CAS 1 – 1 ATM: El Castilla sigue sin desagarrotarse

El filial blanco continúa sin ganar (1-1 ante el Atlético B) y, lo que es peor, sin dar señales de recuperación. El juego es demasiado plano y el equipo adolece de jugadores con gol. El miércoles, a Vigo

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Un punto, un empate, que visto lo visto deja el termómetro igual que estaba. El Castilla no está muerto, pero lo que le pasa se le parece mucho. 1-1 con el Atlético B en otro partido plano, plano, plano del primer filial blanco. El próximo partido, ante el Celta B el día 1, en pleno Día de los Muertos, dictaminará definitivamente qué va a ser de este equipo esta temporada. Pero la cosa no pinta en absoluto bien.

El Castilla sigue jugando agarrotado, y no hay nadie sobre el campo o en el banquillo que lo desagarrote. Se ha convertido en un equipo atemorizado, algo nada acorde a la edad de los futbolistas que conforman su plantilla. El miedo por la situación clasificatoria es plomo en las piernas, y ese plomo ha ocupado el espacio que debería ser el de la frescura, el del desparpajo y el del atrevimiento. Y así, con las piernas pesadas y la cabeza dubitativa, es muy complicado que salgan las cosas bien.

Y no es porque el equipo no lo intente. Pero lo intenta demasiado, por decirlo de algún modo, académico. Pero académico de matemáticas, además, no de arte. Triangulaciones en corto, una tras otra, pero sin desmarques, sin desborde, sin imaginación. Una planicie absoluta. La entrada de Seoane en el once dotó de equilibrio al equipo, más que con Óscar, pero sin los pases de tiralíneas del talaverano el juego se resiente aún más y el equipo parece jugar en el Altiplano.

A ello contribuye el doble lateral izquierdo del que abusa Solari. Reguilón es un seguro defensivo y con Quezada por delante se puede aprovechar el potentísimo disparo del hispano-dominicano. Pero Luismi no es un extremo, ni se le parece, aunque tenga gol. Cristo, que llegó como fichaje estrella del curso, no termina de arrancar y se aturulla frente al gol. Mancebo ya ni comparece. Arturo sigue lesionado. Los que subieron del triunfal Juvenil A del curso pasado son casi espectros. Sólo el centro de la zaga, donde Manu Hernando y Javi Sánchez han casado bien, mantiene el tipo con un Belman que para casi todo lo que llega.

La primera parte fue la nada absoluta. El Atlético sólo rondaba la meta del Castilla a balón parado, pero sin poner en apuros la meta blanca, y los de Solari no acertaban a dar tres pases seguidos en cuanto entraban en el campo rival. Belman tuvo un par de acciones destacadas, pero tampoco trascendentales, y poco más. Pero nada más empezar el segundo tiempo, Dani Gómez, tremendamente bregador pero también demasiado desacertado, sacó un penalti que Javi Sánchez se encargó de transformar.

El Castilla celebró el gol alrededor de su técnico, porque el compromiso con Solari no falta, y espoleó a los blancos. Cristo tuvo un mano a mano con San Román que sacó el meta atlético de milagro… y el filial blanco, de repente, desapereció del campo. Belman, ahora sí, tuvo que empezar a aparecer para tapar todas las vías de agua, acompañado de la contundencia de sus centrales, providenciales en alguna ocasión, hasta que Cristian Rodríguez igualó el choque.

Entonces, de repente, el Castilla resucitó de entre los muertos. Percutiendo por banda izquierda, donde se ubicó un Franchu demasiado individualista, que se tiró todo lo que le llegaba. Y ahí murió el partido, porque el Castilla, aunque Solari metió a Campuzano en el campo, tienen lo que tienen, y lo que tienen es demasiada poca pólvora. Sin gol, en Segunda B, se pasa mal. Y si encima no tienes frescura ni descaro para inventar, más todavía. Al menos se sumó un punto que, visto lo visto, puede ser importante a final de temporada.

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