Barça? ¿De hecho, por qué no se retiran también los otros 18 equipos de la Liga? ¿Cómo se atreven a mancillar la excelencia puesta en práctica por los azulgrana con su fútbol primitivo y rudimentario, cuando no cobarde, o desleal, o cualquiera de los apelativos que desde los medios culés lanzan hacia todo aquel que ose dificultar, qué digo dificultar, intentar molestar al juego divino y excelso del Barça?

  Al señor Relaño se le ve el plumero, como a tantos catetos que mojan los calzoncillos con el éxito actual del Barcelona, como si fuera el único club que ha conocido épocas felices, como si en el fútbol toda racha, buena o mala, no estuviera condenada a muerte de antemano. Como si en otras épocas, en otros clubes, no hubiéramos disfrutado de buen fútbol. A Relaño le puede el complejo de ser madridista y haberse pasado la vida disimulándolo. Eso, claro, crea mala sangre. Por eso ahora envidia la paz y la concordia de can Barça. Una paz y concordia que es fácil de conseguir: ¿Que se dilapida un dineral en fichajes que no aportan absolutamente nada al equipo? No pasa nada, hablemos de lo que ficha el Madrid y por cuánto lo ficha. ¿Que hay un presidente que va paseándose por España en loor de multitudes tras sobrevivir a una moción de censura agarrándose a la poltrona gracias a una argucia legal? No importa, hablemos de las asambleas del Madrid. ¿Que Guardiola se enfrenta a los árbitros, los llama mentirosos en público? Nada, critiquemos al Madrid por su victimismo, aunque ese victimismo venga alentado por los propios medios, sin que nadie del club se haya manifestado al respecto. Paz y concordia, como decía, y los culés felices, creyéndose la sal  de la tierra. Igual que antes se creían contestatarios del régimen franquista mientras que el Madrid tenía como himno oficioso el cara al sol. Una mentira como un templo pero que a nadie le interesa desmentir. Bueno, algunos sí lo han hecho. Relaño entre ellos. Por eso quizá extraña más su repentina caída en la moda imperante, su bajada de pantalones hacia la campaña generada sobre el Barça.

   Porque se trata de una campaña para lavar la imagen de Cataluña fuera de sus (inexistentes) fronteras. Después de la polémica del Estatut, después del sindiós lingüístico que son ahora los órganos ejecutivos, después de mucho tiempo de tensiones con los independentistas, después de que ZP nos avergüence aprobando, al mismo tiempo que el mayor atentado contra la sociedad del bienestar  desde que tenemos democracia (recortes de salarios, de ayudas públicas, subida brutal del IVA...), una partida de muchos millones destinada a sociedades privadas catalanas, después de todo eso llega el momento de caer bien. Y el Barça, siempre un instrumento en manos de la política catalana, ofrece la oportunidad de ofrecer una cara guapa, que si fútbol bonito, que si gente de la cantera. Lo último es copar la Selección Española, e intentar hacerse con aquellos que juegan en ella sin ser aún del Barça. Qué curioso. Un club que en más de una ocasión ha estado bajo sospecha en ese aspecto, al que se le ha permitido que jugadores eviten las convocatorias nacionales por supuestas lesiones, aunque hayan jugado con el Barça dos días después; un club cuyos candidatos en las recientes selecciones eran incapaces de decir "yo voy con España", sino "voy con la Selección en la que jueguen más jugadores del Barça"; ese club, como digo, ahora es la bandera de la Selección. Si es que en el fondo es eso: política. ¿Qué haría España sin Cataluña? ¿Qué sería del país si quedara sólo en manos de los chulos madrileños, los analfabetos gallegos, los vagos andaluces...?

  Y Relaño, como tantos otros, colabora en la campaña. Da igual que eso suponga jugar con los sentimiento de aquellos para los que la Selección nacional sí significa algo, los que no miran de dónde son los jugadores sino que animan por igual a todo el que se pone la camiseta roja. De la misma forma, ahora se saca de la manga un discurso oportunista y fullero contra el Madrid, y da igual si eso supone ningunear los sentimientos de millones de aficionados que profesan la fe madridista. De gente que va a seguir siendo del Madrid con Nadal, con Alonso, con las gachís que nadan con purpurina y una cosa rara puesta en la nariz, o sin ellos. De la gente que no entendía de Franco, ni de Felipe, ni de Aznar, ni de ZP ni entenderá del siguiente mangante que ocupe la poltrona, de los que sólo entienden de la camiseta blanca, de la filosofía de nunca rendirse, del ganar tanto en épocas malas como en épocas buenas, de la gente que ha soportado a Mendoza, a Sanz, a Florentino a Calderón y otra vez a Florentino sin romper el carnet, de los miles que cada temporada se dejan sus ahorros en  un abono para llenar el Bernabéu todos los domingos, de los cientos de miles que se concentran en casas, en bares, para ver al Madrid cada semana, incluso de aquellos que siguen a nuestro club desde otros países, sin que su madridismo se explique por genética, como tantos amigos que tenemos en esta página. Pero vayamos cambiando el chip: el Madrid se ha acabado. El Madrid ya no es importante. Lo ha dicho Relaño.

  Relaño: usted sí que está acabado. Porque, cuando uno se convierte en aquello que antes criticaba, es que está irremediablemente acabado. Usted alinéese donde le parezca oportuno, que nosotros seguiremos donde estamos. Y agradeceremos tener claro quiénes son los enemigos.

Posteado: Friday, July 2, 2010 - 53 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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   Así de claro. Se le atribuye a Mourinho la frase de que antes que pagar lo que no está escrito por ningún jugador, prefiere inventárselo. Pues eso. Que se los invente. Que tire de canteranos.

  Que el Madrid siga en el mercado, a estas alturas, resulta doloroso para los que queremos a este club. Es humillante leer por ahí que Taiwo puede ir al Atleti por 5 millones, cuando a nosotros nos habría costado 15. Es terrorífico que Javi Martínez cueste 30 millones, cuando su ficha actual será como la de uno del Castilla, y cuando, por buenas sensaciones que dé, aún no le ha empatado a nadie. Es un disparate mayúsculo lo que se va a pagar por Di María, jugador de enorme talento pero comprado a precio de Balón de Oro. Es indecente lo que va a costar Maicon, un puto lateral de 30 años. Es insultante que la negociación por Kolarov se mueva entre los 15-20 kilos cuando ese jugador no ha hecho nada para llegar siquiera a los 10. Es puro cachondeo que el tarado de Del Nido se crea que por Navas puede pedir 50 millones. Es irritante los precios que tienen las promesas brasileñas, pongamos por caso, cuando es el Madrid el que pregunta; los mismos jugadores luego acaban en Rusia o en Portugal por menos de 10 millones. Es una carajotada que Gerrard cueste más de 20 millones cuando está ya en la cuesta abajo y parece que es él el que quiere darse  un garbeo fuera del Liverpool antes de retirarse... 

  No hablemos, claro, del atentado contra la humanidad que han sido los fichajes de Kaká y Cristiano, en términos económicos. Ningún futbolista puede valer eso. Menos si es un cascajo como Kaká... Pero  Cristiano, que sí tiene recorrido y que ha rendido bien, tampoco nos ha hecho ganar nada por sí solo. Ningún futbolista, insisto, ninguno puede valer esa barbaridad. No hablemos tampoco del pitorreo de las ventas. Jugadores que salen a precio de saldo y a los que el Madrid, para colmo, todavía les paga la ficha o parte de ella. Y aún dicen los florentinistas que las ventas de Robben y Sneijder estaban justificadas, porque el club necesitaba liquidez. ¿Liquidez? ¿Por eso se les malvendió por 25 y 15 millones, respectivamente? Robben, que fue fichado al Chelsea por casi 40 según la versión oficial, por más de 50 según la no oficial. Sneijder, vendido por ¡15!, con 24 años y según se empieza a rumorear, candidato al próximo Balón de Oro. Qué más se puede decir, como diría Schuster... Y ya, para terminar la juerga, hablemos de los ilustres veteranos, de esos madridistas de raza que quieren al Madrid más que nadie, que se van cobrando hasta el último euro de su ficha ¡¡ al mismo tiempo que otro club les paga otro salario!!

  Y me voy a callar ya, porque me pongo de mala leche. Tengo claro que si los dirigentes del Madrid tuvieran dignidad o al menos supieran lo que significa esa palabra, se pegarían un tiro y nos librarían de su miseria. Pero no, ni tienen dignidad, ni saben lo que significa.

  A estas alturas, el problema ya no es lo que piden por jugadores como De Rossi. El problema es lo que va a costar cualquier alternativa que se busque. Y fichar a buenos jugadores a los precios que lo hacemos está mal, pero si encima son medianías con todo por demostrar... Yo aplaudo que se apueste por jugadores desconocidos, o al menos que no cuentan con la vitola de estrellas. Pero lo que no puede ser es ficharlos como si estuvieran consagrados. El fútbol en general va encaminado a la ruina, y el Madrid, pese a ser un gigante en cuanto a generación de beneficios, no puede permitirse seguir con este nivel de derroche (cien millones o más gastados cada año). Entre otras cosas porque los beneficios van a empezar a recortarse. El caso de Mediapro debería ser un aviso para navegantes.

  Así que , si es cierto que Mourinho está escandalizado con los precios de sus pretendidos, si es verdad que ha mandado parar las negociaciones a ver si vuelve la cordura, que no se ande con tibiezas. Que no fiche a nadie. Ya veremos lo que se mueve el mercado sin la inyección madridista de todos los veranos. Ya veremos cómo cuadran las cuentas muchos piratillas de tres al cuarto. Que se centre en que rindan los que ya tenemos, y que apueste por un par de canteranos. Total, fichar tampoco garantiza nada, y ninguno de los jugadores que parece que van a venir son de los que le cambian la cara a un equipo...

  Cualquier cosa menos seguir siendo el hazmerreír de todo el orbe.

 

 

Posteado: Thursday, July 1, 2010 - 15 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Yo, como otros muchos por aquí, también tengo mis debilidades. Agripa, al margen de su gusto por diversos y variados futbolistas, se puso el cuchillo entre los dientes y decidió combatir en las trincheras cibernéticas por Marek Hamsik. Mi amigo Rico, todos lo recordaréis, antes de sumarse a la causa agripista, se convirtió en paladín de Dzeko, llegando a mamarse los partidos del Wolfsburgo durante la temporada para glosar abundantemente en su blog las bondades de este delantero, al que los vientos parecen haber alejado de la órbita madridista. Hemos tenido fanáticos de Lahm, de De Rossi o de Mascherano. El inigualable 8manovic aportó nombres de jóvenes, desconocidos por entonces para la mayoría, como Van der Wiel. Yo mismo he encabezado la Plataforma Silva Madridista, considerando al canario un jugador estratégico para el modelo de fútbol que parecía buscar el Madrid cuando se fichó a Pellegrini. Y sigo pensando que habría encajado bien con Mou.

  Pues otra de mis debilidades, y lo he dejado caer muchas veces en el foro, es Schweinsteiger. Me acuerdo de la primera vez que lo vi: una eliminatoria Madrid-Bayern que se decidió en Alemania con una cantada gloriosa del insufrible Kahn a tiro de Roberto Carlos desde Hamburgo, más o menos. En la vuelta, con las cosas muy tensas por la polémica que había protagonizado el propio Roberto al darle una torta a no me acuerdo quién, salió Bastian en la segunda parte, con su equipo ocupado en dar leña y provocar broncas, y dejó una impronta de pelotero importante. Se le consideraba por entonces la gran esperanza del fútbol alemán, el nuevo gran talento surgido del frío. Salió pegado a la banda derecha y nos metió el miedo en el cuerpo en unos minutos finales de embestidas bávaras. Sobrevivimos, pero gustó el tipo. Desde entonces, su nombre ha sido relacionado con el Madrid en varias ocasiones, quedando constancia de que es de esos jugadores que, como una vez expliqué en este mismo blog, parecen destinados a vestir de blanco tarde o temprano. Siempre el Madrid. A Schweini no lo relacionan con el Barça.

  Dicen que ha sido menos de lo que apuntaba. Que se esperaba de él que fuera una figura equiparable a Beckenbauer, o poco menos, y que se ha quedado a medio camino. Es posible. Pero a mí me sigue pareciendo un fenomenal jugador, que no habrá sido Beckenbauer pero sí que está recogiendo el testigo de jugadores importantes para Alemania como Effemberg, Sammer o incluso Matthäus. Líderes alrededor de los cuales se levantaba la Mannschaft. Por muchas dudas que hayan existido sobre él, ahí lo tenemos, siendo la referencia de esta nueva Alemania otomanizada y exótica. Entre tanto Kedhira u Özil, con el polaco Podolski o el español Mario Gómez,  ahí sigue él, reconvertido en mediocentro defensivo, con su nombre imposible recordándonos que es Alemania la que juega. Bastian Schweinsteiger. Casi nada. Debe de ser difícil pegarle una patada a alguien que tiene semejante nombre. Y su cara, en ese aspecto, no resulta muy tranquilizadora...

   Bastian va entrando en la madurez y a estas alturas ya ha jugado en todas las posiciones en las que puede jugar un centrocampista. Yo tenía mis reservas sobre su desempeño como mediocentro, pero el Mundial está despejando todas las dudas. Impresionante su rendimiento, y con el mérito añadido de jugar acompañado de Kedhira, un buen jugador pero demasiado, digamos, "alegre".  El turco juega con mucha calma, con un trotecillo suave y constante y cierta "finura", y gusta de acompañar las jugadas siempre, hasta llegar al área. Me recuerda muchísimo a nuestro De la Red, y como con él, también conservo la duda de si esas maneras reticentes al estrés no esconden a un jugador demasiado frío, falto de nervio. El caso es que, por detrás de él, Bastian está dando un curso de centrocampismo puro y duro. Pierna fuerte, despliegue brutal por todo el campo, contundencia y mucho criterio a la hora de sacar la pelota. En corto, en largo o por cojones. Todos lo buscan a él antes que a nadie. El juego de Kedhira lo obliga a sacrificarse y por esa causa no estamos disfrutando de sus demoledoras llegadas al área rival. Pero se está saliendo del pellejo.

