
Nada de nada. No hay manera. Octavos de final y punto. El Madrid, que arrancó el partido pintón y con garbo y que pudo golear en la primera parte, se dejó comer el campo por el Lyon en la segunda, cedió el gol del empate y se estrelló contra su propia inoperancia. Este equipo da lo que da y el ínfimo nivel de la Liga española lleva a engaños. Eso y el triunfalismo que vendían algunos. ¿Goleada? ¡Quiá! Eliminados, otra vez y otra vez esa carita de tonto que lleva seis años en la cara de todo el madridismo. No hay perdón, no hay nada que justifique esto. Nada.
Saltó el Madrid al campo como se presuponía. Con Guti al timón, mordiendo y a por todas. A los 17 segundos tuvo la primera, un mano a mano de Kaká con Lloris que desbarató el meta galo. Y sí fue casi todo el primer tiempo, excepto un extraño bajón de diez minutillos entre el 25 y el 35.
Al compás de la zurda del catorce y de la endiablada competitividad de Cristiano Ronaldo el Madrid se merendaba a su rival, y así los seis minutos la eliminatoria quedaba igualada. El luso, tras recibir un maravilloso pase del ayer capitán madridista, se plantaba ante Lloris y cumplía con la primera parte del trabajo.
El Madrid era un torrente, con un Kaká más cerca de lo que se espera de él pero aún demasiado lento, y los franceses sufrían. Higuaín y Ronaldo eran dos puñales y el medio campo madridista dominaba a su antojo. Pero no era el día del Pipa, que estrelló en el poste izquierdo de Lloris una jugada calcada al gol que marcó con Argentina ante Alemania, y luego falló otra ocasión clara. El gafe del Pipa con la Copa de Europa se ratificó cuando Boumsong le hizo un claro y absurdo penalti que Rizzoli se tragó a lo Iturralde.
Los de Pellegrini sólo perdieron el timón del partido diez minutillos en esa primera mitad, los suficientes para que el Bernabéu percibiera que el tal Lisandro era un búfalo que traía de cabeza a los dos centrales y que un despiste podría dar al traste con el pase: Govou pateó al aire en el borde del área pequeña provocando un amago de infarto colectivo.
Un amago de infarto colectivo que se acentuó en la segunda parte. El doble cambio de Puel, fuera Makoun y Boumsong, dentro Gonalons y Källström, desniveló el partido del lado galo. El Lyon se hizo dueño y señor del centro del campo y lo que en la primera parte era un asedio a Lloris se convirtió en un susto permanente para Casillas. El primer cuarto de hora de los galos fue soberbio y sólo la entrada de Van der Vaart por un inoperante Granero devolvió algo de igualdad sobre el césped.
Pero duró un suspiro. Porque de nuevo Puel cambió el libreto, de tocar en el centro del campo a pelotazo a campo abierto. Adiós al centro del campo. Y en una de esas, casi en el tramo final, Pjanic enganchó un balón en el área de Casillas para cercenar cualquier posibilidad de acceder a cuartos de final.
Dio igual el asedio final del Real Madrid. Dio casi igual que Pellegrini señalara con el dedo a Kaká, cambiándole por Raúl cuando hacía falta todo el arsenal sobre el campo. O que Lisandro fallara el gol del siglo sobre la bocina, y algo más tarde Delgado. Los blancos habían perdonado, primero, y luego no se enteraron de qué iba la vaina, Pellegrini desbordado por Puel. Los que no perdonaron fueron los galos. La final de la Champions en el Bernabéu la jugarán otros. Pero la Décima será madridista, algún día.
La ficha del partido
1 - Real Madrid: Casillas; Ramos, Albiol, Garay, Arbeloa (M. Diarra 84'); Lass, Guti, Granero (Van der Vaart 62'); Kaká (Raúl 77'); Higuaín y Cristiano Ronaldo.
1 - Lyon: Lloris: Réveillère, Cris, Boumsong (Gonalons 46'), Cisshoko; Makoun (Källström 46'), Toulalan, Pjanic (Ederson 83'); Govou, Lisandro y Delgado.
Goles
1-0 (6'): Gran pase de Guti a Ronaldo. El luso se planta ante Lloris y le bate de disparo cruzado.
1-1 (75'): Pjanic recibe en el área del Madrid y supera a Casillas.
Árbitro: N. Rizzoli, italiano. Amarilla para Cris (26'), Granero (38'), Delgado (68') y Van der Vaart (88').
Incidencias: Estadio Santiago Bernabéu. Lleno a reventar y ambiente de gala: 80.000 espectadores.