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Martes, 19 Agosto 2014 21:59

RM 1 - 1 ATM: Iker estropea el debut goleador de James

Escrito por  Miguel Queipo de Llano - Santiago Bernabéu
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Fue un partido por momentos soporífero, y no sólo por la tardía hora de inicio. El Atlético salió a defenderse y a buscar un error de Casillas, y cuando peor tenía las cosas, cuando James había abierto la lata de un Madrid atascadísimo, Raúl García aprovechó una estatua del meta para empatar (1-1) en el último suspiro, justo antes de unas manos que parecieron claras en el área rojiblanca. Las espadas siguen en alto, tal vez en el Calderón ambos equipos ofrezcan algo de fútbol.

Ancelotti apostó por montar un trivote Modric-Alonso-Kroos, y el experimento salió rana. El alemán, al lado del tolosarra, apareció totalmente desdibujado en la salida de balón del Real Madrid, prácticamente inexistente. Como el croata, aunque éste estuvo más participativo y se dejó ver algo más. Porque los blancos se atascaron, empeñados en salir una y otra vez bien por la banda de Marcelo, que encontraba poco acompañamiento por delante, o bien en desplazamientos largos de Alonso y Sergio Ramos hacia Carvajal y Bale.

La cosa no pintaba mal, porque en trece minutos la banda izquierda del Atlético, Koke y Siqueira, se había cargado ya de amarillas, una cada uno, por lo que la vía parecía expedita para el canterano y el galés. Inexplicablemente, los blancos dejaron de insistir por esa vía y cayeron en la guerra de guerrillas planteada por el Atlético: Simeone maniató a la BBC con ayudas extraordinarias de los interiores, dejando poquísimo espacio para la maniobra ofensiva blanca. Tanto es así que el Madrid, éste Real Madrid, se fue al descanso sin haber chutado una sola vez entre los tres palos.

El único que intentaba cosas distintas era Bale: el galés ponía en funcionamiento la fuerza de la naturaleza que lleva dentro, pero a veces por precipitación y otras por mal entendimiento con los compañeros, el partido transcurría entre el control nada efectivo del Madrid (más del 70 por ciento de posesión estéril) y la seriedad de un Atlético que en cuanto se veía superado cortaba en falta cualquier acometida del rival. Ni siquiera el recurso del córner, cuatro botó el Madrid en el primer tiempo, sirvió para rememorar Lisboa: Modric jamás encontró rematador para sus saques.

La segunda parte se inició con la novedad de la entrada de James por un tocado Cristiano Ronaldo, que se retiró con molestias en la parte posterior del muslo izquierdo. Y lo del colombiano, tocado con la varita de los genios, porque tiene ese don especial que tan pocos futbolistas han tenido a lo largo de la historia, no defraudó. Porque suyo fue el gol blanco, con el Madrid encontrando oportunidades en la frontal pero sin llegar a poner a prueba de verdad a Moyá.

Hasta ese minuto 80 no había tenido muchas oportunidades el colombiano de brillar, porque el partido se enfangó aún más, mil y una interrupciones, Ramos y Mandzukic librándose de la expulsión tras una agresión mutua y Siqueira consiguiendo salir del encuentro sin ver la roja de manera milagrosa. El Madrid al menos sí fue mucho más vertical en esta segunda parte, sobre todo tras la entrada de un Di María aclamado por el Bernabéu, pero sin tino. La mejor ocasión previa al gol llegó en una falta desde la frontal que empaló Bale durísimo, rechazó Moyá como pudo y Kroos, con todo a su favor, envió por encima del larguero. Y entonces apareció James, el elegido, justo antes de que Casillas, con una estatua en el área pequeña después de haber estado todo el partido muy timorato en los balones cruzados sobre su zona de influencia, permitiera a Raúl García empatar. Y justo antes de unas manos en el áre atlética que se fueron al limbo. El viernes queda otro asalto, tal vez con Iker bajos... o tal vez no.

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