   Pienso que con Xabi Alonso formaría una pareja magnífica. Pero es que, además,  se ajustaría como un guante a la posición de mediapunta, con su verticalidad y buena visión. Y con su disparo descomunal, no lo olvidemos. Y, si a Mou se le antojara, podría quitar a uno de los extremos y poner a Bastian escorado a una banda, en esa posición de interior que tan bien conoce, creándose un verdadero trivote por detrás del mediapunta. Su versatilidad multiplicaría las posibilidades tácticas del Madrid, y además siempre aporta carácter, fuerza y competitividad. Y, por su edad, aún le queda mucho recorrido futuro.

   Pues eso, que yo voto por Schweini.

  

Posteado: Sunday, June 27, 2010 - 79 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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 Vaya por delante que no tengo ningún problema con el hecho de ser español. Lo soy. No me avergüenzo de serlo más de lo que a veces me avergüenzo, viendo según qué cosas, de ser humano. Tampoco es que me sienta orgulloso, porque no creo que deba uno sentirse orgulloso de lo que no tienen ningún mérito, de algo que le ha venido dado, sin elegir. Pero el caso es que tampoco querría ser de otra parte. Soy español, como Cervantes, como Velázquez, como Quevedo, como Falla o como los dos garrulos de Goya que, enterrados hasta las rodillas, se pasan la vida dándose de garrotazos. Soy español como los navajeros madrileños del 2 de mayo o como las gaditanas que se hacían tirabuzones con las bombas de los franceses. Como Don Pelayo o como los que le ponían el culo a Fernando VII gritando "vivan las caenas". Para lo malo y para lo bueno, qué le vamos a hacer...

  Pero para mí el patriotismo no pasa por pintarme la cara con los colores de la bandera para animar a unos deportistas. Me da igual que sea la Selección de Fútbol, la de Baloncesto, la de Copa Davis o la de petanca. Por mi trabajo, veo a diario la dejadez de la gente hacia su país, la sinvergonzonería de los políticos y sus enchufados, la irresponsabilidad de los padres y el vacío mental de los hijos. Veo todos los días cómo a nadie parece preocuparle que se esté burocratizando la educación, cómo se está condenando a la ignorancia y al esclavismo a una generación entera, mientras se les pone delante de la boca el caramelo de los ordenadores gratis. Cómo se están cargando la universidad con esos planes Bolonias de los cojones, sacando titulados sin formación al gusto de las empresas. También veo cómo mi país ha caído en manos de los banqueros, cómo se les baja el sueldo a los trabajadores para pagar la cuenta de los derrochadores y cómo otros cuatro millones ni siquiera tienen trabajo. Veo cómo las mujeres siguen cobrando menos o teniendo problemas para ser contratadas en igualdad de condiciones que los hombres, mientras la ministra que venía a defenderlas se hace un lío con su miembro y su miembra.

  ¿Y alguien me va a decir a mí mal patriota porque la Selección me la traiga floja? Pues a quien me lo diga yo, directamente, lo llamaré **********. Me niego a que el fútbol sea ese opio del pueblo que ya no trapichean los curas. Me gusta el fútbol, y sufro los parones indecentes en medio de la temporada para que la Selección juegue sus pachanguitas. Sufro esos partidos deprimentes, a las diez de la noche. Sufro a esos jugadores que vuelven lesionados, o que llegan un viernes teniendo que jugar un sábado, sin que los equipos que les pagan puedan siquiera preparar sus partidos. Sufro esos numeritos publicitarios a beneficio de unos cuantos caras que no tienen que invertir en los jugadoers. Y sufro también la retahíla facilona de los que, en estos días, se creen más españoles que nadie. Estoy harto de la Selección, porque ni siquiera creo que, en estos tiempos que corren, el hecho de tener una nacionalidad u otra sea motivo para competir.

  Respeto que cada cual busque pasar un buen rato como mejor le plazca. Si es exaltando su españolía en los deportes, que así sea. No lo critico. Pero a mí no me vale eso para pasar un buen rato. Por mi parte, que le den a la Roja hasta que se ponga violeta.

Posteado: Monday, June 14, 2010 - 50 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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 Creo que no exagero al decir que, aparte de laterales y extremos, los fichajes que ansiamos con más nerviosismo son (o es; ¿serán finalmente uno o dos?) los de esos jugadores que refuercen nuestro centro del campo. El Mundial, hasta el momento, no está ofreciendo mucho que destacar en esa zona del campo.

  Sobre De Rossi, al que estoy viendo magnífico frente a la siempre dura y correosa Paraguay, no merece la pena extendernos, por ser fichaje imposible. Una lástima. Inglaterra ofrecía interés por seguir las evoluciones de Gerrard, al que conocemos de sobra y está en bastantes quinielas, y Milner. Capello mostró un inexplicable empeño en tener a todos sus centrocampistas descolocados: Gerrard y Lampard haciendo doble pivote, Milner escorado hacia la banda. Como resultado, Lampard se movió en la mediocridad más absoluta, Milner fracasó estrepitosamente y fue sustituido antes del descanso y Gerrard anduvo un poco mejor que Lampard, pero sólo un poco... No entiendo el objeto de semejante planteamiento. Habría sido mucho más lógico, a mi parecer, dejar a Milner como pivote y a Gerrard y Lampard jugando con más libertad, pudiendo descolgarse uno u otro hasta el área contraria. Tan extraño me resultó el dibujo de Fabio que pocas conclusiones pude sacar. Si acaso, que Gerrard, a estas alturas de la película, necesita limitar su campo de acción, especializarse. Los tiempos en los que podía jugar de mediocentro, segundo delantero y hasta lateral derecho (véase la famosa final contra el Milan) en un mismo partido han pasado a la historia. Creo que Steven sigue siendo de los mejores mediapuntas del mundo, pero debe jugar ahí. Sobre Milner, imposible comentar nada.

   Si centramos el análisis en esos jugadores que podrían ser acompañantes de Xabi Alonso, el más destacado por el momento quizá haya sido Kedhira. Jugador discreto en sus movimientos, de esos que parecen lentos y fríos, pero que tienen una habilidad especial para estar donde siempre deben estar. A Kedhira no se le ve correr, pero siempre está cerca de la jugada, tanto en defensa como en ataque. Es una buena virtud para un centrocampista. Por lo demás, toca fácil y con sentido y llega al área con facilidad. Interesante jugador. A su lado, Schwensteiger, quedándose más como pivote defensivo. Anduvo poco exigido el rubio del Bayern. La facilidad que el partido tuvo para Alemania, por debilidad manifiesta del rival, obliga a poner en cuarentena cualquier juicio, tanto en lo referente a Kedhira (al que tengo ganas de ver frente a rivales que aumenten el ritmo del juego) como a Bastian, al que en principio no termino de ver en esa posición. En la de Kedhira, sí. Creo que esta Alemania que tan buena impresión ha causado puede sufrir de lo lindo con rivales de nivel. Sus dos centrocampistas son buenos, pero se echa de menos a un especialista defensivo como Frings para ganar contundencia y estabilidad.

   Otro jugador por el que tenía cierta curiosidad es el serbio Kuzmanovic. Mis obligaciones me impidieron ver el Serbia-Ghana, así que agradeceré que alguien me ilustre sobre su papel en ese partido, mano aparte. Imagino que decepcionante, como toda Serbia, según leo. También he estado observando al italiano Montolivo, que pese a un ilusionante comienzo de partido ha acabado defraudando totalmente. No tiene buena pinta esta Italia, tan organizada y competitiva como siempre, pero en la que se echa de menos ese jugador que marque las diferencias, ese bicho raro que siempre han tenido. Les falta creatividad.

   Hasta ahora hemos hablado de mediocentros, más o menos ofensivos, pero también tengo interés por ver mediapuntas, porque esa posición no la veo cubierta en el Madrid. Salvo que Mourinho consiga un milagro con Kaká, resultaría imprescindible hacernos con un Hamsik o un Silva (mis favoritos). El eslovaco parece un fichaje muy complicado y el canario, según se cuenta, ya está descartado. En el Mundial ha lucido sobremanera Özil. Jugador en principio de banda, pero con capacidad para moverse por todo el frente de ataque. Joachim Low parece haber optado, con buen criterio, por dar rienda suelta a su talento no encorsetándolo en las alas. Escandalosa la exhibición del pequeño crack del Bremen frente a Australia. También gustó mucho Müller, justo en circunstancias contrarias a las de Özil: obligado a permanecer en banda, su clase lució más con cuentagotas. Pero lució. Excelente jugador, Müller.

   Leo que algunos habláis hoy maravillas del holandés Afellay, pero tampoco he podido verlo. Del que voy dejando de esperar cosas buenas es de Gourcouff. Cada vez que lo veo me llevo una decepción.

    Seguiremos atentos a lo que suceda en el Mundial. Aunque siempre con reservas, porque no me fío ni un pelo de lo que ocurre en estos campeonatos. Jugadores muy mediocres parecen lo que no son gracias a la oportunidad de verse, por unas semanas, bajo unos focos que en realidad no les corresponden. Hoy hablaba Maldini de un jugador paraguayo que pasó por el Murcia sin pena ni gloria, y ahí estaba, batiéndose el cobre con Italia e incluso botando la falta que significó el gol guaraní. También recuerdo el impresionante trabajo de Ghana en el 2006, con aquel centro del campo descomunal encabezado por Essien,  Appiah y Sulley Muntari. Salvando al del Chelsea, los otros dos no han pasado de jugadores del montón. Es que en los Mundiales todo reluce como el oro, pero no es oro todo lo que reluce...

Posteado: Sunday, June 13, 2010 - 32 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Desde la temporada de su lesión (hace cuatro años), Raúl para mí ya no reunía méritos para ser titular indiscutible.  Esta temporada, la primera en la que no ha sido intocable, ha evidenciado una decadencia tal que ni siquiera desde el banquillo ha podido justificar su presencia en la plantilla. Es un futbolista totalmente acabado al que que se le ven hechuras de cuarentón, de veterano trotón apenas apto para un torneo de viejas glorias. No tiene barriga, pero le sentaría bien...

   La suya ha sido una decadencia larga y prematura que ni el club, ni sus entrenadores ni él mismo han sabido gestionar. El club por omisión, demasiado ocupado en quemarse a lo bonzo cada verano para poder vender en septiembre el resurgimiento del Ave Fénix. Los entrenadores, por falta de narices. Él, por vivir de espaldas a la realidad, negándose a admitir que llegaba el momento de ir dejando paso a otros. Algunos alaban la profesionalidad de Raúl, su competitividad a prueba de bombas, ese machacarse durante las vacaciones para, al arrancar la pretemporada, partir con una ligera ventaja sobre los demás. Se aferró a su puesto con uñas y dientes, dispuesto a optimizar al máximo sus menguantes cualidades. Probablemente, es la actitud que debe tener cualquier jugador, decir "este puesto es mío, y quien lo quiera tendrá que sudarlo". Pero nada en este doloroso proceso ha sido normal, con la afición dividiéndose de forma inexplicable entre raulistas y anti-raulistas. Dos facciones absurdas desde el propio concepto que representan, porque lo que debería importar, por encima de todas las cosas, es el Madrid. Los ataques de los anti-raulistas provocaban que los raulistas se embolicaran en una defensa a ultranza de lo indefendible; la ceguera de los raulistas crispaba aún más los ánimos de los anti-raulistas. Así, Raúl ha vivido los últimos años en el ojo de un huracán, en medio de una guerra que el único que no puede ganarla es él mismo, como ninguno de nosotros podemos ganarle la guerra al calendario. La cobardía de los entrenadores llegó a provocar que el Madrid renunciara a jugar con un esquema equilibrado con tal de mantener, contra viento y marea, al capitán sobre el césped. Un daño deportivo incrementado por la locura en la que vive instalado el club, carente de proyecto, de perspectivas de futuro, de un plan para pasado mañana. Ahora, cuando parece que la pesadilla llega a su fin, la sombra de Raúl vuelve a amenazar el futuro blanco. Una sombra que intuyo siniestra, con dedos afilados y retorcidos, como la del Nosferatu de Murnau.

  Me explico: ahora la moda es pretender que Raúl sea nuestro Guardiola. Tan envidiosos de todo lo que la propaganda culé airea nos hemos vuelto, tan catetos y acomplejados, tan fanáticos del culo veo culo quiero, tan ignorantes de lo que significa el escudo que decimos adorar, que no podemos concebir la existencia sin copiar todo aquello que hace el Barcelona. Nos dicen que hay que jugar con tantos españoles como ellos, y clamamos por la españolización, cueste lo que cueste. Nos dicen que hay que hacer tiqui-taca, y nos arañamos la cara pidiendo juego de toque. Ellos presumen de entrenador joven y canterano, y nosotros no estaremos contentos hasta que hayamos conseguido el nuestro. Da igual que tengamos en el banquillo al mejor entrenador del mundo. Y, claro, el elegido es Raúl. La moda de Guardiola está coincidiendo con el final de Raúl. Algunos suspiran porque Raúl se retire ya mismo para que dentro de dos o tres años pueda sentarse en el banquillo. Nadie piensa que el éxito de Guardiola puede estar originado en la propia personalidad de Pep, en el sentido táctico y la inteligencia que ya tenía como jugador, enriquecidos con sus experiencias en el extranjero y con una capacidad ecléctica para aprender de todo y de todos. Creemos que Raúl, sólo por ser Raúl, será nuestro Guardiola.

