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Domingo, 11 Noviembre 2012 23:50

LEV 1 - 2 RM: victoria Anna Tarrés Style

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La ficha del Levante-Real Madrid (1-2) Liga 2012-2013

El pasado viernes por la noche, en un programa de Antena3 dedicado a la ex seleccionadora nacional de natación sincronizada y los escandalosos métodos que empleaba según algunas de las chicas a su cargo, dos de los considerados pesos pesados del periodismo deportivo nacional, Santiago Segurola y Diego Torres, se cubrieron de oro. Ambos, baracaldés y argentino, no titubearon ni un segundo en relacionar las acusaciones hacia Tarrés con Jose Mourinho y su librillo, todo rodeado de ese verbo florido y pomposo que les acompaña como el azúcar glasé a los donuts. Nunca jamás hubieran pensado haberse situado justo en las Antípodas de la acusación gratuita que hicieron.

 

Porque el Real Madrid se encontró en el Ciudad de Levante con una piscina, Orriols anegado y más dispuesto para un romántico paseo en barca un domingo por la tarde que para jugar un partido de fútbol. Y se encontró, por su fuera poco, con un equipo que superó en diversas ocasiones la línea que delimita la virilidad de la violencia. El Levante, sí, fue extremadamente violento, codos afilados con sacapuntas, encerrona digna de los años 30 en un campo de Regional. Pero ganó el Madrid, quien hizo un tremendo partido en un recinto muy poco adaptado a sus condiciones y entre garrotazos voladores. Morata, el nueve de guardia, hizo el gol salvador en un partido en el que los blancos desperdiciaron mutitud de ocasiones, hasta un penalti. 1-2 y tres puntos de oro.

Segurola y Torres tuvieron que vivir cómo el mundo es justo al revés de lo que cuentan y el tan idolatrado equipo de JIM saltó a la piscina como si fuera la Anna Tarrés que algunos pintan. Nada más comenzar el partido, a los tres minutos, David Navarro propinó un tremendo codazo voluntario a Cristiano Ronaldo que le abrió la ceja: no vio ni amarilla. El luso se mantuvo a duras penas en el campo, apósito y casi más puntos de los que él sólo gana en la ceja izquierda, todo el primer tiempo. Le dio para hacer un gol en su posición de nueve (tanto de pillo tras un rechace de precisamente su agresor) y quedarse en el vestuario tras el descanso: a cualquiera ese cachiporrazo le hubiera mandado al hospital de cabeza, pero no al superdotado de Madeira, otra vez decisivo.

No era partido para florituras, ante un rival que rascaba de lo lindo y en un campo que pese a que no se embarró era impracticable, tanto que el partido debió ser suspendido. Y en esas circunstancias Xabi Alonso y Essien leyeron el partido a la perfección, siempre bien situados, siempre dando oxígeno y siempre evitando apuros para un Casillas que comenzó con dudas pero que fue creciendo según el agua le calaba las medias: inmenso paradón al inicio de la segunda parte a un remate lejano de Barkero.

En esa segunda mitad, con Callejón y Di María ejerciendo de puntas del equipo, el Fideo comenzó también a crecer a pasos agigantados. Su pretendido desorden provocó el caos en la zaga levantinista, con esas contras vertiginosas en las que nadie sabe a ciencia cierta qué va a hacer, tal vez tampoco él.

Las ocasiones más claras, sin embargo, llegaron tras saques de esquina madridistas. Primero fue de Pepe, que estrelló un cabezazo franco tras un córner contra el larguero de Munúa cuando tenía todo a favor para extender la renta. Y luego fue Ramos quien, tras una serie de carambolas, estrelló un taconazo dentro del área pequeña en el larguero y luego, con el otro tobillo, lanzó el balón a milímitros del poste izquierdo del meta levantinista, pero por fuera.

El Madrid comenzaba a dejar escapar demasiadas ocasiones, mientras el Levante dejaba de soltar hachazos y se dedicaba a capear el temporal como podía. Y en una de las pocas veces que se estiró, encontró dos charcos consecutivos, dos balones divididos que le fueron favorables, un fuera de juego no señalado por el árbitro, pésimo arbitraje de Muñiz, y Ángel anotó el empate picando ante Casillas.

Tocaba remangarse y volver a la brega. Y el Madrid no bajó el tono ni un segundo, pese a jugar sin nueve y sin diez, porque Özil siguió en ese tono suyo tan plano de esta temporada. Con el campo en el estado en el que estaba la única opción era buscar la espalda de la zaga con un balón largo. En una de esas Callejón forzó un penalti. Pero no estaba Ronaldo: lo lanzó Xabi Alonso, demasiado centrado y a media altura porque no se atrevió a rasearlo por el césped, y Munúa logró rechazar el disparo.

Seguía perdonando el Madrid, en zafarrancho de combate pese a las limitaciones del oasis de delanteros, el Levante acorralado y todos los santos alumbrando su portería porque daban igual las ocasiones creadas, todas se frustraban en una mezcla de precipitación,mala suerte o porque, directamente, no tocaba que fuera gol.

Porque el que llevaba el gol en la cabeza fue Morata, que salió a siete del final y en apenas minuto y medio atinó a conectar un cabezazo tras una falta excepcionalmente botada por Xabi Alonso (quien no merecía el borrón del penalti errado) y superar inapelablemente a Munúa. Quedaban cinco minutos y quedaba remangarse. O nadar y guardar la ropa. Tres puntos de oro conseguidos al Anna Tarrés Style, el baile de los palos.

 

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Miguel Queipo de Llano

Estuve en Ámsterdam 98, París 00, Lisboa 14, Milán 16 y Cardiff 17; y además vi ganar 12 Ligas, 1 Copa del Mundo de Clubes, 1 Copa del Rey, 1 Supercopa de Europa y 9 Supercopas de España como espectador in situ. Por la tele han caído más. Y siempre con el señorío que me enseñaron los más grandes: Don Santiago, Don Alfredo, Juanito, Hugo Sánchez, Fernando Martín, Drazen Petrovic, Cristiano... Existen otros madridismos, y quizás mejores, pero el más divertido es éste.

@soymadridista

Sitio Web: www.soymadridista.com
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