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Sábado, 11 Julio 2015 20:43

El Remos de Móstoles

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Iker. Hijo de Carmen y José. Hermano de Unai. Marido de Sara. Padre de Martín. Mito del Real Madrid. La vida y sus casualidades me hicieron toparme con Casillas allá por 1992. Empezaba yo a pasear libros hasta la facultad soñando con escribir y ser periodista en un vagón de cercanías desde Pinto a Madrid que se vaciaba cuando en el trayecto se subía un tal Raúl González Blanco para ir a entrenarse con el Madrid. Iker acababa de ingresar en La Fábrica y yo entraba por primera vez a la Ciudad Deportiva. Un familiar mío estaba en su equipo y conocí a sus padres. José, que en los partidos de los sábados se retiraba al otro extremo y se comía un kilo de pipas mientras observaba a su hijo y a los compañeros de éste. Carmen, que entonces hacia un cursillo de peluquería y que hasta le tintó el pelo a Iker de rojo en unas prácticas. Ella entablaba conversación con el resto de madres que acudían al entrenamiento o partido de turno. Padres sufridos. Personas normales. Como su hijo fue, es y será.

En aquellos lodazales de campos ya volaba Iker como un 'Superman' bajo la tutela de Uceda y Mezquita. Encajaba por temporada uno o dos goles. O ninguno. Era un muro. Entonces nacía un torneo de Fútbol-7 en Brunete que José Ramón de la Morena impulsó con fuerza. Ahí estaba la esencia del fútbol y seguirá estando... Entonces lo jugaban selecciones territoriales y en la primera edición ganó Madrid despuntando un dúo letal formado por Andrés Santos y Rabadán (ambos del real Madrid). Y lo daban por Canal +. Más motivación para los chicos. La segunda edición fue para Castilla la Mancha, donde Corona (Almería), deslumbró y fichó por el Madrid. Casillas no disputó el torneo porque sólo convocaban a dos jugadores por equipo y del Madrid fueron Juanjo Granero y Muñoz. Ambos jugadores de campo. No fue citado, pero estuvo allí, en la grada, aprendiendo a ser suplente antes que otros quisieran sentarle en un lugar que no es su sitio. Cuando lo hicieron, él llevaba preparado años.

La vida no se detuvo ahí. Continuó. Sinsabores aparte siguió evolucionando. Los focos se centraban en otros, pero él curraba callado, aprendiendo más. Y en esto que Nike se inventa otro torneo, la Nike Cup. La fase española se disputó en la antigua Ciudad Deportiva. En el campo de entrenamiento del primer equipo. Y el Madrid llegó a la final contra el Barcelona y en los penaltis Iker ya demostró sus dotes. Ganó el Madrid con un portero al que ya miraban de otra forma pese a que se hablaba de compañeros suyos. La verdad que era un equipazo con un portero fuera de lo normal. Recuerdo que estaba hasta el sobrino de Goyo Benito, Edu, un delantero con una finura y exquisitez espectacular.

Y de torneo en torneo se fueron a La Paz (Bolivia), a jugar el Mundialito de La Paz y la Amistad. Su primer gran viaje. A cruzar el charco. Un Mundial. Y en un país donde la expedición tuvo que salir a comprar sacos de patatas para comer. El torneo fue duro. Otro fútbol. Otro estilo. Pero la final la jugaba el equipo local y otro más. Ese fue el Madrid, que según la Prensa, que traían algunos padres que acudieron al evento, dio una lección en todas las facetas del juego. Allí bautizaron los compañeros al hoy conocido como el Santo. Entonces era El Remos. Penaltis y cualquier disparo atajaba. Y allí, frente a la Academia Tahuchi que Xavier Azkargorta ya conocía, se coronó El Remos deteniendo penaltis y amargándole la vida al sobrino del entonces crack boliviano Marco Etcheverry. Lo paró todo.

Después llegaron más torneos, más éxitos y hasta ofertas desde la cuna donde Iribar se formó. En un Torneo Lopez Ufarte en Irún, en el Stadium Gal, el Athletic preguntó por él. Iker se llamaba aquel portero. Será vasco, pensaron. Localizaron antes de la final a su padre José y le preguntaron. Chasco para los Leones, equipo del padre de Casillas. Se llama Iker porque su padre estuvo destinado en Bilbao por su trabajo, pero no es vasco. La idiosincrasia del Athletic evitó quizás que una vez llegado al embudo que es la cantera del mejor equipo del mundo Iker pudiera arrancar su carrera profesional en Lezama, porque los ojos se posaban en otros y no en el espectacular portero blanco.

Ya siendo Cadete despuntaba tanto que al llegar a juveniles, el jefe de la cantera (curiosamente Del Bosque) le pasó del Juvenil C al A directamente. Y no desentonó. Se fue perfeccionando con Amieiro. Lo pulió hasta que llegó el día. Illgner estaba lesionado; Bizarri, también. A Toshack le hablaron del chico de la cantera, aquel que sacaron del colegio para ir como suplente  al partido de la Champions en Noruega. Éste va a ser titular. Y debutó en un escenario que ya no existe. El viejo San Mamés. Para regocijo de su padre, de su familia, de todos sus compañeros, los que llegaron y los que no. En la Catedral fue su bautismo. 2-2 el resultado y se tragó una falta de Julen Guerrero. Pero el lunes después ya había renovado, había enamorado al madridismo y había iniciado una vida entregada al club de su vida. Pero esa historia ya la conocen...

Visto 2852 veces Modificado por última vez en Sábado, 11 Julio 2015 20:51
Antonio J. Soler

Junto letras. Hasta creo algunas frases. No debieron ser antaño muy buenas... Pero ahora vuelvo a las andadas. Eso sí. Entre camisas, pantalones y vestidos. Imitando a algún futbolista del Madrid que puso tiendas de lencería fina. Yo es que me tengo que ganar la vida también. Y como juntar letras y palabras para la venta parece que funciona, no serían tan malas antaño...

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