  Cruzo los dedos para que el proyecto de Mourinho cuaje. Para que el portugués se quede aquí varios años, el tiempo necesario para que a este club demente no lo reconozca ni la madre que lo parió. Porque si no es así, pronto empezarán las presiones para sentar a Raúl en el banquillo. Ya me imagino a futuros candidatos a las elecciones, que si el ADN madridista, que si el conocimiento de la casa, que si un líder nato...

  Personalmente, prefiero que Raúl se aleje del Madrid lo más posible. Que conozca mundo. Que conozca a entrenadores, nuevos métodos, otras tradiciones. Que estudie y se prepare a conciencia. Seguro que en Valdebebas hay algún hueco para él. Y, con el tiempo, quién sabe... Pero si llega a sentarse en el banquillo del Bernabéu, que sea porque pensamos que es el mejor entrenador posible para nuestro equipo, no por copiar aquello a lo que el Barça llegó por casualidad, aquello que ni los aficionados apoyaban en las encuestas. Y espero que Raúl sea consciente de cuáles son los pasos del proceso, que no caiga en el error de creer que el banquillo será la prolongación de los galones que ahora va dejando en el camino, que no se crea predestinado a ser nuestro entrenador. Hará un gran daño a la entidad si no sabe ser humilde. Ya es hora de que todos miremos por el bien del Madrid.

 Basta ya de actuar como catetos con complejo de inferioridad. Basta ya de envidiar todo lo que tiene el vecino. Basta ya de ser manejados por las modas que promueven los medios. Me avergüenza ver en lo que se está convirtiendo una parte de la afición del Madrid.

Posteado: Wednesday, June 9, 2010 - 40 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Escribo a vuelapluma (homenaje a Berri) mientras veo llover a través de los cristales y descanso un rato de estudiar.

  Observo que la gente está dando por sentado que el Madrid, con Mourinho, será el equipo rocoso y desagradable para los rivales que el portugués suele construir allá adonde va. Casi nadie duda que será un equipo muy ordenado, que no dará facilidades, que difícilmente será zarandeado por muchos ánimos que el contrario le ponga al asunto. También sabemos, porque el propio Mou lo dice, que si el Madrid necesita poner el autobús, el airbus o el tren de la escoba para ganar, lo hará. Pero, a tenor de los objetivos que Mou ha señalado en el mercado, quizá no estamos sabiendo valorar que podemos llevarnos alguna que otra sorpresa. Porque a mí me da la impresión de que Mou pretende construir un Madrid no ya ofensivo, sino superofensivo. Veamos:

   Decía Miguel Colás anoche, en respuesta a un comentario mío en su blog, que Mou suele usar un lateral muy ofensivo en un lado y otro más defensivo en el otro, para equilibrar. Al estilo de lo que hacía Juande en el Sevilla, con Alves por la derecha y Dragutinovic por la izquierda. Uno que sube siempre, otro que no sube nunca. Defensa de cuatro para defender, de tres para atacar. En mi opinión el Madrid hace tiempo que debería haber usado ese truco táctico, dejando a Ramos como tercer central por la derecha y dándole rienda suelta a Marcelo por la izquierda. Pero lo cierto es que si analizamos el perfil de los laterales pretendidos por Mourinho, vemos que no hay ninguna asimetría: tanto Maicon como Kolarov son muy ofensivos. Además, ambos son muy potentes físicamente (más potentes que veloces), y ambos crean peligro en las cercanías del área contraria independientemente de los centros, porque Maicon es capaz de resolver jugadas como un delantero y porque Kolarov tiene un disparo demoledor de media distancia. Las alternativas que se han barajado, según las informaciones aparecidas aquí, son Srna y André Santos. De nuevo dos laterales superofensivos. Parece claro que Mourinho no quiere a los laterales sólo para defender... Sin embargo, la contundencia física de todos ellos permite adivinar que, en caso de necesitarse un repliegue intensivo, se transformarían en centrales sin ningún problema. Una defensa de tremenda flexibilidad.

   Pero es que, además, en contra de lo que pedía a gritos el sistema de Pellegrini (interiores creativos), Mourinho se ha emperrado en el fichaje de Di María. Un extremo puro. Velocísimo, regateador, desequilibrante. Y, en la otra banda, un tal Cristiano. ¿Dos laterales ofensivos y dos puñales en posición de extremos? ¿Pero esto qué va a ser? La que pueden liar esos dos jugando a pierna cambiada, con los laterales desdoblando...  Salta a la vista un detalle: mientras todos clamábamos por jugadores que ayudaran a mantener la posesión, Mourinho, por el contrario, quiere futbolistas que mejoren la transición ofensiva del equipo, que se adivina más veloz, más contundente, más precisa e incisiva.

   También se sospechaba que Mourinho querría contar con un 9 puro, que supiera jugar de espaldas para bajar los pelotazos de los defensas y darle aire al equipo para salir de la presión. En lugar de eso, no sólo no ha pedido ningún 9 sino que se queda con Higuaín y Benzema, dos delanteros cuyas principales virtudes nacen de la movilidad y la capacidad de sorpresa, dos tíos que hacen más daño revoloteando por las inmediaciones del área que fijando a los centrales. Otra apuesta evidente por la velocidad. Ya me imagino el movimiento: Higuaín o Benzema tirando desmarques hacia afuera para hacer la pared con Cristiano o Di María, que entrarían a pierna cambiada como cuchillos en mantequilla, pim, pam, pum, gol...

   Las mayores dudas residen en el centro del campo. Algunos, como Miguel, no ven claro que Mourinho confíe en Xabi Alonso. En mi opinión no sólo confía en él sino que además su papel es fundamental para este Madrid velocista que parece que pretende construir. Xabi Alonso mueve el balón de lado a lado, sin complicaciones, hasta que de repente, zas, pase largo al desmarque de los extremos... Sí que encaja, por tanto. Baso mi opinión en lo siguiente: parece evidente que Mourinho tampoco quiere gastar más de la cuenta en el centrocampista, lo cual indica que lo que busca es un buen complemento, sin más. En caso de no contar con el vasco, se haría necesaria una total reestructuración del centro del campo, teniendo en cuenta el mal momento que viven nuestros otros centrocampistas (Lass enfermo, Diarra casi inédito este año, Gago sin convencer a nadie) y que todos ellos, además, sólo sirven para cumplir en la recuperación. Que Mou sólo quiera un fichaje ahí me sugiere que acaso le sobrará Diarra o Gago, pero le sirven los demás. Y no deja de ser curioso que el perfil de los centrocampista que andan sonando sea, precisamente, bastante ofensivo también. Jugadores como De Rossi, de gran despliegue a la hora de defender, corajudo y gran recuperador, pero al mismo tiempo con mucha presencia en sus subidas constantes hasta la frontal contraria. Centrocampistas box to box, está de moda decir... De Rossi, por desgracia, parece imposible. También ha sonado Gerrard (aún más ofensivo). Veloso, haciendo caso a las informaciones de Miguel, es otra opción. Un jugador que come mucho terreno y sobrado de talento, pero que tendrá que despejar las dudas que su decepcionante rendimiento hasta ahora ha provocado.  No ha cubierto las expectativas que creaba de chaval ni por asomo. Veremos lo que consigue Mourinho de él si acaba viniendo. Si lo ha pedido suponemos que tendrá mucha fe en sus posibilidades.

   En teoría, según el número de refuerzos anunciado por el propio Mou y por Florentino, no habría más fichajes. Pero me extrañaría que Mou de verdad renunciara a fichar a ese mediapunta que ha marcado las diferencias en todos sus equipos. ¿En serio Mou confía en Kaká? Porque yo no lo veo fajándose en la presión... ¿Tal vez el objeto de su confianza es Van der Vaart? Parece demasiado inconstante el holandés, pero es verdad que si con Sneijder ha hecho Mou el milagro que ha hecho, a Van der Vaart igual nos lo mete en la pelea por el Balón de Oro. Calidad, desde luego, no le falta a Rafael... ¿Podría ser Pedro León ese mediapunta, ahora que parece que su fichaje también está al caer? No he visto a Pedro en esas posiciones. En teoría su desplazamiento de balón y calidad le avalarían, pero tengo dudas de su perfil izquierdo es adecuado para jugar centrado. ¿Canales? Será una sorpresa que no salga cedido... En resumen, que no veo clara esa posición, y teniendo en cuenta lo importante que es en los esquemas de Mou, me extrañaría que el portugués se lo jugara todo con apuestas extrañas (a menos que para él no tengan nada de extraño). Yo apuesto porque se fichará a algún mediapunta. Será Hamsik, Silva, Moutinho o el propio Gerrard, pero será alguien.

  Sea como fuere, el diseño del equipo parece claro: un equipo que va a sorprender por su despliegue ofensivo, aunque capacitado para cerrarse sobre sí mismo, como en una concha. Un auténtico arsenal nuclear en el juego por bandas. Contundencia, verticalidad, velocidad de transición, agresividad, regate. Un centrocampista con escuadra y cartabón, otro percutiendo como un martillo. Juego constante con los ritmos, ahora controlamos, ahora pegamos el zarpazo.  Movilidad en la delantera. Llegadas devastadoras en segunda línea... Suena bien, ¿no?

   Hagan sus apuestas...

Posteado: Monday, June 7, 2010 - 39 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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 Ignoro si la anécdota está más cerca de la verdad o de la leyenda, pero el caso es que he crecido con ella. La protagoniza Francisco Ruiz Miguel, diestro cojonero natural de la Isla de León, que allá por mi infancia andaba fajándose con victorinos por toda España. Luego se retiró, montó una carnicería y ahora, con más de  60 años, aún se viste de luces de vez en cuando, en ocasiones especiales, para dejar constancia de su magisterio. Resulta que estaba una tarde en una plaza grande (¿Madrid?), batiéndose el cobre con una alimaña de mucho cuidado, cuando un aficionado se pasó toda la faena recriminándole con cajas destempladas la colocación. Harto, el maestro se olvidó del toro, miró al tendido y le dijo al aficionado, retador: "baja tú".

  Tradicionalmente, la afición a los toros es una de las más fieles. Tipos capaces de hacer un montón de kilómetros al año para asistir a determinados acontecimientos. Entre eso y la extraordinaria literatura que han prepetrado los cronistas taurinos de toda la vida (sin ninguna duda, los de mejor escritura dentro del género periodístico), los aficionados han contado siempre con un conocimiento pretendidamente riguroso de los quehaceres de todo el escalafón. Sin embargo, es probable que gran parte de ese conocimiento, como me ocurre a mí con la anécdota del arranque, tenga más visos de leyenda que de realidad. José Tomás, celoso de su propia condición de samurái de la arena, lo ha entendido perfectamente, impidiendo que sus corridas sean televisadas. Una manera como cualquier otra de inflar el globo. Sea como fuere, el gran defecto de la afición taurina es una intransigencia que a menudo roza la frivolidad, haciendo bueno el dicho de que los toros se ven muy bien desde la barrera y olvidando que, con las cosas mejor o peor hechas, abajo en el albero hay siempre un tipo jugándose el pellejo.

  La afición futbolística nunca ha sido tan entendida. Fuera del ámbito más o menos cerrado de los socios de cada club, antes existían pocas posibilidades de ver la cantidad de fútbol que vemos hoy en día. La generación de mis padres se crió alimentando en la cabeza de cada niño las hazañas en blanco y negro del NODO y, en el mejor de los casos, las crónicas, convertidas en verdad de fe, de Marca o As. Eso no impedía que en cada tertulia la gente se diera ínfulas y sentara cátedra en discusiones que llegaban a tal grado de calentura que personas como mi abuelo acaban por decir que en su casa estaba prohibido hablar de política, de religión y de fútbol, con el fútbol sustituyendo a los tradicionales toros. Con la explosión del fenómeno televisivo, cualquiera con tiempo libre y ganas puede seguir con asuidad dos o tres ligas distintas, además de las competiciones europeas y los campeonatos de selecciones, consiguiendo una información de primerísima mano sobre lo que se cuece por ahí. Pero claro, eso no quiere decir que todo el mundo lo haga...

   A cuenta de esto, estamos llegando a una situación en la que cada aficionado se cree  un entrenador. Toda la vida leyendo cosas (sin distinción crítica) en la prensa deportiva, muchos partidos vistos, con comentaristas que van explicando todo (con mejor o peor fortuna), y la sempiterna influencia de los medios hacen que a menudo confundamos con criterio propio lo que no es sino mera repetición de tópicos. Así, casi todos estamos de acuerdo con eso en esta página, está ocurriendo hoy en día con el manido tiki-taka, que parece haberse convertido en la única forma válida de jugar al fútbol, a tenor de la creencia generalizada.

   Una profesora de la Facultad me explicaba que no debemos caer en el error de creernos más cultos que los que vivían en la Edad Media. Cierto que ellos eran, en su mayoría, analfabetos. Cierto que no tenían ni por asomo las posibilidades de información que tenemos nosotros. Pero era gente que reconocía los cantares de gesta de los juglares, que memorizaba romances sólo a base de escucharlos, mientras nosotros, con nuestra enseñanza obligatoria y nuestros mass media, en muchos casos somos incapaces de escribir sin faltas de ortografía. Del mismo modo, a veces tengo la impresión de que la saturación de fútbol que vivimos hoy en día no nos está convirtiendo en aficionados mejor informados (considérense estas palabras una generalización evidente), sino en enteradillos de tres al cuarto que mordisquean sus puros acodados en la barrera.

