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Jueves, 11 Julio 2013 13:01

El dorsal 11 busca heredero

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La aparición en la temporada 94-95 de los dorsales fijos hace que las posiciones en el campo ya no tengan mucho sentido. El 5, central o líbero de toda la vida, lo ha llevado el jugador con más talento y mejor gusto por el balón que ha pisado la pradera de la Castellana: Zidane, o Zizou para los más atrevidos. El 10, dorsal reservado para el superclase, ése que provenía de una favela de Rio de Janeiro o de una villa en el sur de Buenos Aires o como buen comienzo en la 94-95 para alguien nacido en un barrio de Frederiksberg en Dinamarca, ese dorsal no parecía destinado para que lo llevará un jugador "trabajador" de origen francés que llego a ser jaleado en una época en el templo blanco, pero que salió por la puerta de atrás. Así, podríamos repasar casos de jugadores que han llevado los dorsales clásicos de toda la vida con un orden armonioso y celestial del 1 hasta el 11.

El 11, ese dorsal mítico que sin apenas tiempo para cerrar los ojos y pensar asociamos a una leyenda nacida en Cantabria hace ya 79 años, don Francisco Gento "la galerna del Cantábrico". Galopadas por la banda izquierda, recortes hacia dentro, calidad, gol y hombre récord puesto que nadie puede presumir de haber tocado seis estilizadas Copas de Europa, sí, esas que siempre dicen que en blanco y negro, esas que algunos en sus 113 años no han sido capaces de llegar ni en blanco y negro, ni en color ni tampoco en la era 3D.

Hablando del dorsal 11, recuerdo a Amavisca y su dedo índice clavado hacia el cielo; a Savio Bortolini (siempre me gustó más su apellido que su nombre) espectacular "gambetista"; Portigol y su poco protagonismo; la estampida de Ronaldo Nazario en su primer año;  al pequeño inglesito que "birló" el balón de oro al gran Raúl González, Owen;  Cicinho y su mala suerte en Sevilla cuando parecía que tendríamos lateral derecho para muchos años;  al chico que decían que era gafe y que ha sido sin duda el gran protagonista de esta última edición de Champions para el Bayern de Munich, Arjen Robben; Karim Benzema y su imitación a CR7 el día de su presentación, 1,2,3 Hala Madrid!! ; el "pirata" Granero, jugador talentoso y perdido ahora mismo en la Premier intentando recuperar la gloria perdida en el Coliseum. Y llegamos al último jugador que ha lucido el 1+1, el disparate absoluto de lo que mencionaba al principio: Ricardo Carvalho, posiblemente de los mejores centrales de la última década, pero desde luego no elegido para llevar ese dorsal mágico. A día de hoy el 11 descansa ansioso por saber quién será su próximo amo, sueña que sea un extremo incansable, el que tiene que llevar en sus piernas la cal de la línea pegada, el que tendría que mirar a los ojos a los hombres más veloces del mundo para decir "¡Eh! ¡Te reto a una carrera!", el que debería terminar el partido y decir a CR7" me llevas tres goles de diferencia, no te relajes". Ése.

Pues bien, hay un jugador que está esperando en un lugar de Londres, entrenando cada día con un escudo que sabe que ya no será el suyo, que sueña y piensa que sí, que él es digno atleta elegido para llevar el dorsal 11, porque tiene el centro de Amavisca, el regate de Savio, la ilusión de un canterano como Portillo, el gol y la potencia de Ronaldo, habla el mismo idioma que Owen, tiene la experiencia en sus inicios de jugar de lateral largo o carrilero como Cicinho, que tiene sobre todo la explosión y velocidad de Robben, la asociación en forma de paredes en el último tramo del campo de Benzema, el buen lanzamiento de faltas de Granero y el rigor defensivo como exige la Premier de Carvalho. Lo sabe, Gareth Bale lo sabe, por eso tiene en mente un objetivo y no es otro que llegar al Real Madrid. Y por delante un reto: poder mirar a los ojos al gran Gento y decir "yo seré tu digno heredero".

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Nacho Romeral

De alma callejera como los de la generación de los 70. Crecí en la calle jugando al fútbol y con una pasión sin límites por todo lo que sea blanco y huela a merengue. Madridista desde que mi madre me cosió en una camiseta blanca ese parche con silueta rechoncha y una corona en la cabeza y me puso el "7" en la espalda. Hice mis pinitos en los campos de tierra de la Comunidad de Madrid y sobre todo en La Mina del Carabanchel, pero una lesión me hizo abandonar. Ahora intento inculcar los valores del deporte a un pequeño diablillo de 5 años que ha cambiado de ídolo, se ha 'españolizado' y ha dejado aparcada su camiseta de Cristiano por la del malagueño Isco.

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