ATM – RM: El derbi al revés

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En la era de los influencers y los Social Media, Atlético y Real Madrid se han visto sacudidos por enésima vez antes del derbi liguero de esta noche (21:00, Movistar LaLiga) por una polémica tan absurda como estéril. Andan Zidane y Simeone más preocupados de lucir ante los micrófonos la escarapela de “equipo del pueblo” que de cualquier otra cosa, como si eso fuera importante para alguien. Pero este tipo de bobadas son las habituales cuando el fútbol pasa a segundo plano, dado que el fútbol pretende ser un entretenimiento y no un pasatiempo. Siendo un entretenimiento te cobran hasta por pestañear, en un pasatiempo la gente no se gasta un céntimo. Gente lista, sin duda.

Es la cúspide de un iceberg, porque el Atlético-Real Madrid de esta noche es el derbi al revés. El Atlético, ya lo dijo el Cholo hace tiempo, es el nuevo rico pero no quiere desligarse de su corrala. Los rojiblancos son los que ficharon y traspasaron más caro que nadie este verano. Los del Cholo reciben críticas por “no jugar bien”, confundiendo “bien” con “bonito”, antes que por mantener las señas de identidad históricas del club, defensa a ultranza y feroces contraataques. Y los colchoneros son los favoritos, visto el enorme meneo (3-7) que le pegaron a su rival capitalino en verano.

El Madrid, mientras, se ha disfrazado no se sabe muy bien de qué, pero el traje de superhéroe que le intenta imponer su presidente-directordeportivo está raído y le tira la sisa. Ya no ficha galácticos, sino jugadores que podrían serlo, o que le dicen que podrían serlo. Es decir, lo que hacen todos los clubes del mundo, fichar gente joven con la esperanza de que rompan y pasen a valer un Perú. Vulgarización, vaya. Ya no es el equipo que ficha a los mejores. Hay una corriente importante repleta de millennials y GenY que le exige al Madrid jugar como el Atlético, con veloces contragolpes, despreciando el control del partido en todos sus términos. El entrenador se empecina en ponerse la etiqueta de ‘equipo del pueblo’ porque “madrugan mucho” (¡entrenando a las 10:30 el día que lo hacen más temprano! Estos tíos llaman madrugar a cualquier cosa). Y además, llegan con el escocido 3-7 en el lomo, que tantas dudas provocó en el arranque de temporada aunque fuera un amistoso transoceánico.

Así que así anda este derbi al revés, con el foco alejado del fútbol. El Atlético, sin Morata, parece ser que alineará un cuatrivote en el medio para controlar lo que pase en el centro del campo. La duda está en saber si el Cholo tirará del mexicano Herrera, mucho más experimentado, o en Marcos Llorente, más verde pero que blande el arma blanca de la emotividad, algo que puede romper en una hipermotivación extraordinaria o en un bloqueo mental o físico importante. Por ahí, por esa decisión, le irá buena parte del partido al Atlético. Sin Morata, los rojiblancos dependerán de Joao Félix y Diego Costa en ataque.

El Madrid, mientras, opondrá el mismo once que en Sevilla salvo Nacho por Mendy, dado que los que salen de la enfermería (Marcelo, Modric, Isco) aún andan justitos de rodaje. El plan, pues, será el mismo: el que Zidane se hartó a decir en sala de Prensa mientras el palmerismo millennial decía que era mentira. No es cuestión de que su plan sea bueno o malo, sino que no va a funcionar jamás sin intensidad. En cuanto los jugadores han apretado los dientes un poco, dos partidos sin recibir un solo tiro a puerta. Por ahí, por el esfuerzo colectivo que siempre identificó al Real Madrid respecto a otros equipos plagados de figuritas de porcelana decorativas, se puede recuperar la grandeza. Y no hay mejor escenario que un derbi. De Madrid. Que no es un pueblo, sino Villa y Corte. Pero qué sabrán de eso un argentino y un francés…

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Yo vi jugar a Del Bosque, así que llevo unos cuantos años yendo al Bernabéu. Socio desde 1986, mis recuerdos van ligados al Madrid del Di Stéfano entrenador, el de los cinco subcampeonatos, que me forjó en madridismo ante los malos tiempos, y al de la Quinta del Buitre, la poesía y las pelotas hechas fútbol. Desde 1996 dando la barrila en esto del periodismo deportivo, aunque hace años que es mi hobbie y no mi profesión.