   Resulta sonrojante cómo cambiamos de criterio según soplen los vientos. Cómo hacemos declaraciones contundentes e impúdicas sobre determinados futbolistas sólo porque su nombre no nos suena (claro, nos creemos tan bien informados que no aceptamos que algo se salga de nuestro ámbito de conocimientos, sin darnos cuenta de que a lo mejor el problema es que ese ámbito de conocimientos es más pequeño de lo que pensamos). Hablemos en plata: ¿quién sabía de la existencia de Maicon hace dos o tres años, cuando todos nos hacíamos cruces por el no fichaje de Dani Alves? ¿Cuántos hemos visto de verdad a tipos como Darijo Srna o Kolarov o incluso Veloso y Moutinho en más de cuatro partidos (en el mejor de los casos)? A veces me invade el estupor cuando veo los comentarios que vertimos en el foro y en los blogs, la impudicia con la que catalogamos a Fulano o Mengano sin tener ni zorra idea de cómo juegan realmente. ¿Srna es como Arbeloa? Puede complir el perfil de jugador de nivel medio en cuanto a nombre, pero nadie que haya visto el desempeño del croata puede decir que se parezca a Arbeloa. ¿André Santos es un juerguista? ¿Y entonces Maicon qué es? ¿Qué habríamos dicho si Florentino, en su anterior etapa, en vez de fichar a Ronaldo hubiera apostado por un jovencito Didier Drogba? ¿Cuántas veces nos hemos llenado la boca diciendo que hay que fichar hombres y no nombres para a las primeras de cambios andar lloriqueando por nombres? Insisto en que estoy generalizando. Pero todos, en mayor o menos medida, hemos pecado de impudicia en algún aspecto.

   El principal problema es que esta forma de actuar no sólo deja a menudo en evidencia nuestra falta de criterio real, sino que nos está privando de una de las facetas más bonitas que tiene ser aficionado al fútbol: la posibilidad de que nos sorprendan, la capacidad de ilusionarnos y de estar a la expectativa, de esperar cosas buenas de nuestros jugadores. Cualquiera que venga y que no pertenezca a la estrecha nómina de futbolistas que salen en los medios ya lo hace con algún sambenito colgado, ya ha sido descuartizado por la opinión pública, puesto en solfa, apaleado y denostado. Ahora no importa el rendimiento, no importan los títulos. Jamás estuvo más certero Wenger que cuando dijo que el Madrid vive en  una realidad distinta, en la que ilusionan más los fichajes que el fútbol en sí.

   Estamos acabando con la posibilidad de disfrutar de este deporte. Y, además, estamos dando pie a que venga un Ruiz Miguel, con la taleguilla llena de sangre y la piel recosida a cornadas, a mirarnos con desprecio y decirnos: "bajad vosotros".

Posteado: Monday, May 31, 2010 - 20 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Me lo creo. Sin menoscabo de la confianza que las informaciones de Miguel se han ganado a pulso, lo cierto es que me parece perfectamente plausible que las intenciones de Mourinho sean hacer sólo 3 ó 4 fichajes. Bien es cierto, como apuntaba el propio Miguel en el foro, que esas declaraciones de Mou podrían responder a un interés estratégico por enfriar el mercado, por frenar la avalancha de especulaciones y por echar agua fría al cogote de tantos presidentes que andarán por Europa frotándose las manos desde que se vislumbró el cambio de rumbo del proyecto y desde que se consumó esta temporada de sequía en cuanto a títulos. "El Madrid no ha ganado nada -pensarán tantos por ahí-; ergo va a volver a explotar la chequera, preparemos los trabucos...".  Puede ser. Pero aún así, me sigue pareciendo posible que la cosa vaya a ser menos de lo que casi todos esperan.

   Hace pocos meses que en este mismo portal criticábamos el diseño de plantilla realizado el pasado verano. Se había contratado a Pellegrini en la idea de implantar un estilo de fútbol basado en el toque y el control del balón, y a pocos se les escapaba que la plantilla carecía de verdaderos especialistas en ese tipo de juego. Así nació, por ejemplo, la Plataforma Silva Madridista, en la certeza de que hacían falta interiores creativos, futbolistas que supieran conservar la posesión y crear fútbol a partir del toque en corto, al estilo de lo que Pellegrini había manejado en el Villarreal con los Pires, Cani, Ibagaza, Cazorla, etc. En lugar de eso, veíamos como el Madrid se había llenado de jugadores de un perfil muy distinto, virtuosos de la velocidad y los espacios como Kaká, CR9, Benzema o el propio Higuaín. Para colmo, se vendió a Sneijder, uno de los pocos jugadores que había en la plantilla con capacidad para desarrollar ese fútbol. Y, aún más, se fichó como hombre clave en el centro del campo a Xabi Alonso, cuyas principales virtudes se relacionan con su capacidad para el pase largo. Un jugador enorme para lanzar balones a los extremos, para acelerar las jugadas con sus desplazamientos, pero demasiado lento y falto de movilidad para el tiki-taka de las narices.

   Ya entonces fuimos muchos los que lo vimos claro: teníamos una plantilla bien dotada para la presión y el hachazo en velocidad, apoyándonos en un centro del campo donde predominaba la recuperación de pelota, con gente como Lass, Diarra y Gago, y en unos atacantes de colmillos afilados cuando se trata de correr por los espacios y encarar. El diseño de la plantilla aconsejaba más vértigo que pausa. "A Juande le hubiera encajado mejor este equipo", se llegó a decir. A Juande y, por supuesto, a Mourinho.  Por ello, me parece perfectamente creíble que el corte de este grupo satisfaga las pretensiones de Mourinho. Y así, mientras nosotros esperamos la gran revolución, él sólo quiere 3 ó 4 refuerzos para apuntalar lo que ya existe.

   3 ó 4. Veamos:

   Maicon y Kolarov parecen estar al caer. Dos laterales para reforzar uno de los puntos débiles del equipo. Si Mou cuenta con Ramos como central, parece evidente la mejoría que supondría alinear al brasileño en lugar de Arbeloa. Kolarov, por su parte, vendría a ocupar el puesto que más dudas ofrece a todos, el lateral zurdo, que se vería bien cubierto con el serbio y un Marcelo en constante progresión.  La defensa, por tanto, quedaría muy mejorada.

   De Rossi es uno de los que está sonando con más fuerza. También se habla de Essien, en caso de no poder acceder al romano. En cualquiera de los dos casos, el subidón de nivel que daría el centro del campo es notorio. Nuestro centro del campo, por tanto, se vería también mejorado.

   El cuarto en discordia es Di María, que viene apareciendo en todas las quinielas. Un jugador veloz y habilidoso que añadiría una bala más al arsenal ofensivo del que ya disponemos. Ataque, por tanto, mejorado también.

    Como vemos, esos 4 fichajes bastan para mejorar sensiblemente el nivel global del equipo, que sin embargo seguiría teniendo el mismo perfil, la misma tendencia al juego vertiginoso e incisivo. El juego que todos suponemos del gusto de Mourinho. Por tanto, queda demostrado que es perfectamente posible que no hubiera más compras.

   Si me preguntan mi opinión, para mí sería necesario un quinto fichaje. Considero clave esa posición entre el centro del campo y la delantera que se atribuye a Kaká, y el brasileño me inspira muy poca confianza para desarrollar su labor. En primer lugar me preocupa su lamentable estado físico, y la impresión cada vez más fuerte de que su mejor época ha pasado. En segundo lugar, me cuesta imaginarlo bregando como todos los jugadores que se han consagrado con Mou en esa posición (Deco, Lampard, Sneijder) han hecho siempre. Digo que me inspira muy poca confianza por no decir ninguna. Van der Vaart, en caso de que siguiera en el Madrid, me gusta bastante más para esas labores, pero lo veo demasiado irregular. Un jugador más que útil para tenerlo en el equipo, pero al que le falta un escalón para titular indiscutible. Guti ya es historia del Madrid. Granero... mejor me callo. Por todo ello, yo ficharía a alguien para esa posición. Hamsik, Silva o incluso Moutinho. Pero alguien debería venir. ¿Pensará lo mismo Mou? Ni idea.

   Con eso, plantilla completa, a mi juicio. Que se hicieran más fichajes dependería exclusivamente de que se hicieran ventas sonadas, que permitieran a Florentino jugar un poco a los cromos (si Mou le da permiso, claro está). Cinco fichajes, haría yo, basándome en la importancia de conseguir un centrocampista ofensivo de garantías. Ya digo que me extrañaría que Mou no diera prioridad a esa cuestión, viendo el valor incalculable que esos jugadores han tenido siempre en sus equipos. ¿O es que él sí confía plenamente en Kaká? No lo sé. Pero se me ocurre que tal vez, si consideramos que el portugués puede estar interesado en un nuevo Lampard, la cosa podría quedar igualmente en 3 ó 4 fichajes: tal vez Maicon esté más lejos de lo que pensamos (dado que Kolarov parece hecho, según todas las informaciones). No traer al brasileño supondría mantener a Ramos en el lateral, donde podría rendir a un grandísimo nivel a partir del rigor táctico que Mou impone en sus equipos, lejos de sus habituales frivolidades y arranques de cabra loca. Y supondría también mantener la confianza en Albiol, que a fin de cuentas ha hecho méritos sobrados para ello durante la temporada...

   En fin. Hay ganas de salir de dudas con todo esto.

Posteado: Saturday, May 29, 2010 - 26 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  En este blog he escrito acerca del error que supone, a mi parecer, convertir a los presidentes en mesías salvadores. También (véase mi último post, "San José Mourinho") a los entrenadores. Pero el afán mesiánico del entorno madridista, apoyado por una afición cada vez más impaciente y voluble, afecta también a los jugadores que son fichados.

   El verano pasado vivimos dos ejemplos muy claros de mesianismo aplicado a los jugadores: Kaká y Xabi Alonso. El primero llegó tras pagar un disparate (y más teniendo en cuenta que llevaba ya dos años de capa caída) al Milan, y los profetas iluminados de los medios decían que sería la piedra angular sobre la que giraría todo el proyecto, el generador del aluvión de juego ofensivo que iba a desplegar el Madrid. Fuimos pocos los que ya entonces llamamos la atención sobre el hecho de que Kaká, que durante un tiempo ha sido un futbolista magnífico, no había sido nunca un organizador, sino un finalizador, un acelerador de jugadas, un segundo delantero disfrazado de centrocampista. Otros jugadores con parecidas características ofensivas, como el mismo Lampard, se benefician al menos de una consistencia defensiva y de una capacidad de trabajo y presión que les permite ser, a todos los efectos, verdaderos centrocampistas. Pero Kaká nunca ha sido así. Un jugador al que se le sacó el máximo beneficio dejándole actuar en absoluta libertad, apoyado por un centro del campo con perros de presa como Ambrosini y Gattuso y por genios creativos como Pirlo y Seedorf. Casi nada.  Era de esperar que iba a fracasar. Para colmo, su lamentable estado físico tampoco ha ayudado a que al menos deje constancia de la calidad y el poder de desequilibrio que exhibió en otros tiempos. Un mesías crucificado, y sin que veamos señales de resurrección inmediata (otra vez esa pubalgia).

   Con Xabi Alonso se emplearon parecidos argumentos. Otro jugador que, a tenor de lo que decían algunos, sólo con su presencia haría que el centro del campo del Madrid fuera un huracán de fútbol. Ahora, si no crucificado, sí se encuentra al menos llevado ante Pilatos. Son muchos los sorprendidos por la lentitud del tolosarra, porque no tenga el despliegue físico en defensa que tenía Makelele, etc. En realidad, Xabi Alonso ha hecho una buena temporada, pienso yo. El problema es que se le trajo sin tener en cuenta sus limitaciones, que para colmo han sido siempre las mismas y no eran ningún secreto para nadie que lo hubiera visto jugar más de cuatro veces. Porque Xabi es lento, sí. Necesita jugar por delante de la defensa para poder ver el fútbol de cara, porque su físico no le permite recibir de espaldas y girarse. En su posición ideal, Xabi mueve la pelota con solvencia y, a ratos, explota su mayor virtud: los cambios de orientación milimétricos. Y es difícil aprovechar esas virtudes en un equipo que se empeña en hacer un fútbol previsible, estrechando el campo y tratando de llegar a portería con toques cortitos y al pie...  En fin, sea como sea, Xabi es un jugador muy aprovechable si se le deja hacer lo suyo y no se pretende que haga lo de cuatro o cinco, pero no es un milagro por sí mismo, como defendían algunos iletrados.

   En realidad, el problema radica en la mera suposición de que un jugador, por sí solo, puede cambiar a un equipo. Sigamos con el ejemplo de Xabi Alonso, por ser perfectamente ilustrativo: algunos se sorprenden ahora de que necesite un compañero; otros no se sorprenden y además denuncian que ya en el Liverpool ocurría lo mismo y sólo daba lo mejor de sí mismo cuando contaba con Mascherano como guardaespaldas. Pero la cuestión es la siguiente: ¿hay en el mundo algún jugador, sólo uno, que pueda sostener a todo un centro del campo él solo? No es que Xabi Alonso necesite a Mascherano como guardaespaldas; tampoco es que Mascherano necesite a Xabi Alonso para poder dedicarse a destruir y no envidenciar su falta de calidad ofensiva. Es que el Liverpool los necesitaba a los dos. Xavi Hernández, que por más que nos duela es, en estos momentos, el mejor centrocampista del mundo, jamás ha jugado solo. Siempre ha contado con Touré (o Busquets) y Keita, más la ayuda en la creación de Iniesta o Messi. De Rossi, uno de nuestros favoritos para reforzar el centro del campo, tampoco juega solo en la Roma. Essien no jugaba sólo en el Chelsea. Makelele, por sí solo, no habría pasado de ser un correcaminos paquetorro, si no hubiera compartido media con gente como Zidane, Guti, Lampard, Essien... Podría seguir poniendo ejemplos hasta mañana. La cuestión no es que jueguen Fulano o Mengano, sino la reacción química resultante de la unión de Fulano y Mengano. Un equipo. Pero nosotros no pensamos en esas zarandajas. Vamos fichando según la última moda, o según las necesidades más imperiosas. No tengo leche, bajo a por leche. Nada de mirar en los armarios a ver si hace falta algo más. Nada de planificación, demostrando que en este club los que mandan no tienen ni puñetera idea de fútbol. A Valdano le dicen: "tenemos problemas en defensa, porque Hierro se retira". Y Valdano piensa: "pues fichamos a Samuel, que tiene mucho pedigrí". Y ni Valdano ni nadie piensa que a lo mejor Samuel no encaja con el fútbol que pretende desarrollar el Madrid, que igual que es un jugador sublime en una defensa cerrada, puede evidenciar sus carencias jugando a campo abierto. ¿Para qué vamos a pensar en esas cosas?

