RM 7 – 1 DEP: Bale alimenta la redención

Doblete del galés, de Cristiano y de Nacho. Modric redondeó el descosido al Depor, que se adelantó. El Madrid, en 4-3-3, demostró que si está enchufado destroza al más pintado.

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Conviene no engañarse. Todo el trote del Madrid en Liga desde la derrota ante el Villarreal no va a ser más que un entrenamiento con público pensando en la eliminatoria europea ante el PSG. Ante el Depor, el Madrid recuperó el 4-3-3 y por momentos también el brío y la pujanza perdidos. Con Bale como estilete, Nacho y Cristiano como bigoleadores y Casemiro de escudo antimisiles, la primera prueba se ha superado. Las dos próximas, fuera de casa, serán más exigentes: esperan Valencia y Levante consecutivamente en la Ciudad del Turia. Pero con el galés a este nivel, lo mismo hay redención. Y más si tres jugadores hacen dos goles.

Zidane, con Benzema en el banquillo, decidió menear el avispero a ver si los bichos picaban o si seguían ateridos de frío, pese a los 17º de enero en Madrid. 4-3-3, otra vez, con Mayoral haciendo de Karim e Isco en el banquillo. Y el arranque del Madrid fue esperanzador: presión adelantada, el Depor embotellado, llegadas por banda, Modric percutiendo por dentro… No llegaban las ocasiones, pero los gallegos no pisaban siquiera el campo madridista, que vivía pacientemente esperando que llegara su gol. Y de repente, sobre el minuto diez, el Madrid se desplomó. Literalmente.

El equipo se hizo larguísimo, dejó de presionar y el Depor, sin hacer nada del otro mundo salvo colocarse sobre el campo donde no había adversarios, fue ganando presencia. Un par de avisos a la espalda de los laterales hasta que una combinación entre Andone, Lucas y Adrián acabó con gol de este último. El cielo parecía desplomarse sobre las cabezas de los de Zidane…

Pero el equipo esta vez reaccionó. Y vaya si reaccionó. Marcelo y Carvajal se compraron un cohete y comenzaron a reventar al Deportivo por los costados, llegando una y otra vez. Es cierto que Mayoral no es un goleador de garantías y a Cristiano le cuesta la vida hacer un gol, pero el momento de forma de Gareth Bale es sencillamente espectacular. Descansado está, tampoco nos vamos a engañar, pero con el galés a este nivel está llamado a liderar el equipo. Nacho, infranqueable en defensa y tapando todas las vías de agua junto a un sensacional Casemiro, hizo el empate aprovechando un centro de Marcelo y otro pase del brasileño lo embocó con un golazo Bale. Marcelo, que había sido abroncado por su grosero error en el tanto deportivista, se redimió de largo. El Madrid lo necesitaba.

La segunda parte fue ya cuesta abajo. Casemiro con su clase de corte y confección impedía cualquier acercamiento deportivista, y Nacho, que encontró otro gol cuando se acaba el patido, se encargaba de dinamitar cualquier acción en la que lograban superar el muro brasileño. Y arriba, Modric se enchufó, Bale siguió rayando a un nivel supersónico y Cristiano, ¡por fin Cristiano!, recuperó la puntería. Sí, cuando el partido estaba decidido, goles que sirven para poco, pero que también pueden servir para despertar a la Bestia, justo lo que necesita el Madrid. Que Cristiano sea el CR7 de siempre y que la BBC rinda a gran nivel. Ante el Depor, pese a los pocos minutos de Benzema, se logró. Prueba superada. La redención está más cerca.

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