
“¿Hueles eso? ¿Lo hueles muchacho? Es Napalm, hijo. Nada en el mundo huele así. ¡Me encanta el olor a napalm por la mañana!”. La mítica frase del Coronel Kilgore en Apocalypse Now, la obra maestra de Coppola, refleja a la perfección lo que es éste Real Madrid en el Bernabéu, un arma de destrucción masiva, da igual quién sea el rival. Aunque a veces la puntería no acompañe.
Los blancos trituraron al Espanyol, a quienes literalmente barrieron del campo. Entre Kameni y la mala puntería se escapó lo que pudo ser la goleada de la temporada, un partido para hacer un siete... o quizás más. Demasiado tiernos los blanquiazules y demasiado fallón, una lástima, el Madrid con el estoque.
Y eso que los blancos no empezaron demasiado bien, Márquez sobre un Guti que ayer cumplía 527 partidos oficiales con el Madrid igualando a Roberto Carlos como noveno jugador con más encuentros de blanco, impidiendo una salida clara de balón. Pero el gol de Sergio Ramos en la primera llegada blanca, tras una falta muy bien lanzada por Granero, se había encargado de allanar el camino.
Pero al Madrid le costó entrar en juego, hasta que Guti encontró la manera de evitar a Márquez, tocando en corto, de primeras, aprovechando las incorporaciones de un larguísimo Marcelo y la omnipresencia de Granero. Y el centro del campo de los jugones comenzó a moverse con una facilidad pasmosa, haciendo de los pericos unos guiñapos. El desatasco del Madrid, además, propició que Kaká, por fin, rindiera a un nivel cuanto menos parecido a lo que se le presupone.
Y a partir de los 25 minutos, el partido se volcó indefectiblemente hacia la portería de Kameni. En ese periodo de tiempo, Kaká y Sergio Ramos estuvieron a punto de marcar justo antes de que el brasileño, por fin, volviera a ver puerta, al aprovechar un rechace de Kameni a cabezazo de un Raúl que no atinó con la portería, pero que no anduvo mal y que dispuso luego de otras dos ocasiones claras que sacó el meta españolista.
Significativa fue la bronca con la que fue despedido Benzema cuando salió del campo. Estresado, pero intrascendente en el juego, el francés no cala en la afición blanca, que además de pitarle con ganas recibió a su sustituto, Higuaín, con una atronadora ovación. La sentencia de la grada está dictada. Y más cuando el Pipa redondeó la cuenta al aprovechar un enorme pase de Van der Vaart, torear al defensa, regatear a Kameni y hacer el tercero.
Eso fue en una segunda parte que tampoco dejó mucho más que rascar. El Espanyol, por vergüenza torera (ocho partidos ya sin marcar fuera de casa de manera consecutiva) intentó achuchar, pero las ocasiones se sucedían en la portería de Kameni. Pero sin puntería, algo en lo que los de blanco no estuvieron especialmente finos. Si no, la goleada podría haber sido de escándalo.
La ficha del partido
3 - Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Albiol, Sergio Ramos, Marcelo; Xabi Alonso; Guti (Lass 68'), Granero; Kaká; Benzema (Higuaín 72') y Raúl (Van der Vaart 83').
0 - Espanyol: Kameni; Roncaglia, Pareja (Amat 40'), V. Ruiz, D. García; Baena, Márquez, Verdú; Luis García (Marqués 62'), Coro (Iván Alonso 46'); y Osvaldo.
Goles
1-0 (5'): Falta que bota Granero desde el lateral izquierdo del área de Kameni. Sergio Ramos se anticipa a todos y cruza ante el impasible meta españolista. (ver vídeo)
2-0 (30'): Gran pase al área de Granero al desmarque de Raúl, cuyo cabezazo salva Kameni aunque Kaká, muy escorado, anota el segundo. (ver vídeo)
3-0 (90'): Gran pase de Van der Vaart a Higuaín, el Pipa controla ante Amat, se planta ante Kameni, burla su salida y marca a puerta vacía.
Árbitro: Pérez Burrull, cántabro. Amonestó a Osvaldo (38'), Sergio Ramos (60'), Roncaglia (69') y Lass (90')
Incidencias: Estadio Santiago Bernabéu. Algo más de tres cuartos de entrada, unos 71.000 pesectadores.