   En el Madrid nadie piensa, por ejemplo,  en construir un centro del campo equilibrado. Llevamos años fichando sin ton ni son, sin forjar un verdadero equipo. Y también llevamos años sin valorar la importancia que en este juego tienen los centrocampistas. Detectamos falta de creación, y pensamos que fichando a un tío (que a veces ni siquiera es un centrocampista) y soltándolo ahí sin más ya vamos a solucionar el problema. Y así, año tras año, crucifixión tras crucifixión, vamos quemando futbolistas sin percartarnos de que el problema no es fichar y fichar hasta que se encuentre el jugador idóneo, el nuevo mesías, la pieza clave: el problema es que no nos damos cuenta de que la única pieza clave es el equipo. De nada nos sirve fichar a Xabi Alonso si antes no hemos hecho un análisis de qué nos puede aportar y de cómo debería jugar el equipo para explotar al máximo sus posibilidades. Como Xabi Alonso es bueno, tiene que servir y ya está. "No creo que haya ningún entrenador al que no le vaya a servir un jugador como Kaká", decía Pedrerol el otro día cuando Miguel comentaba que no veía claro qué papel podría desempeñar el brasileño en el Madrid de Mourinho. Ése es el error, pensar que todos los jugadores son piezas universales, intercambiables, como si comprar un tornillo de oro macizo garantizase que nos va a encajar lo mismo para sujetar un espejo que una lámpara. Pues no es así, y Kaká, por muy bueno que sea (que ya ni siquiera está demostrando serlo), no va a servir para cualquier desempeño, para cualquier estilo. Pero esto es lo que pasa cuando se está más pendiente de los nombres de los futbolistas que de lo que hacen sobre el campo...

    No sé qué pasará con Kaká. Xabi Alonso, pese a los rumores que tienen hoy incendiado el portal, a mí me parece un jugador más que válido para el estilo Mourinho, con esos balones largos a los extremos... Por supuesto, necesitará acompañantes de garantías que lo complementen y que aporten distintos valores al equipo. Pero la cuestión es que dejemos de pensar en los nombres y nos ajustemos más a los perfiles que realmente necesitamos. A lo mejor fichamos a un Balón de Oro y no nos sirve, o apenas aprovechamos su calidad. Y sin embargo con otro futbolista de menos peso mediático la máquina funciona mucho mejor. Dejemos que Mourinho fiche a Moutinho o a Veloso si le da la gana. Que fiche lo que él considere necesario. Y que de una puñetera vez se forje un equipo. Ya tendremos tiempo de juzgar si las cosas se han  hecho bien o mal. Pero por ahora, disfrutemos del descanso mental que supone haberle dado las riendas, por una vez, a alguien con conocimientos futbolísticos. Basta de nombres. Basta de mesías .

Posteado: Tuesday, May 25, 2010 - 36 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Anoche, en el show de Punto Pelota (con Miguel de artista invitado), se produjo un momento hilarante en el que los contertulios rompieron en carcajadas cuando ellos mismos fueron conscientes de hasta qué punto de ridiculez pueden llegar cuando se trata de ensalzar (o denostar) a un personaje en concreto. Ahora la consigna, salvo para algunos herejes como Pedro Pablo San Martín,alias Robin Hood, por las flechitas (podría, por cierto, dejar las flechitas un rato y ver algo de fútbol, porque sus comentarios a veces son sonrojantes), es alabar sin descanso a Mourinho, de manera que su presencia acabe por resultar agradable a sus detractores. Yo, aunque respecto a Mourinho siempre he tenido una opinión absolutamente favorable, como sabéis, no puedo hacer otra cosa que mirar ese comportamiento con recelo, en la certeza de que si el viento cambia y las órdenes cambian con él, los que ayer acabaron riéndose de ellos mismos después de llegar al extremo de ensalzar el comportamiento de Mou como padre no dudarán en darle la vuelta a la tortilla de forma que el portugués acabe siendo el que incendió el Windsor. En fin, tampoco hay que darle demasiadas vueltas. Todos sabemos ya de qué pie cojean muchos elementos de la prensa, quiénes hablan con honestidad, quiénes son alborotadores vendeburras y quiénes no pasan de meros mandados. El juego es así, y nadie nos obliga a dar crédito a todo lo que se dice en cada momento. Se supone que cada cual puede tener el criterio suficiente para separar el grano de la paja.

   El problema es que, en el fondo, nosotros somos iguales. Este portal es un buen ejemplo de ello. Aquí se empezó a hablar de Mourinho antes que en ningún sitio, y había gente a favor y gente en contra. Respeto profundamente el derecho de todos a rectificar una opinión si con el tiempo hemos visto cosas que antes no veíamos, o simplemente si hemos aprendido a mirar la situación con otros ojos. Partiendo de ahí, entiendo  que algunos de los detractores de Mourinho se hayan rendido a sus encantos (si es que hasta se parece a George Clooney, llegaron a decir anoche...). Eso es lícito, respetable y, además, honesto. Lo que no entiendo tan bien es que ahora se esté creando una corriente de opinión según la cual Mourinho es el Mesías que Florentino resultó no ser, y estemos esperando su advenimiento de nuevo con palmas y olivos en las manos, creyendo absurdamente que su sola presencia borrará de un plumazo todo lo que en este club se está haciendo mal desde hace al menos dos décadas. Voy a exponer algunos ejemplos de exceso de euforia por nuestra parte.

   Yo mismo he escrito en más de una ocasión que una de las razones por las cuales Mou es el técnico ideal para este Madrid es que sabe navegar como nadie en aguas revueltas. No es un secreto que este club se ha convertido en un feroz devorador de entrenadores, con un entorno tan dañino como el del Barça de antaño y con una afición que se deja llevar por la impaciencia con demasiada facilidad. Sin duda, si hay un entrenador al que no le vayan a temblar las piernas lidiando semejante morlaco, que no se vaya a dejar influenciar ni asustar por la presión externa, que no vaya a renunciar a sus ideas por muchos palos que puedan darle, ése es José Mourinho. Pero eso no quiere decir que el club no pueda devorarlo también. Bastará que a Florentino se le cruce el cable, se den dos o tres resultados sospechosos y empiece la campaña de acoso y derribo de algún medio pesebrero. Entonces tocarán a degüello en los platós y las redacciones, e incluso en los foros de los aficionados saldrán de debajo de las piedras los oportunistas del "ya lo decía yo". Mourinho no se dejará impresionar, desde luego que no. Pero tampoco Capello lo hacía y acabó de patitas en la calle. Por lo menos, en vista del salario que va a firmar el portugués, tenemos la garantía de que no va a ser tan fácil echarlo como a otros...

    Por otro lado, todos somos conscientes de que una de las principales tareas de Mourinho como alma máter de este equipo va a ser conseguir sacar el rendimiendo debido a algunos jugadores que aquí no han estado a la altura de su calidad ni de su caché. Hay muchos ejemplos en la trayectoria del portugués que invitan al optimismo en ese aspecto. Muchos jugadores a los que él ha engrandecido hasta límites que ni los propios futbolistas podían imaginar. Pero, cuidado, también hay ejemplos de lo contrario. Mou puso empeño, pero no hubo manera de recuperar a Adriano para el fútbol de élite. El problema, por supuesto, estaba en la cabeza de Adriano, no en Mourinho (bastante hizo consiguiendo arrancarle algunos buenos partidos). No debemos olvidar que esas virtudes casi mágicas que todos atribuimos a Mourinho a la hora de convencer y comprometer con la causa a sus jugadores parten de una conditione sine qua non evidente: que los futbolistas quieran. Adriano, un sinvergüenza integral, no quería. Por lo tanto, tenemos que tener claro que Mourinho no podrá hacer nada con Benzema o Kaká si éstos no quieren dejarse convencer. Otro ejemplo fue Shevchenko, con un rendimiento desastroso en el Chelsea. Delantero, por cierto (y no digo nada más), de un perfil futbolístico muy similar al de Benzema... Por otra parte, Kaká plantea un problema táctico importante para Mourinho. Por mucho que algunos demagogos quieran decir que Kaká es muy bueno y vale para cualquier equipo y todas esas chorradas, lo cierto es que resulta complicado imaginar a Kaká dentro de los esquemas del nuevo míster madridista. Es bueno, sí, pero demasiado especializado. Un jugador con muy buenas virtudes, pero muy pocas. Poco moldeable a priori. Veremos qué pasa. Desde luego, si Mourinho arregla a estos dos se habrá apuntado un gran tanto, pero no debemos dar por sentado que lo hará, porque así ni valoraremos en su justa medida la dificultad de la tarea ni sabremos aceptar un posible fracaso en ese aspecto. No va a ser tan fácil. Al menos, lo que sí podemos tener seguro es que no le temblará el pulso si tiene que mandarlos al banquillo, o a la grada. En eso ya hemos ganado.

    También se alaba mucho, y con justicia, la maestría de Mourinho en cuestiones tácticas y estratégicas. Pero no debemos olvidar que ahí reside también su principal (y único, en mi opinión) defecto: a veces cae en el error de considerar a los jugadores como piezas de ajedrez, como meros soldados que salen al campo con una misión concreta y perfectamente ensayada. Para algunos jugadores, eso supone una explotación al 150% de sus condiciones naturales, pero otros, en cambio, acaban siendo engullidos por el sistema. Cumplen, pero no se les saca todo el partido. Lo hemos visto con Eto'o, que ha pasado de ser un 9 de referencia a un falso extremo currante y sacrificado, capaz de pasarse los noventa minutos sin rascar bola ni tirar a puerta y de ejercer incluso de lateral derecho si así lo exigen las circunstancias. Por un lado, eso es un logro de Mourinho, porque queda claro que el beneficio del equipo está muy por encima del lucimiento personal. Pero, por otro, un exceso en esa tendencia puede tener efectos perjudiciales en el juego, que se volvería excesivamente industrial, previsible y feo. Los planteamientos de Mourinho, los sistemas que utiliza, están perfectamente capacitados para dar lugar a un buen espectáculo futbolístico, digan lo que digan algunos ignorantes. Pero Mou, si quiere satisfacer al exigente paladar madridista, deberá hacer equilibrios en la delgada línea que separa el rigor del encorsetamiento. El talento debe estar supeditado al equipo, por supuesto. Pero el equipo no puede ser la tumba del talento. Soy muy optimista en este aspecto, porque su Chelsea me pareció un modelo de lo que debe ser un equipo grande.

   Por último, y haciendo referencia a la comentadísima habilidad de Mourinho para ser no sólo el amo y señor del vestuario, sino también el líder espiritual, el gurú, el tótem (sei un grande, sei un grande -Zanetti dixit), tengo que decir que me muero de curiosidad por ver cómo encajan los capitanes del Madrid, tan habituados durante décadas a ser ellos los amos, la presencia arrolladora del portugués. Confiemos en que Mourinho, que es listo como el hambre, sabrá llevárselos al huerto. Pero no olvido cómo a Capello, según se publicó por ahí, se le leyó la cartilla por su exceso de gestos y gritos desde el banquillo. Mou va a necesitar mucha autoridad y mucha mano izquierda, porque en los acomodados capitanes puede encontrar un hueso duro de roer. Es de esperar que Guti, el más polémico entre los polémicos, ya no estará en la plantilla. Y Raúl, esperemos, tampoco. A Ramos lo veo "mouriñizándose" con facilidad. ¿Casillas? Pues no sé...

   En fin. Quede claro que el objetivo de este post no es negar que Mourinho, hoy por hoy, es la mejor medicina que podría recibir este club enfermo. Así lo he defendido desde hace meses y así sigo defendiéndolo. Pero  no empecemos a creernos que nos curará sólo imponiendo sus manos, porque entonces podemos estar creando un nuevo problema. Mourinho va a tener faena en abundancia. Es bueno que valoremos la dificultad de su tarea, y que seamos conscientes de que si consigue sólo la mitad de lo que estamos proyectando en nuestras fantasías, habrá hecho que el club dé un paso de gigante hacia su curación. Basta de Décimas, de salvar al soldado Benzema o de tonterías similares. Lo que Mourinho tiene que conseguir es que seamos un E-QUI-PO. Así, con mayúsculas. Lo demás irá llegando. Pero vamos a olvidarnos de mesías salvadores. Los mesías siempre acaban crucificados...

Posteado: Monday, May 24, 2010 - 22 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Basta un análisis superficial de la situación para darnos cuenta de que estamos infinitamente mejor que hace un año. Hoy es 24 de mayor. Ya tenemos entrenador, y ya se está trabajando en una serie de objetivos señalados directamente por ese entrenador. ¿Es necesario recordar que el año pasado, hasta primeros de julio, no teníamos ni presidente?

