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Miércoles, 01 Mayo 2013 07:12

No olvidemos la historia

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Hasta aquí llegó esta Champions, otra vez en el escalón de semifinales que al Real Madrid, a este Real Madrid, se le ha hecho como tratar de escalar el Everest a la pata coja y con las manos atadas a la espaldas, lograrlo es algo imposible. Tres años consecutivos acariciando la Copa de Europa aunque, por unas cosas (arbitrajes y penaltis) o por otras (falta de competitividad en los desplazamientos), en la sala de juntas de la T-4 sigue habiendo nueve. Pero conviene echar la vista atrás, mirar a la historia de este club y apretar los dientes para intentar que los pasos que ya dimos antaño no se repitan. Porque corremos el riesgo de que así sea.

El Real Madrid de Leo Beehnakker vivió su particular tragicomedia a finales de los 80. Con la Quinta del Buitre en su esplendor, con Hugo Sánchez desatado, con un equipo cuajado que prácticamente se recitaba de carrerilla porque apenas cambiaban uno o dos nombres año tras año, el holandés llevó a los blancos en tres ocasiones a ese mismo escalón, cuando en el Bernabéu aún se vivía aterido de frío pensando en una Séptima que no llegaba nunca. En la 86-87 el Bayern pasó por encima del Madrid, sin paliativos. En la 87-88 fue el PSV y el pésimo arbitraje de Bruno Galler en Eindhoven. En la 88-89, el Milan de Sacchi echaba sus primeras flores con aquel 5-0 en San Siro. Y aquel 5-0, que debió marcar el punto de inflexión de una generación que nunca ganaría la Copa de Europa, no sirvió para nada. Se cambió el entrenador, pero no la plantilla. Y el equipo cayó a plomo, carcomido por sus propias frustraciones: octavos de final la temporada siguiente, cuartos la posterior. Y luego, condenado a jugar UEFAS y Recopas. La Séptima era una pesadilla.

El 4-1 de Dortmund en la ida tiene que servir para algo, no sólo para lamentarse. Da igual el 2-0 de anoche. Tal vez sea hora de pensar que este equipo, por lo que sea, no está tocado por los hados para llegar más alto. En esos finales de los 80, principios de los 90, Ramón Mendoza se embolicó en una espiral autodestructiva que acabó con el Madrid sin ser capaz siquiera de clasificarse para competiciones internacionales. Rascando algún título nacional de vez en cuando, pero siendo un comparsa en Europa.

No es cuestión de nombres, ni de sentimentalismos, ni por supuesto de vender camisetas. Ahora es cuando la cuestión deportiva debe primar sobre todo lo demás. Conviene sentarse, analizar en profundidad las características de esta plantilla y apostar por el camino que se quiere seguir, sin paliativos. El tope de este equipo son las semifinales y ya ha quedado demostrado. Y si queremos que la Décima no se convierta en el Hombre del Saco, que demasiado obsesionados estamos ya con ella, hay que actuar. Hoy mejor que mañana.

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Miguel Queipo de Llano

Estuve en Ámsterdam 98, París 00, Lisboa 14, Milán 16 y Cardiff 17; y además vi ganar 12 Ligas, 1 Copa del Mundo de Clubes, 1 Copa del Rey, 1 Supercopa de Europa y 9 Supercopas de España como espectador in situ. Por la tele han caído más. Y siempre con el señorío que me enseñaron los más grandes: Don Santiago, Don Alfredo, Juanito, Hugo Sánchez, Fernando Martín, Drazen Petrovic, Cristiano... Existen otros madridismos, y quizás mejores, pero el más divertido es éste.

@soymadridista

Sitio Web: www.soymadridista.com
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