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Sábado, 27 Septiembre 2014 19:50

CAS 0 – 3 AMO: La ansiedad consuma el desastre del Castilla

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El Real Madrid Castilla vivió una pesadilla en el Alfredo di Stéfano. Los de Zinedine Zidane, incapaces de crear peligro real en la portería de Oier, vieron como un equipo de baja entidad los arrolló por completo en casa, firmando una de las peores actuaciones que se recuerden por parte del filial madridista. Con esta derrota, los de Zidane llevan tres puntos de dieciocho posibles y son penúltimos en la tabla clasificatoria empatados a puntos con el Rayo Vallecano ‘B’ aún con un partido menos.

 

El conjunto de Zinedine Zidane arrancó el encuentro dormido, tembloroso y viviendo una de esas pesadillas que tardan en olvidarse. Los mirlos castillistas buscaban resarcirse de la derrota in extremis sufrida en Lezama con una victoria ante su público ante un rival, a priori, más o menos asequible de cara a la lucha por el ascenso, pero no fue así. En el primer minuto de partido, como si de una broma de mal gusto o un chiste se tratase, el colegiado del encuentro pitó un inexistente penalti de Llorente en una jugada que no tuvo absolutamente nada. Orbegozo no desaprovechó el regalito de Alejandro Fernández y colocó el balón en las redes defendidas por Alfonso Herrero.

El Castilla, llegado a este punto y como viene siendo habitual desde agosto del año 2013, tenía que remar a contracorriente para aferrarse a los puntos. Marcos Llorente se erigió como el hombre importante de la medular madridista, tomó los mandos del barco madridista y trató de dirigir a duras penas las ofensivas blancas. ‘EL Lechuguita’ movía el balón de una banda a otra y buscaba tanto en Guillermo Varela como en García Noblejas dos socios con los que abrir la férrea defensa vasca. El uruguayo, más voluntarioso que efectivo, rompía la banda derecha pero sus centros no llegaban a rematador nunca.

El fútbol de los blancos estaba atascado y Zidane, trajeado por primera vez en la temporada, no ofrecía alternativas. Los blancos, empeñados en centrarse en una banda cuando atacaban, jugaban en una baldosa y las excesivas individualidades de algunos de los futbolistas no ayudaban a la hora de generar peligro. De esta manera, con un juego trabado y sin haber logrado disparar entre los tres palos, terminó la primera mitad de un encuentro que no auguraba nada bueno para los intereses castillistas.

Voluntariosos desde el minuto 45, los mirlos de Zidane arrancaron la segunda parte con otra cara. Un minuto después de comenzar la segunda mitad, Raúl de Tomás logró disparar por primera vez en el partido entre los tres palos. Momentos después Burgui, de nuevo en banda zurda, buscó un centro lateral muy peligroso que no llegó a rematar Melero por poco. Los nervios comenzaron a crear ansiedad y esa ansiedad generó muchas imprecisiones y tarjetas amarillas muy evitables por protestas.  

 

El Real Madrid Castilla dominaba a la par que Raúl de Tomás y Cristian Benavente se atrevían a disparar a puerta. Zidane movió el banquillo y cambio el esquema dando entrada a Eero Markkanen y sacando a Gonzalo Melero, pasando a jugar con el 1-4-4-2 de inicio. La pesadilla pese a todo no mejoraba, los blancos seguían revolviéndose en la cama y los sudores anunciaban que la fiebre había comenzado a subir. Y los temores del Castilla se consumaron. Aitor Blanco, tras el saque de un corner en el 75’, remató a placer desde el área pequeña y Alfonso Herrero en semifallo no consiguió atajar el balón. Era el 0-2 y el desastre, pese a todo no había terminado de consumarse. 5 minutos después, tras una falta botada por el Amorebieta desde el centro del campo, Orbegozo cazó la prolongación por arriba de un compañero en el área madridista y empujó el balón a las redes colocando el definitivo 0-3 en el marcador. El encuentro terminó con dos disparos lejanos de Medrán y la sensación en el Alfredo di Stéfano que la situación, salvo cambios drásticos, no tiene vuelta atrás.

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Sergio García

Fútbol y periodismo, mis dos grandes pasiones en esta vida. Crecí escuchando al gran maestro Juan Manuel Gozalo y ahora disfruto viendo jugar a Cristiano 'el pavo real' Ronaldo. Los motes no eran el punto fuerte del bueno de Juanma. Cosecha del 93; casualidad o no, como el gol de la Décima.

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