   Digo esto porque observo que empieza a desencadenarse la habitual guerra de nervios, a partir sobre todo de la propia impaciencia que el madridismo está convirtiendo en marca de la casa, como si del Barça de los 80 se tratase y, también, de las informaciones y comentarios interesados de todos aquellos que sólo buscan el mal del Madrid. Pienso en tantos periodistas que o bien son directamente antimadridistas o bien buscan ganancia en el río revuelto de nuestras ilusiones.

  Hemos demandado durante mucho tiempo la presencia de un entrenador contrastado. Pues bien, ahora tenemos al más contrastado posible, a uno que desde su etapa en el Oporto no sabe lo que es una temporada sin títulos. A uno que gana teniendo la posesión y sin tenerla, con extremos y sin extremos, con fichajes de cosecha propia y fichajes impuestos por los caprichos de algún directivo, con jugadores semidesconocidos a los que convierte en referencias mundiales o con veteranos llenos de cicatrices que entonan, bajo su mando, su canto de cisne particular. En Portugal, en Inglaterra y en Italia.

   Hemos exigido también que el entrenador no sea un comparsa en el club, que de verdad tenga las riendas de la parcela deportiva. Que se fiche lo que él necesita. Que los jugadores respondan ante él y no ante los inquilinos de ningún despacho. Ahora tenemos a uno que blinda el vestuario, que consigue que los jugadores mueran por él, que no permite injerencias en su labor ni se somete a los desmanes de las estrellas o a los caprichos de sus superiores.

    Hemos lamentado amargamente la presión que realizan los medios sobre nuestros entrenadores, cómo se generan corrientes de opinión que pueden destrozar a cualquiera, cómo muchos acaban renunciando a sus ideas con tal de aliviarse de los ataques de la prensa. Ahora tenemos a uno que no se deja amilanar por nadie, que parece sentirse más a gusto cuanto más cerca se encuentra del ojo del huracán. Hemos fichado al huracán.

    Nos hemos hecho cruces ante el sindiós que es la estructura deportiva de este club, ante la ausencia de un patrón, de un estilo, de una manera de trabajar (algo mucho más importante que jugar con un sistema u otro) que perdure en el Madrid durante años. Ahora tenemos a un ideólogo al que le bastan dos o tres años en un sitio para que los que le sustituyen no tengan otra opción que continuar su trabajo. Uno capaz de dejar tan asentados sus principios, su metodología, que el club que abandona sigue, durante años, viviendo de la inercia de tantas cosas que aportó.

    Sabemos que existen unas prioridades, a la hora de fichar. Nos han hablado de una lista. Hay  una serie de nombres flotando en el ambiente, y un sinfín de rumores que acercan o alejan a esos nombres según sople la ventolera. ¿De verdad vamos a empezar a ponernos nerviosos ya? ¿De verdad hay motivo para que hoy, 24 de mayo, con todo por hacer, ya nos sintamos en condiciones de decir si el proyecto es bueno o malo, si Fulano es un crack o un bluff, si seremos competitivos o no? ¿De verdad no vamos a ser capaces de sentarnos a observar cómo trabaja ése líder por el que tanto hemos suspirado? ¿De verdad vamos a creernos que podemos saber mejor que él lo que el equipo necesita o no, sólo porque a algunos jugadores los hayamos visto en diez partidos (si no únicamente en vídeos de youtube? ¿De verdad vamos a querer imponer nuestro legítimo derecho a divertirnos especulando y opinando con el trabajo de quien tiene al fútbol europeo bajo su bota desde hace años?

   Yo no tengo niguna duda: por primera vez en mucho tiempo, estamos en el buen camino. Mourinho, por su calidad como entrenador y por su arrolladora personalidad es más que una buena opción para el Madrid. Es  una medicina. Es el único capaz de navegar en estas aguas bravas que tienen anegado al club desde hace veinte años. Y no pienso ponerme nervioso porque los fichajes que él pida no sean los mismos que pediría yo. También me he mentalizado para no ponerme nervioso cuando, durante el primer tramo de la temporada, vea  a un equipo tratando de encontrarse en el campo, priorizando la solidez por encima de la estética. Así disfrutaré aún más cuando, antes que nos demos cuenta, el equipo vaya creciendo y pase de ser un bloque rocoso al rodillo en que suelen convertirse los equipos de Mou. No me pondré nervioso cuando los cantamañanas, ignorantes e interesados de los medios, esos que se dedican a dibujar pizarras con flechitas como niños que juegan a entrenadores, esos que opinan en función de los criterios de la casa que les paga y que hoy dicen lo contrario que dijeron ayer y a saber lo que dirán mañana, quieran reventar el proyecto con sus artículos malintencionados, con su manipulación de la verdad y sus argumentos torticeros.

   No voy a ponerme nervioso, porque sé que es mi manera de contribuir al proyecto, a la buena salud del club y a la grandeza de mi equipo. Mourinho hará su trabajo. Los hinchas tenemos que hacer el nuestro. Porque no podemos ser el Barça de los 80. Ahora tenemos un Comandante. Que se enteren los culés:

                                                                              Se acabó la diversión,

                                                                              llegó el Comandante y mandó parar...

                                                                              

   

                                                                                 

   

Posteado: Sunday, May 23, 2010 - 18 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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 Ahora que el fichaje de Mou es un hecho, es buen momento para dar un repaso a los fichajes que se vienen manejando como probables, incluyendo algunas matizaciones de cosecha propia que, espero, aporten algo al debate. Veamos: 

  En ninguna de las quinielas se contempla la posibilidad de fichar a un portero. Para mí, un grave error, porque el rendimiento de Casillas esta temporada ha sido sencillamente espantoso. A los porteros solemos crucificarlos por fallos puntuales, por goles que no debieron entrar pero entraron, pero en el caso de Casillas pesan todavía más esas salidas cobardes y a destiempo, esos puños blandos que dejan el balón muerto en el área, esos balones cruzados que atraviesan todo el área de forma escalofriante sin que Íker despegue los pies de la línea de gol, esos remates de rivales en el área pequeña, esos despejes catastróficos con el pie...  Ha sido una exhibición continua de defectos técnicos impropios no ya del portero del Madrid, sino de cualquier portero profesional. Inexplicable que un jugador al que se le suponía tan centrado y responsable haya llegado a semejante extremo de dejadez. La buena prensa con la que cuenta le ha salvado la cara, pero sus actuaciones no han pasado desapercibidas para el ojo de cualquier aficionado con un mínimo de conocimientos. Así las cosas, que no se fiche a otro portero resulta arriesgadísimo, más si encima se renueva a Dudek, que hace tiempo que parece estar ya retirado, con una labor más testimonial que deportiva en la plantilla. Confiemos en que el trabajo metódico de Mourinho y sus ayudantes pueda hacer mejorar a Casillas, porque si no se avecina drama. Si yo fuera Adán estaría con la mosca detrás de la oreja toda la temporada, porque Mourinho podría ver en él un guardameta moldeable a sus intereses...

     Vayamos a la defensa: Kolarov parece seguro, por precio asequible (que no barato, por cierto, pero estamos tan acostumbrados a pagar cifras indecentes que si nos piden menos de 20 millones por cualquiera ya nos parece barato, sin pensar que, a lo mejor, ni siquiera debería pasar de 10...) y por ser petición expresa de Mourinho. Un lateral interesante, con mucha fortaleza física, poderío y  un disparo demoledor. A sus virtudes yo añadiría su nacionalidad. La competitividad y rigor de los deportistas de la antigua Yugoslavia no son simples tópicos.

    Kolarov aparte, se nos abre un interrogante: ¿Maicon o David Luiz? Algunas quinielas apuntan al del Inter, otras al del Benfica, pero parece lógico descartar que pudieran venir los dos, por el enorme gasto que supondrían. Personalmente, no soy capaz de dilucidar qué opción sería la mejor. La llegada de Maicon supondría el asentamiento definitivo de Ramos como central. Pero también es cierto que, en caso de seguir de lateral, Ramos alcanzaría un nivel estratosférico beneficiándose del rigor táctico de Mourinho. ¿Qué puede interesarnos más? David Luiz es más joven que Maicon, y por tanto el dinero podría ser rentable a más largo plazo... Definitivamente, creo que mi opinión se inclina un poco a favor de David Luiz, con Ramos convirtiéndose -¿por qué no?- en el mejor lateral derecho del mundo.

    En el medio campo hay mucha tela que cortar. Essien o De Rossi, dicen. Dos jugadorazos. Essien, en mi opinión quedaría mejor como pareja de baile de Xabi Alonso, las características de ambos son perfectamente complementarias. De Rossi, en cambio, parece un jugador del mismo corte que Xabi. Quizá con no tan buen desplazamiento en largo (sin ser tampoco manco en ese aspecto, el italiano), pero con más despliegue físico y contundencia. Que podrían ser compatibles no lo dudo. Pero, ¿y si Mourinho cuenta con sentar  a Xabi Alonso? A priori todos contamos con él como titular, pero fijándonos en la lista de refuerzos aportada por Miguel, la presencia de Moutinho es sospechosa. ¿Es posible que Mou pretenda jugar con un trivote formado por un mediocentro defensivo y dos ofensivos, que podrían ser perfectamente Moutinho y Silva? ¿Se está planteando el portugués una variación ofensiva de su centro del campo habitual (formado por dos defensivos -Zanetti y Cambiasso ayer- y uno ofensivo -Sneijder)? En cualquier caso, si mi tiro va errado, una pareja de mediocentros como Xabi-De Rossi o Xabi-Essien anda sobrada de fútbol y fuerza. Esperaremos acontecimientos, pero parece claro que si se confirman los fichajes de la lista de Miguel, las variantes tácticas del Madrid van a ser uno de los focos de interés de la temporada...

   Aparte, la lista de Miguel incluye a Hamsik, que podría desempeñarse en banda derecha o incluso en el lugar que antes he asignado a Moutinho o Silva. Otras listas hablan de extremos puros. Suena fuerte Di María. Imagino que, en ese caso, del trío Silva-Hamsik y Moutinho se caería al menos uno. Me parece una buena opción tener algún jugador con desborde por banda. Así, las opciones tácticas seguirían multiplicándose. No entiendo a los que dicen que estos posibles fichajes son tuercebotas. Yo veo a varios jugadores jóvenes, pero no bisoños, y con un marcado carácter competitivo. Y veo, sobre todo, una cantidad enorme de variantes tácticas y posibilidades de cambio de sistema. Un equipo bastante completo, en suma.

   Sobre la delantera, poco que decir. Se espera la salida de Higuaín, de un momento a otro. Para mí, y no me quiero extender más sobre esto (ya le he dedicado posts enteros al asunto), un grave error. Es probable que venga algún 9. Algunos dan por hecho a Dzeko. Interesante por su perfil de nueve puro que, además, maneja muchas destrezas técnicas fuera de su posición. Sólo hay que verlo cómo conduce en carrera. Sería un fichaje con buena proyección. También suenan veteranos ilustres como Drogba o Diego Milito, que ayudarían a Mourinho a asentar su estilo. Evidentemente, tienen menos futuro que Dzeko, pero sí es cierto que garantizarían rendimiento desde el primer día. Todas estas opciones parecen interesantes. Lo de Rooney no termino de verlo. Ni es un 9 al estilo que le gusta a Mourinho, ni parece lógico pensar que el Madrid vaya a pagar semejante pastizal teniendo tantos fichajes que hacer. Tal vez si se consiguiera colocar a Kaká...

  En fin, así están las cosas de momento. Es de esperar que en tres o cuatro días empiecen a caer fichajes.

  

Posteado: Sunday, May 16, 2010 - 41 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Llegó después de que algunos primeros espadas de los banquillos se cayeran de la lista de Florentino. Porque Florentino quería a un primer espada. A Ancelotti se lo tiraron las encuestas. O, mejor dicho, se lo tiró su propia ignorancia como presidente, siempre más pendiente de caprichos y del qué dirán que de argumentos puramente futbolísticos. Wenger se tiró solo, como luego Mourinho. A esas alturas, Florentino ya sospechaba que ninguno de sus pretendidos iba a aceptar el cargo de entrenador del Madrid, porque su mera presencia era incompatible con la demencial estructura que el club estaba levantando al confiar, nuevamente, en Valdano, esa verruga cancerígena que le ha salido a este club por obra gracia de algunos listillos de la prensa y por la ya comentada falta de criterio del propio Florentino. Ningún entrenador con aprecio por sí mismo, como decía, iba a aceptar sentarse en un banquillo electrificado mientras otros mangonean a sus espaldas. De modo que Florentino tenía dos opciones: rectificar y deshacer todo lo que Valdano iba haciendo (lo que habría significado una puñalada mortal al proyecto nada más empezar; poca credibilidad merecería un proyecto que comenzara así) o tragarse sus intenciones y confiar en la labor del argentino. El tiempo ha demostrado que habría sido mucho mejor haber cortado por lo sano desde el principio. Ahora la cirugía conlleva mayores riesgos...

   Valdano colocó en el banquillo a Pellegrini. Un hombre educado, con prestigio entre la prensa, avalado por unas buenas temporadas en el Villarreal, equipo al que había llevado a las cotas más altas de su historia. También un entrenador con gusto por el fútbol de toque, como dicta la última y exitosa moda nacida al nordeste de la Península.. "El anti-Pep". Así lo bautizó Marca. El Madrid volvía a la senda del buen fútbol, a querer mandar en los partidos, bla, bla, bla. La ilusión no se vendía: se regalaba a espuertas. Desde la Sexta, en las retransmisiones de pretemporada, se alababa al chileno (Inda incluido), un gran entrenador que iba a conseguir que el Madrid jugase como su historia demanda, etc.

