RM – VIL: Depresión o victoria

Un triunfo amarillo en el Bernabéu en el partido que cierra la primera vuelta complicaría incluso la Champions para el próximo curso. Zidane insiste en los mismos de siempre. Ceballos, ni convocado

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Es lo que toca, porque él solo se metió en el cuarto de baño con el Prozac cuando lo tenía todo preparado para una memorable noche de copas. El Real Madrid recibe esta tarde (16:15, BeIn LaLiga) en el último partido de la primera vuelta al Villarreal entre una montaña de ansiolíticos, a dieciséis puntos del liderato liguero y con la misión obligatoria de ganar porque, de no hacerlo, los amarillos se situarían a un solo punto de los blancos en la pelea… por la cuarta plaza, la que da acceso a Champions. Por tanto, todo lo que sea no ganar hoy será motivo de depresión absoluta. Sólo vale la victoria. Depresión o victoria. Pero sin Pelé ni Sylvester Stallone.

En esta temporada tan absolutamente anómala en los últimos tiempos, de lo que no puede quejarse el Real Madrid es del apoyo de su afición. Es cierto que ha habido pitos a determinados jugadores, casi siempre al ser sustituidos o al acabar el partido, pero la hinchada madridista lleva haciendo de tripas corazón desde que comenzó el desastre. No ha sacado los pañuelos ni ha montado una de esas escenas tremebundas: las tres Champions en cuatro años (algunos dicen que eso no es un ciclo, que el ciclo empezaba ahora) pesan y de lo lindo en el respeto que se le tiene al trabajo de los componentes de la plantilla. La cuestión es saber hasta cuándo aguantará, porque la situación es más espesa que un bocadillo de garbanzos.

En medio de la espesura, Zidane no cambia la salsa: jugarán los de siempre, la confianza en su núcleo duro es absoluta. Morirá con ellos. Ceballos, tras un partido copero entre semana en el que ofreció cosas distintas, se queda fuera otra vez, y no hay ni rastro de elementos nuevos que puedan cambiar la dinámica. Una dinámica que va a enganchones, que lo mismo arrasa al Sevilla en 45 minutos soberbios que se desploma en el Clásico en un segundo tiempo horripilante.

Así que en esas está el madridismo: pendiente de si en esta sobremesa le tocará disfrutar o acabar, otra vez, cabreado como una mona. Y encima, la previsión meteorológica anuncia aguacero sobre Madrid a la hora del partido. Que sea de goles a favor y no de lágrimas. Porque la depresión si no se logra la victoria quedaría definitivamente asentada en el Santiago Bernabéu.

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Yo vi jugar a Del Bosque, así que llevo unos cuantos años yendo al Bernabéu. Socio desde 1986, mis recuerdos van ligados al Madrid del Di Stéfano entrenador, el de los cinco subcampeonatos, que me forjó en madridismo ante los malos tiempos, y al de la Quinta del Buitre, la poesía y las pelotas hechas fútbol. Desde 1996 dando la barrila en esto del periodismo deportivo, aunque hace años que es mi hobbie y no mi profesión.

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