
La tan cacareada renovación de Higuaín por el Real Madrid, algo que muchos medios dan como hecho, no está tan clara. Y es que las negociaciones, que empezaron antes de Navidad y no ahora, son como aquella canción de Ricky Martin: un pasito p'alante y un pasito p'atrás. Aunque todo apunta a que finalmente habrá fumata blanca, todavía queda mucha tela que cortar.
Y es que Higuaín, que cuenta con el apoyo incondicional de la grada y sabe que su cotización está subiendo como la espuma partido tras partido, ha exigido cobrar como uno de los pesos pesados de la plantilla, donde ahora es uno de los jugadores con ficha más baja, por debajo de los dos millones de euros. Y eso no convence a una parte de la dirección del club.
Porque en el Madrid consideran que Higuaín, aunque es un buen jugador de equipo y el futbolista con mejor promedio anotador de la Liga, no puede ser considerado como un galáctico, por lo que hasta ahora le han ofrecido un salario por el que doblaría sus actuales ingresos, pasando a rondar los cuatro millones de euros por temporada, lo que cobra la clase media. Y esa cifra no convence al Pipita, que además guarda una bala en la recámara para tensar la cuerda.
La bala se llama Juventus. El club turinés, en caída libre, tiene que refundarse de arriba a abajo este verano y va a haber un dispendio económico de colosales proporciones para regresar al cartel de principales actores del fútbol europeo. Con un Trezeguet que no cuenta, un Del Piero dando sus últimos coletazos y un Amauri en el mercado, el club turinés ya ha contactado con el padre y representante del jugador para comunicarle que quieren contar con él tras el Mundial.
La Juve estaría dispuesta a llegar hasta los 35 millones de euros para llevarse al Pipita hasta Turín, una cantidad muy alejada de la cláusula de rescisión del delantero (que asciende a 150 millones de euros) pero que podría ser considerada suficiente si efectivamente el Real Madrid sigue manteniendo que Higuaín no es una prima donna y sí sólo un (buen) jugador de equipo.
La oferta, que no es oficial y sólo ha sido comunicada al jugador, podría cambiar las tornas en caso de que sea puesta sobre la mesa. ¿Vendería el Madrid a un jugador al que no considera un crack por la misma cantidad por la que fue fichado un galáctico como Benzema o preferirá ceder y otorgarle un sueldo más elevado, haciendo feliz a la grada del Bernabéu?