    A priori, la elección de Pellegrini creaba algunas dudas. Cierto que su etapa castellonense fue un éxito rotundo para él, pero el Villarreal, aparte de su buen trato de balón y su fútbol ofensivo, era un equipo que no terminaba de meterse entre los grandes, con momentos de enajenación transitoria que le hacían encajar goleadas inexplicables. Pero se convenía generalmente en que la materia prima con la que Pellegrini iba a contar en el Madrid era distinta. Jugadores grandes, acostumbrados a la más alta exigencia, curtidos en la más feroz competitividad... Lo cierto es que, según fuentes queipollanescas, Florentino tardó apenas un par de días en querer empaquetar al chileno. Lo que pasó en esos días no se sabrá nunca, imagino. Podemos sospechar algún desencuentro motivado por la política de fichajes del club o algo similar. El caso es que Pellegrini se fue de vacaciones, desentendiéndose de todo, y luego volvió para iniciar una pretemporada irregular que creó muchas dudas. Concretamente, el patinazo del Madrid ante una mediocre Juventus fue (quién iba a sospecharlo entonces) la primera pista de que este equipo no iba a dar la talla en los grandes momentos.

   Pellegrini, en sus primeros meses, pareció más dedicado a la política y a las relaciones públicas que a entrenar. Un esquema demencial, repleto de delanteros. Unas rotaciones innecesarias a esas alturas que sólo provocaban desconcierto. Los partidos se iban ganando, merced a las buenas individualidades existentes, pero el juego tendía a atascarse por el centro, en parte por el desorden táctico y la confusión de los futbolistas, que no se repartían bien el campo, en parte también por el empeño del entrenador en que los laterales jueguen demasiado centrados, a la altura del lateral del área (el Villarreal aún sigue jugando así, quien quiera que lo compruebe con vídeos: es un sistema que busca la cercanía de los jugadores en zonas centrales para tocar en corto, pero que hace al equipo muy vulnerable a los contragolpes rivales cuando estos vienen por fuera). Con las primeras discusiones sobre el juego del Madrid sobre el tapete, el Alcorcón llegó, dio la campanada, y el proyecto se quedó temblando.

    Pellegrini acusó el golpe más que nadie. Repentinamente, un sector de la prensa se entregó a una campaña desaforada contra él. Tal vez picado en su orgullo, en el único gesto de bravura que se le ha visto en el Madrid, Pellegrini empezó a ejercer. Sentó a Raúl, varió el esquema, comenzó a tomar decisiones. El equipo, llegando las navidades, experimentó una notable mejoría, con una defensa muy firme y coordinada y un juego de ataque menos especulativo con la pelota. El primer enfrentamiento contra el Barça supuso un nuevo mazazo, pero en aquel momento nadie lo interpretó así, con un optimismo desatado por la buena imagen que había dado el equipo (que había sido mejor que el Barça durante la primera mitad, pero que en la segunda había sido incapaz de hincarle el diente ni durante el rato que estuvieron en inferioridad numérica por expulsión de Busquets). Sin acusar mucho el golpe, el equipo mantuvo un nivel aceptable durante todo el invierno. Se le veía solvente, y el juego mejoraba a ratos.

   En marzo se acabó la historia. El Lyon desnudó completamente a un equipo mal preparado tácticamente, sin capacidad para responder cuando los rivales le buscan las cosquillas. 180 minutos, de los cuales en sólo 30 el Madrid se vio superior a los franceses. Eliminados en octavos, otra vez. El proyecto en caída libre.  La progresión que se había visto hasta entonces se volvió regresión. La temporada se convirtió en  un penar para el aficionado de buen paladar, el que no se deja engañar por el descomunal saqueo de puntos que Barça y Madrid han efectuado en esta Liga mediocre y falta de competitividad. Quedaba una última tabla de salvación para Pellegrini: el segundo enfrentamiento contra el máximo rival, esta vez en el Bernabéu, con la certeza extendida en la opinión pública de que ese partido era, en cierta forma, la final de la Liga. Una victoria convincente habría reforzado el proyecto, habría alimentado las esperanzas de cara a la próxima temporada. Pero lo que hubo fue una derrota humillante ante un rival que salió haciendo experimentos de pizarra y jugando a medio gas, y que se paseó por el Bernabéu con  una insultante superioridad, ante el silencio revelador de un Bernabéu que parecía descartar las protestas, quién sabe si temeroso de los efectos de una nueva convulsión o simplemente anestesiado por la sucesión de decepciones que viene sufriendo desde hace años. Luego vino lo de siempre, el Clavo Ardiendo y demás. Demasiado dinero invertido, demasiada materia prima en juego, demasiadas expectativas para acabar esperando un milagro mientras el juego del equipo iba empeorando partido tras partido (la defensa cada vez más insegura, el ataque atascado salvo las genialidades de los de siempre, falta de tensión y concentración en muchos momentos...).

   El milagro no ha llegado, por supuesto. Este último partido ha sido, de hecho, una nueva muestra de la incapacidad de Pellegrini para preparar táctica y mentalmente a su equipo en los momentos decisivos. Hoy hemos visto a un Madrid desquiciado, nervioso, incapaz de, al menos, caer con honor. Una despedida triste para el chileno, que en la víspera se despachó con unas lamentables declaraciones en las que sacaba pecho no se sabe de qué, desentendiéndose del objetivo importante que había aún en juego y dejando recaditos por doquier. Tal vez eso se le pueda perdonar a Pellegrini. Ha sido vapuleado de una manera tan brutal (e injusta, teniendo en cuenta cuándo empezó la campaña contra él), sin que el club dé la cara por él en ningún momento,  que es comprensible que quiera refugiarse, en un último e inútil arranque de orgullo, en sus números, unos números mentirosos que no van a servir para nada. Lo que no se le puede perdonar es la incapacidad que ha demostrado para convertir al Madrid en un equipo a la altura de las expectativas.

   Porque, durante toda la temporada, este equipo ha sido poco competitivo, sin plan B, sin capacidad de reacción cuando venían mal dadas. El paupérrimo nivel de la mayoría de los rivales españoles ha permitido que el Madrid impusiera en la mayoría de partidos ese intento de juego de toque que lleva buscando desde el principio (sin encontrarlo, por cierto). Pero, cuando hemos tenido rival, nos hemos disuelto, con nuestros principales jugadores sumidos en la desesperación y con una sensación de impotencia absoluta. Alcorcón, Milan, Lyon, Barcelona... Málaga. La actitud de Cristiano Ronaldo, nuestro buque insignia, durante la segunda parte de hoy deja muy claro el estado de confusión que vive este equipo, la fragilidad del castillo de naipes levantado por un entrenador que no ha dado la talla. Otro síntoma se vio en la primera parte, con ese Guti desquiciado encarándose con Chendo mientras Pellegrini seguía sentado, mirando hacia otro lado, incapaz de mantener siquiera en orden a los suplentes.

   Por todo ello, Pellegrini dice adiós. No vamos a echarlo de menos. Pero tampoco nos engañemos: no es, ni de broma, el único incompetente. Hasta el punto de que puede existir la duda de que cuánta incompetencia de la mostrada por el chileno es auténtica, y cuánta provocada por la arrasadora labor del propio club y su entorno. No lo sabremos nunca. Sólo queda esperar que no sea el único en pagar los platos ratos.

Posteado: Monday, May 3, 2010 - 61 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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  Ayer vi el partido en compañía de mi padre y mi tío. Son muy madridistas, ambos, por supuesto. Inevitablemente, la conversación derivó hacia el tema estrella del madridismo durante la última semana: Mourinho. Y, para mi sorpresa, ambos coincidían en que no era una buena idea fichar al portugués y que debían dejar a Pellegrini. Sostenían ambos que el equipo, con Pellegrini, ha jugado razonablemente bien en ocasiones. Y se me pusieron los pelos como escarpias al darme cuenta de cuál es el pensamiento de una parte del madridismo.

  Porque ellos pertenecen a esa parte de la afición que no participa en ninguna peña ni portal como éste. Gente que como única fuente de información tiene el As y el Marca. Gente que no ve demasiado fútbol aparte de los partidos del Madrid, tal vez un partido Premier si viene bien el horario, la Champions, poco más. Para ellos, muchas de las cosas que se han comentado aquí y que nos han escandalizado a todos (el affaire de las concentraciones, que Florentino tuviera sentenciado a Pellegrini ya a principios de septiembre, lo del vestuario de Alcorcón, etc.) son simples anécdotas que quedan difuminadas a lo largo de la temporada. Gente, en definitiva, muy proclive a repetir tópicos lanzados por algún medio como si fueran dogmas, sin elementos de juicio para discutirlos, considerando que cualquier cosa que se dice, pasado un tiempo, ahí queda. No los culpo por ello, ojo. El fútbol, no nos engañemos, es sólo un pasatiempo. No podemos pedir a todo el mundo que se mantenga informado de todos los detalles, que investigue entre las distintas versiones aportadas por los medios, que ponga en solfa todo lo que se diga en radios o televisiones.

   Pero, realmente, es tal la cantidad de basura informativa (considerando como tal a todo lo que se dice que luego no se confirma nunca) que se genera en torno al fútbol, que es imposible hacer una valoración de una temporada con cierta objetividad si uno no anda con la escoba en la mano, eligiendo constantemente con qué quedarse y con qué no. Y, aunque no fuera así, hacer un análisis medianamente profundo de la temporada de un equipo no es fácil. Las temporadas transcurren entre distintas sensaciones,  la decepción de algunos momentos, la esperanza de otros, la satisfacción durante una determinada fase, la irritación en otra... La sensación final, la que se acaba confundiendo con el análisis, suele ser una suma irregular de todas las anteriores, sin orden ni concierto, con especial relevancia de la sensación del último mes. Así, una temporada que para muchos de nosotros está resultando más deprimente según se acerca el final, para mi padre y mi tío ha sido una temporada tirando a buena, con récord de puntos incluido y planteándole pelea a un Barça al que todos reconocemos muy por encima hoy en día. Ellos lo ven así, no se han parado a pensar que nuestra Liga, pese a lo que diga el insufrible bocazas de la Sexta, no sólo no es la mejor Liga del mundo, sino que está siendo de una mediocridad en cuanto a nivel técnico, de una pobreza táctica y de una indigencia física que rozan la zafiedad; no se han parado a pensar que la verdadera pelea que el Madrid puede plantearle al Barcelona ya se vio hace pocas semanas, en el Bernabéu, y que sólo la falta de nivel competitivo del 90% de los equipos españoles ha permitido al Madrid sumar los números que ha sumado. Ni siquiera el todopoderoso Barça lo habría logrado, con los altibajos que ha experimentado este año.

   Como digo, la cosa no debería tener mayor importancia. Se supone que el club sí tendrá a gente competente dedicada en cuerpo y alma (nada de pasatiempo) a analizar todo lo que tiene que ver con el transcurrir del equipo. El problema es cuando esto tampoco ocurre, claro, y en vez de gente competente lo que tenemos es a impresentables como Valdano...

   Aparte de todo lo dicho, voy notando que el madridismo se encuentra enredado en una especie de bucle sin fin. Los medios, ya lo sabemos, se posicionan según modas e intereses del momento, y así, el mismo periódico que un día pide libertad para los jugadores creativos, meses después clama por un entrenador de mano dura que ponga firme a la plantilla. Lo que hoy es bueno mañana es malo, y viceversa. Se repiten sin cesar tópicos y más tópicos, se manipula la historia, se ocultan datos relevantes, se evidencian otros secundarios, se reinterpreta el pasado para hacerlo coincidir con la tesis en cuestión. Así, se crean monstruos como el tiquitaca, como la furia española en su momento, y todos los datos se recolocan y colocan ad libitum para que corroboren la existencia de tales monstruos. No sólo es que el Barça haya inventado el fútbol, es que históricamente siempre han apostado por el fútbol, frente al resultadismo de otros, bla, bla, bla....   También, los mismos medios han llegado a defender (con interés por dejar bien a cierto personaje) que los clubes no deberían dejar fichar a los entrenadores, para luego, al cabo de un tiempo, desdecirse y poner el grito en el cielo porque ese personaje al que ya no interesa dejar bien se inmiscuye en el trabajo de los técnicos. Aún estoy esperando que Relaño, que durante el mandato de Calderón acusaba a Florentino de mangonear en la sombra, de no haberse retirado del todo y de estar perjudicando al Madrid con sus acciones, vuelva a sacar el tema a colación, ahora que el sujeto vuelve a estar al frente de la nave...     Y de todas esas mentiras y verdades a medias, de todas esas contradicciones y de esos argumentos de baratillo que se van manejando a conveniencia, es de donde sale la opinión pública. La gente se ha echado en manos no ya de los periodistas, sino de comentaristas y enchufados de cada canal que van sentando cátedra en las retransmisiones, dejando que sean ellos los que piensen, para qué vamos a pensar nosotros, si podemos dedicarnos a repetir como loros la canción que esté de moda y encima presumir de nuestro criterio... Ha pasado en todos los aspectos de la vida, no sólo con el fútbol: a mayor nivel de información, menor responsabilidad de los usuarios de la misma a la hora de someterla a crítica.

    El último invento es el de la continuidad. Tanto se ha repetido lo de la falta de continuidad como mal endémico del Madrid (cosa cierta, desde luego), que hay un porcentaje de la afición dispuesto a apostar por la continuidad a toda costa, sin plantearse si el club cuenta con mimbres que aconsejen esa continuidad. Schuster acabó su primera temporada a  un nivel excelente, y se le dejó seguir. ¿De qué sirvió hacerlo si no fueron atendidas sus peticiones para reforzar la plantilla, si al final la única motivación que el alemán encontró para seguir era provocar su cese y cobrar el finiquito? ¿De qué serviría darle continuidad a un entrenador desautorizado como Pellegrini, al que Florentino y Valdano han ninguneado en la formación de la plantilla, al que los jugadores han toreado en temas como las concentraciones y al que los suplentes ya tienen señalado como próximo cadáver? ¿Estaría en condiciones Pellegrini de sobrevivir a dos derrotas en octubre, si lo dejaran continuar? ¿Estaría él mismo motivado como para  seguir con un proyecto en el que se sabe un convidado de piedra?

