Manuel Sanchis, el campeón madridista que trabajó en las oficinas del Barça

Cuatro Ligas, una Copa y la Sexta Copa de Europa alumbran el palmarés del lateral de las medias caídas. Antes de en el Madrid, jugó en el Barça e incluso despachó abonos en sus oficinas

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Manuel Sanchis con Luis Molowny
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Las palabras y recuerdos que se escriben en horas tan cercanas a los óbitos son siempre las más difíciles, pero no por ello tienen que faltar. Es una manera de honrar y recordar a aquellos que hace bastante que se alejaron de los focos y de las apariciones publicas, pero que sin embargo nos dejaron llena la memoria de buenos recuerdos. Ayer, 28 de octubre de 2017, nos dejó otro integrante del equipo Yeyé que en 1966, y cuando nadie lo esperaba, devolvió al Real Madrid a la cumbre europea con la tan manida Sexta Copa de Europa. Ayer, 28 de octubre de 2017, Manuel Sanchis Martínez, padre del gran capitán Manolo Sanchís (el hijo con tilde en la i, el padre no), falleció en Madrid a los 79 años.

Manuel Sanchis, con su hijo, Manolo Sanchís, y su nieto

Pese a ser el precursor de una saga de padre/hijo madridistas, sus inicios mas profesionales hay que buscarlos en la Ciudad Condal donde, a través de la insistencia de su tía, su marido contacto con Ramón Llorens, entrenador catalán, a quien convenció para que le hicieran una prueba. Hasta allí fue el joven Sanchis, y sus eternas medias caídas, para disputar un partido con el conjunto de aficionados. Sin embargo el entrenador, al verle tan poca cosa física, tuvo sus reticencias de hacerle jugar con chavales más fuertes que él. Pese a todo, decidió sacarle a a falta de 20 minutos con 1-1 en el marcador, lo cual aprovecho el valenciano para revolucionar el partido con sus cabalgadas y ayudó a acabar ganando por 4-1, e incluso marcando un gol. Un detalle, la prueba la hizo con el FC Barcelona. Sanchis vistió de esta forma la camiseta del eterno rival en sus inicios. Hablamos de la temporada 1954-55.

Manuel Sanchis, portada en un boletín del Real Madrid

Sin embargo, una normativa sacada en ese verano por la Federacion Valenciana impedía jugar a cualquier jugador juvenil a más de 50 kilómetros a la redonda, por lo que de momento se tenia que quedar sin jugar. Al estar parado en Barcelona y sin seguir estudiando, aunque le mantenían sus tíos, optó por ayudar y llevar dinero a casa y empezó a trabajar en una notaría. El Notario le dejaba manga ancha para seguir entrenando con el Barcelona, no había que perder el gusanillo, pero era poco para él y no quería seguir escudándose en una oportunidad futbolística, que no llegaba, para no trabajar. En esos años ya estaba el Camp Nou en construcción y consiguió colocarse en las oficinas del club condal para trabajar, llegando incluso con el tiempo a ganar más dinero de oficinista que de futbolista juvenil. Todavía habrá socios barcelonistas que cuando eligieron asiento para el nuevo estadio fueron atendidos por un posterior campeón de Europa madridista.

Sanchis, centrocampista del Condal cedido por el FC Barcelona, según rezaba su boletín

Finalmente la normativa valenciana se modificó y pudo jugar con el FC Barcelona juvenil, aunque solo dos meses porque se acercaba a la edad limite de los 18 años. Al finalizar la temporada, Sanchis recibió una cita para entrevistarse con Pepe Samitier, el histórico exjugador azulgrana y madridista, que estaba en la estructura del club. Éste le recibió y se lo expuso claramente: “Al club le interesa que te hagas profesional”, por lo que Sanchis no tuvo dudas y se comprometió con el Barcelona por tres años. Sin embargo, el club decidió que ir desde juveniles al primer equipo azulgrana era demasiado cambio, por lo que optó por enviarle cedido a su club filial, el Condal, que estaba en Segunda División.

Con 18 años y apenas 1,65 de estatura, debutó en una Segunda División de las de antes, de las duras. Cuatro años estuvo allí, jugando casi todos los partidos y siendo una pieza fundamental del equipo, esperando su llamada al primer equipo. Sin embargo, ésta nunca se produjo. Finalmente recibió una llamada el mismo día que Enrique Llaudet llegaba a la presidencia azulgrana. El Barcelona le comunicó que quedaba libre para fichar por quien quisiera, ya que el club le daba la baja. Un mazazo y un jarro de agua fría para el valenciano.

Sanchis, primero por la derecha de pie, en una alineación del Valladolid 61-62

Sin embargo, en unos días todo cambió. El Real Valladolid vendía a Zaldua al Barcelona y en las condiciones del traspaso iba una cantidad en metálico y otra en jugadores. Aunque Sanchis ya no pertenecía al club, no dudó en aceptar que el Barcelona le metiera en la operación, puesto que los de Pucela, pese a estar en Segunda, eran candidatos al ascenso. Allí formaría pareja con Ramírez y durante cuatro años probaría tanto las mieles del ascenso como la hiel del descenso. Sin embargo, al final de la tercera temporada saltaba la sorpresa: el Real Madrid se hacía con sus servicios aunque se mantendría durante un tiempo en Valladolid, hasta que Echarri terminara el Servicio Militar y volviera a Valladolid. Durante la temporada 1964-65 jugó los primeros partidos allí, hasta que definitivamente se estableció en Madrid.

Aquí llego recién casado con Elena, pero tuvo que esperar algunos meses para debutar hasta que una tarde de febrero de 1965 hacia su debut en Chamartin ante el Valencia, fuera de su lugar habitual ya que cubrió la baja de Pachin.

Sanchis hablaba así tras su debut como madridista
El mítico gol de Sanchis a Suiza en el Mundial 66

El resto es historia. Siete temporadas vistiendo de blanco, con casi 300 partidos a sus espaldas entre oficiales y amistosos. Cuatro Ligas, una Copa del Generalísimo y la mítica Sexta Copa de Europa, al mismo tiempo que consiguió jugar con la selección española el Mundial de Inglaterra de 1966, donde marcó un fabuloso gol, tras una jugada de raza y fuerza en la única victoria española en aquel Mundial, ante Suiza.

Tras una año final en el Córdoba, junto a un novel Vicente del Bosque, se retiró del fútbol activo, aunque volvería a la Casa Blanca para entrenar a los juveniles del club y posteriormente entre 1974 y 1977 al Castilla, al que consiguió ascender a Segunda B.

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Yo vi jugar a Del Bosque, así que llevo unos cuantos años yendo al Bernabéu. Socio desde 1986, mis recuerdos van ligados al Madrid del Di Stéfano entrenador, el de los cinco subcampeonatos, que me forjó en madridismo ante los malos tiempos, y al de la Quinta del Buitre, la poesía y las pelotas hechas fútbol. Desde 1996 dando la barrila en esto del periodismo deportivo, aunque hace años que es mi hobbie y no mi profesión.