La contracrónica: Una hormiga

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No hay nada más doloroso en el mundo que despedirte de alguien a quien quieres. Decir adiós a una persona que tiene mil argumentos para quedarse a su lado, pero que es tan gilipollas que no es capaz de demostrarte ni siquiera uno para que tú pienses que merece la pena seguir intentándolo. No hay nada más doloroso en el mundo que decir adiós al Madrid.

Este equipo tiene argumentos de sobras. No solo para devorar al Leganés y pisotearle como si fuera una hormiga, sino para liderar la clasificación de la Liga y recibir al PSG sin ducharse, en calzoncillos y con un calcetín de cada color. Y no lo digo yo en papel de orador o de chulo de playa, lo dice el Madrid de agosto. El Madrid de las Supercopas. El Madrid de Cardiff. Mi Madrid.

Inexplicablemente, cinco meses después, es el Madrid el que se ha convertido en una hormiga de esas que mueren y la gente ya ni se da cuenta. De esas que pisa cualquiera. De esas que fallece sin querer. Un equipo que pudiendo ser ‘Dama’, es ‘Vagabundo’. Un equipo que va a recibir al PSG porque no le queda más remedio. Porque no puede huir.

Hablando de huir, yo me marcho. Hoy unas letras antes. Pero porque a mí esta mierda me duele. Me hiere. Me mata. Yo seguiré queriendo al Madrid haga lo que haga. De hecho, lo quiero tanto que estoy deseando que llegue el sábado para volver a verlo sabiendo que quizás me vuelve a dar la espalda con malos modales. Son muchas cobras, muchas calabazas, pero sigue siendo la niña de mis ojos. Una niña coja, tuerta, bizca, contestona y que saca malas notas, pero no deja de ser mi niña. Por eso la riño. Por eso la quiero. Porque se lo merece. O no, pero lo hago. Pero lo haré.

 

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Mientras intentas descubrir algo más sobre mí en estas líneas yo me ando paseando por algún lugar de Barcelona con el escudo del Real Madrid en el pecho. Desconozco si soy un valiente o un imbécil, pero me excita. Son tantos los que me miran mal como los que empatizan conmigo. Así que si algún día desaparezco que sepáis que o me han matado a palos o a besos. Y si eso ocurre… ¡Que nos quiten lo escrito y leído por aquí! Eso sí, ¿hablaréis bien de mí, no? ¡Más os vale!

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