    El club sigue maltratando a los entrenadores, sigue sin rumbo, y parte de la afición da por hecho que lo mejor es la continuidad, como si por renovar a Pellegrini por quince años tuviéramos garantizado el éxito. Y, para aliñar la ensalada, tenemos lo del estilo, lo del Madrid tiene que jugar así o asá, la historia del Madrid no sé qué, el prestigio de la camiseta no sé cuántos... También se habla y mucho de la cantera. El éxito del Barça es por poner a canteranos. No porque le hayan salido canteranos buenos, sino simplemente por ponerlos. Y hay que españolizar el equipo. Y no sé qué... Portadas por aquí, comentarios por allá, artículos de opinión por todas partes, y cada lorito repitiendo su lección...

    Es un bucle sin fin. Es una pesadilla.

Posteado: Wednesday, April 28, 2010 - 11 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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 No os dejéis engañar: hoy ha ganado el fútbol. No escuchéis a los papanatas (algunos con camiseta blanca incluso) que hablarán de "antifútbol", de "injusticia", de "tragedia para el fútbol" y de chorradas similares. Aquí sólo hay una verdad: el Barça no ha sido capaz de desplegar su juego en ninguno de los dos partidos ante un rival netamente inferior, pero entrenado por un técnico superior.

  El planteamiento de Mou era de manual: sobrevivir a los primeros minutos no arriesgando, enfriando el ritmo de juego. A partir de ahí, ir estirándose hacia arriba, no con tanta intención de hacer daño al rival como de obligarlo a hacer kilómetros hacia atrás para recuperar la posesión. Después tenía que llegar el arreón culé, el nerviosismo, el reloj que corre, y los contragolpes directos a la yugular. Suena fácil, pero hace falta un equipo muy maduro y muy bien preparado táctica, física y psicológicamente para llevar ese plan a cabo con éxito. El Inter lo estaba.

   La expulsión de Motta ha dado al traste con el plan justo cuando el Inter comenzaba a asomarse por zona de tres cuartos rival. Se sabía, cuando se produjo la jugada de marras, que el Inter no se iba a descomponer defensivamente por tener un hombre menos. Pero era evidente que, con los jugadores condenados a multiplicar sus esfuerzos y en inferioridad numérica tantos minutos,  el Inter no iba a tener opciones de desplegarse, de meter miedo arriba, de buscarle las cosquillas al Barça en su retaguardia. Así las cosas, sólo quedaba jugársela a la heróica, todos atrás, sin cometer errores. Y vaya si lo han hecho...

   El cerrojazo ha sido de los que hacen época. Pocas veces he visto una versión tan perfecta del llamado catenaccio. El Inter, que ni ha necesitado abusar de las faltas ni ha parecido estar haciendo sobreesfuerzos en ningún momento, ha sido una muralla insuperable para el Barcelona. Colocación perfecta. Ayudas perfectas. Relevos perfectos. Basculaciones perfectas. Los talibanes del tiqui-taca despreciarán lo que hoy ha hecho el Inter, pero un aficionado al fútbol que carezca de prejuicios tiene que saber valorar el virtuosismo táctico-defensivo que hoy han exhibido los italianos. Sí, les ha faltado la otra parte del plan: meter miedo arriba, resolver la eliminatoria al contragolpe. Pero lo que sí han hecho es imposible hacerlo mejor.

  Mientras tanto, el Barça ha hecho un partido lamentable. Que hablen ahora los imbéciles de posesión, de tiqui-taca. El Barça ha sido un equipo timorato que no ha sido capaz de imprimirle velocidad al balón del miedo que tenía a perderla  y que le clavaran una contra. El Barça se ha empeñado de manera desesperante (para los suyos) en intentar entrar haciendo paredes por el centro, justo donde Samuel y Lucio, arropadísimos, son dos colosos. El Barça ha sido incapaz de desbordar por bandas, de cambiar el guión del partido. El Barça sólo ha sido capaz de superar a la defensa con un gol en claro fuera de juego. Aparte de eso, un par de tiros desde lejos que han hecho trabajar a Julio César.

  No os dejéis engañar, insisto. Que no os quieran vender la moto del espectáculo y del fútbol bonito. Al final, si miramos los 180 minutos que ha durado la eliminatoria, uno por uno, nos damos cuenta de que en todos y cada uno de ellos se ha jugado a lo que ha querido Mourinho. En Milán pegándole al Barça el mayor repaso que ha recibido en la era Guardiola. En Barcelona, manejando los tiempos del partido y defendiendo de forma magistral. En los dos partidos Messi ha sido una sombra. Xavi ha sido una sombra. Alves ha sido una sombra. El equipo que parecía de otro mundo, el que hacía un fútbol irresistible, ha dado una imagen de impotencia en esta eliminatoria que se ha reflejado sobradamente en los gestos y las expresiones de cada uno de sus jugadores. Nada de esos gestos de felicidad, esos guiños cómplices más propios de los chuletas del barrio mientras vacilan a los demás. Han sufrido como perros. Al Barça le ha faltado fuerza mental para afrontar esta eliminatoria. Y, sin capacidad mental, también se ha quedado sin fútbol, sin recursos para plantarle cara a un Inter que se lo ha puesto en japonés desde el primer minuto.

  En el otro lado del ring, un grupo de gladiadores impermeables al nerviosismo, gobernados desde la banda por un genio díscolo y tocapelotas que lo mismo desquicia a cien mil culandras aplaudiendo irónicamente por la expulsión de Motta que convierte a su equipo en una máquina perfecta, coordinada, mentalizada y con un saber estar que los hace sobradamente merecedores de la final que van a disputar. Digan lo que digan. Final en la que no van a ser favoritos, por cierto.

   Que hablen los gurús del tiqui-taca. Que llore Xavi y que bramen sus aficionados insultando a Mourinho y al Inter (un club que ya tenía dos Copas de Europa cuando el Barça ni las olía). Pero la realidad es así de dura: los nenes guapos no han sido capaces de imponer su fútbol. Los feos sí han impuesto el suyo.

   A mí no me engañan. Viva el fútbol de verdad.

Posteado: Wednesday, April 28, 2010 - 13 comentario(s) [ Comentario ] - 0 trackback(s) [ Trackback ]
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    Es lo mismo que ocurre con la opinión. Me explico: nos han bombardeado desde niños con esta milonga de la libertad (falsa libertad), el espíritu de la transición y cosas así y hemos elevado a los altares el concepto de opinión, y así ocurre que la gente se pone burra si en medio de un debate siente que su opinión está siendo menospreciada. "Es mi opinión -dicen- y tienes que respetarla". Amén. Imposible hacerle entender a esa gente que la opinión, según el conocimiento, inteligencia, intención o capacidad de quien la emite, puede ser perfectamente una mierda pinchada en un palo. Que una cosa es respetar el derecho a opinar, y otra aceptar cualquier cosa que se diga como respetable, sólo por el hecho de haber sido dicha. Como ciudadano de una sociedad libre (ejem) tengo el deber de no pegarle un tiro a nadie por el hecho de que exprese una opinión, pero partiendo de ahí, estoy totalmente legitimado para valorar, juzgar, sopesar o calificar como me salga de los huevos esa opinión. Y lo mismo pueden hacer los demás respecto a mis opiniones, por cierto. Pero muchos son incapaces de aceptar eso...

   Igual que hemos tergiversado el concepto de opinión, en los últimos tiempos observo cómo la palabra prepotencia se utiliza sin ton ni son, como un arma arrojadiza para agredir a aquellos a quienes tenemos envidia. Recuerdo, hace muchos años, una entrevista radiofónica al gran tenor Alfredo Krauss, que se mostraba muy satisfecho por el resultado de una actuación suya no sé en dónde. No ejercía falsa modestia, Krauss, se limitaba a decir las cosas con claridad: "fue una actuación memorable". Un rato después, mientras se recogían opiniones de los oyentes, hubo varios que acusaron al canario (viva el doble sentido) de prepotente. Al parecer, Krauss no podía felicitarse por el gran trabajo hecho y hablar con sinceridad en  una entrevista, tenía que quitarse importancia, sí bueno, no ha estado mal, etc. En este país estamos tan carcomidos por la envidia que somos incapaces de aceptar no ya el éxito de otros, sino también que éstos se muestren orgullosos y contentos por lo que han logrado.

   Pensaba en todo esto viendo uno de los repetitivos programas de Punto Pelota, en el que los portavoces de la culerada, como de costumbre, aludían a la palabra prepotencia para criticar al madridismo. Roncero aludió a las nueve Copas de Europa y automáticamente lo tacharon de prepotente. Faltaría más. Inaceptable pensar que es normal que un madridista saque pecho por sus nueve Copas al igual que los culés lo sacan por sus seis títulos del año pasado... Y no es que el Madrid esté exento de prepotencia. Sobre todo desde que vivimos en un modelo que contraviene todos los códigos seculares de este deporte, desde que se minusvalora el trabajo, el entrenamiento y  la preparación en favor de una política de pasarelas, flashes y lemas rimbombantes. Hemos perdido muchas cosas que, en otro tiempo, fueron valores activos del club, y los hemos sustituido por presentaciones multitudinarias, derroche económico, nessun dorma y seres superiores de baratillo. Y en el pecado llevamos la penitencia, porque bien que estamos sufriendo los madridistas por ello. Pero de ahí a considerar que presumir de unos títulos que se han ganado sobre el campo es prepotencia...

   Pero aún fastidia más que esas acusaciones vengan precisamente de la culerada, que en estos tiempos parece empeñada en que la foto del club sea incluida junto a la palabra prepotencia en los diccionarios. Podría poner un millón de ejemplos de la prepotencia culé, pero no me apetece gastar tiempo hablando de ellos. Me limitaré a exponer uno de los últimos accesos prepotentes que han tenido. Concretamente, me refiero a las palabras de Xavi, ese santo varón, al término del derby contra el Espanyol: "es una pena que los árbitros favorezcan a quien no quiere jugar al fútbol". Tremenda frase. Primero por ser una nueva demostración (y van tropecientas) de que eso de que el Barça no habla de los árbitros es uno de los ejemplos más sangrantes de hipocresía y fariseísmo que he visto en mi vida. Segundo, porque esa crítica al colegiado incluye un menosprecio ruin y miserable hacia la labor de unos compañeros de profesión que se dejaron el alma sobre el césped defendiéndose con sus mejores armas del llamado mejor equipo del mundo. Pero según Xavi, el Espanyol no jugó al fútbol. Debía de ser una modalidad deportiva catalana que en mi ignorancia sureña desconozco...

    Al parecer, jugar al fútbol sólo es lo que hace el Barça. Un equipo manifiestamente inferior en cuanto a técnica y recursos, como el Espanyol, no juega al fútbol si se dedica a estar concentrado sobre el campo, a presionar al rival e incomodarle en todo momento, si intenta minimizar las cualidades del rival para equilibrar las fuerzas y tener opciones de competir. El Espanyol debería haber salido a dar toquecitos en plan alegre, para que el Barça pudiera hacer su juego a gusto y golear, como ha ocurrido con rivales ridículos de esta Liga que sacan a sus equipos a hacer tiqui-taca y están metidos en zona de descenso. Entrenadores valientes, dicen... El caso es que, si el Espanyol hubiera hecho eso, se habría ido goleado, sin los tres puntos, humillado, pero con la "satisfacción" de que al menos no dirían que no ha jugado al fútbol. Ténganlo en cuenta los rivales de los culés: tratar de evitar que el Barça se pasee es un atentado, un ultraje, es no jugar al fútbol. Porque este deporte inventado por Guardiola a partir de cierta modalidad primitiva de origen inglés se juega sólo como ellos dicen que se juega. En este nuevo deporte no es admisible hacer una falta, cortar una jugada, agruparse en campo propio. Tampoco lo es (¡cielos!) atreverse a recriminarle a un jugador bicolor el excesivo teatro del que suelen hacer gala, rodando por el suelo como alfombras cuesta abajo. No digamos ya quejarse de alguna coz dada por esos benditos ángeles que son Alves, Márquez o incluso Messi, alias "el sacamuelas".  Pero tampoco es jugar al fútbol lanzar contragolpes, balones en largo o simplemente despejar en momentos de acoso. Y lo peor es que hay incluso madridistas que se están contagiando de todas estas estupideces, hablando de estilos, de paladares y de amaneramientos varios.

   Sinceramente, no conozco ningún caso mayor de prepotencia que éste. Creerse el santo y seña, el Santo Grial, el Alfa y Omega de un deporte que si por algo es grande es por dar lugar, más que ningún otro, a las opciones competitivas de cualquiera dispuesto a apretar los dientes, sufrir y luchar. No hay ningún atleta, por mucho que apriete los dientes, sufra y luche que pueda aspirar a destronar a Ussain Bolt, pongamos por caso. Pero en el fútbol no es así. Bueno, en el fútbol de antes, el primitivo, el de origen inglés, en el que ser bueno no garantiza nada, en el que hay que ganarse los galones en combate, en el que hasta los tontos hacen aviones. Pero claro, un equipo que haga eso no juega al "nuevo fútbol"...

   Esta noche, Mourinho va a defender mucho más que los intereses interistas (y de rebote el orgullo madridista). Va a defender el fútbol de verdad, el que consiste en competir, en no rendirse, en no sentirse inferior a nadie ni dar ningún partido por perdido antes de jugarlo. Ya es hora de que estos miserables prepotentes que visten de azulgrana se caigan de su pedestal y se rompan las narices contra el suelo.


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