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Viernes, 11 Marzo 2016 00:41

La Liga del I+D

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Cuando le ofrecieron a Zinedine Zidane coger el Real Madrid en plena debacle de juego y resultados lo primero que le encomendaron fue devolverle lo que perdió al regreso del Mundial de clubes: la identidad. Sabía que esta empresa por encima de conseguir algún titulo esta temporada iba a ser su principal tarea no solo para este año, sino de cara a las próximas temporadas.

Pero para implantar una identidad a través de un individuo o inculcar una serie de valores a un grupo tan complicado de manejar como el Real Madrid no basta con haber sido historia viva de ese vestuario, sino que además hay que tener los bemoles suficientes como para mirar a los ojos a cualquier integrante de esa plantilla y decirle "mientras estés en ese estado de forma no vas a jugar". Tanto de lo primero como de lo segundo Rafa Benítez carecía. Y a cambio pavoneaba un ego exacerbado con la Champions de Liverpool por bandera. Y un pasado de afrentas al madridismo que no concordaban en absoluto con el sentimiento por el escudo del que presumía.

Esto, junto a un juego ramplón y conservador, hizo que un entrenador como Zidane fuera el Mesías que suplicaba el madridismo para salir del ostracismo de un fútbol anodino. Pero el trabajo de Zidane es complicado que dé frutos en Liga esta temporada. Ni el calendario, ni el estado físico del equipo es el idóneo para emprender una odisea en la que recortar 12 puntos al Barcelona y alzarse con sel título. Por lo tanto Zidane debería crear de cada domingo un banco de pruebas en el que realizar un ajuste de resortes hasta que la máquina empiece a girar sin chirridos. Sin dejarse 45 minutos de cada partido en el limbo para luego dar lugar 45 a minutos de esperanza que ni llenan ni convencen absolutamente a nadie. Buscar soluciones al centro del campo. Dar minutos a Kovacic y Casemiro. Sumar intervenciones de Lucas Vázquez, Jesé Rodríguez, Nacho o Borja Mayoral. Dar oportunidades a Marcos Llorente, Tejero, Odergaard, Febas o Mariano Díaz. Y tener una idea clara de cara al próximo verano de los que han de continuar y los que han de marcharse. Pues recordemos que los que queden a partir del 31 de agosto no tendrán recambios externos en las próximas dos ventanas de mercado de confirmarse la sanción FIFA.

Y en mitad de este viaje hacia la nueva identidad, en una liga de investigación y desarrollo, se encuentra una meta volante que se hace más que apetecible. Y de la cual se puede beneficiar el Real Madrid si realiza con coherencia el reparto de minutos ligueros. Una Undécima que los sumos sacerdotes del mundo futbolístico,  los oráculos del balompié, el sanedrín del 11 contra 11, es decir la Prensa, tacha cuanto menos de quimera. Sobre todo si nos fijamos en los números del Real Madrid esta temporada. Aunque siempre he sostenido que existen tres tipos de mentiras: las grandes, las pequeñas y las estadísticas. Y el fútbol y sobretodo el Real Madrid es un experto en romper estas últimas

Por eso el Madrid, que parecía sumido en un desenfrenado declive de fútbol, esta cogiendo aliento. Precisamente porque Zidane ha sido capaz de poner a más de uno en su sitio en Valdebebas. Dejando a los protegidos jugones de 30 o 70 millones en banquillo para poner alma y juventud en el césped. Incluso entreabriéndoles la puerta de salida y enseñándoles que nadie es imprescindible bajo la camiseta del Real Madrid. Esto ha hecho que todos comprendan que jugar en el Real Madrid es muy caro y que para ganarse la confianza de Zidane no basta con tener una ficha de más de 5 millones de euros. Sino que hay que ganárselo en Valdebebas y demostrarlo en cada minuto sobre el campo.

Creo que la predisposición actual de cara a final de temporada es positiva. El grado de implicación y compromiso ha crecido desde enero que marchara el anterior técnico. Y la afición pese a los pitos o protestas, sí está viendo una evolución tangible. Veremos si las probaturas y repartos de minutos hacen que podamos estar en San Siro el 28 de mayo celebrando.

 

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Paco Jimenez

Madridista nacido a los pies de la antigua Ciudad Deportiva. Con un único -ismo en la cabeza y el corazón, MADRIDISMO. Libre pensador de los que no se dejan llevar por lo que otros obligan a pensar u opinar. Y con un adridismo tan marcado como para ser capaz de ponerle a mi primogénito ZINEDINE como nombre.

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