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Jueves, 10 Abril 2014 13:33

A las puertas de

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Corría el año 1518 cuando un tal Carlos heredó la corona de España. Contaba aquel chaval con 18 años y ya era rey, el que sería recordado para la posteridad con el conocido "I de España y V de Alemania", con medio continente a sus órdenes. Salvando las distancias, y sin tratar de hacer del fútbol una guerra, los jugadores del Juvenil A tienen a su alcance lograr un hito. A imagen de lo que sucediese hace 500 años con tan joven monarca, estos chicos pueden dominar Europa; razones no faltan para creer en ello. Pese a haber protagonizado un inicio de competición algo dudoso, los de Ramis han barrido a Juventus, Nápoles y PSG, ahí es nada.

En una época en la que en el imaginario común se ha instalado la idea de que el fútbol y las canteras fueron inventados por aquellos filósofos del noreste, abanderados de la posesión, el césped corto y demás pomposos mensajes enmascarados de la más fútil humildad, no viene mal despejar un poco la mente y recordar que el talento (llámenme raro) se extiende por otros lares de este planeta.

En concreto, la cantera blanca goza de buena salud, por más que algunos traten de minusvalorarla. No, no voy a remontarme a la Quinta del Buitre. No me hace falta. Incluso, algunos dirán que como no había nacido no puedo hablar de ello. Les seguiré, pues, el juego. Me refiero a los Negredo, Mata, Jesé y Morata (bonito pareado), a los Soldado, Javi García, Borja Valero y Callejón.

Este club ha dado grandes jugadores y lo sigue haciendo, porque está en su genoma estar entre los grandes y porque el que quiera jugar aquí tiene que demostrar que es un superclase. Volviendo al tema que ocupa este artículo, los jugadores del Juvenil A, he de decir que más allá de mi propio madridismo, he disfrutado profundamente cuando los he visto jugar.

Son jóvenes, pero llevan muy interiorizado el fútbol. Desde el primer minuto salen al campo y se nota que están hechos para ello. Despliegan un juego atractivo, no ciñéndolo sólo al resultado. Es un lujo que hemos podido disfrutar los que hemos acudido a Valdebebas a verles luchar sin bajar los brazos porque, como dice el creador de esta web en la que escribo, señorío es dejarse la piel en el campo. Y estos chavales lo ejemplifican a la perfección.

Cuando Enzo controla el balón estoy viendo a su padre, con ese toque delicado con el balón que tan buenos momentos nos dio a los amantes de este gran club. Agoney es una bomba, simple y llanamente. Narváez es la viva definición del killer. Francisco y Mario son unos apuntaladores natos. Febas nos hizo saltar en el último partido, cuando todo parecía irse al garete. ¿No es esto lo que se pide a los jugadores de un club?

A la larga pueden llegar las temporadas de bajón, los momentos en los que las cosas no salen. Porque, no se engañe nadie, nadie es perfecto, y los jugadores de fútbol no son una excepción. No soy pitoniso, porque no pretendo serlo; no voy a decir que vamos a ganar la Youth League, porque no puedo asegurarlo; no voy a dar un resultado para el partido contra el Benfica, porque no sirve de nada. Sólo voy a decir que tengo muy claro que el fútbol debe ser, ante todo, una diversión. Y si estos chavales se divierten haciendo lo que les gusta, van a darnos más y más alegrías en el futuro. Porque el futuro del Real Madrid tiene nombre y apellidos: Juvenil A.

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Álvaro González

Politólogo interesado en temas de comunicación. Madridismo en vena desde 1991. Crecí entre Zidanes y Pavones. En Soy Madridista me dedico picar en la cantera blanca. El Real Madrid está por encima de cualquier ego.

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