VIK 1 – 2 JUVA: Rodrigo a lo Sergio Ramos

Los Cachorros se sobrepusieron a ir por detrás en el marcador, a un poste, a un larguero y a la expulsión de Pulido para darle la vuelta al partido en el segundo tiempo: el último gol llegó en el 95'+

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No fue tras un córner, ni para forzar un empate, pero un centro de Benja Garay lo empaló el fantástico Rodrigo Rodrigues en el minuto 95 para darle al Juvenil A de Dani Poyatos el triunfo (1-2) ante el Viktoria en Plzen y dejar casi certificado el pase a los octavos de final para el primer juvenil blanco. Los Cachorros tuvieron que sobreponerse a un larguero y a un palo en el primer tiempo, a ir por detrás en el marcador y a la expulsión de Pulido, pero la perseverancia de este equipo no tiene límites. Fue en el 95, a lo Sergio Ramos.

El Juvenil A tuvo una primera media hora a muy buen nivel, presionando arriba y llegando con soltura a las inmediaciones del área de Marik. Sin embargo, un tiro de Baeza se tropezó con el larguero y poco después, en una buena contra, Alberto se estrelló contra el poste derecho de la meta de los checos. Estos, que encontraban espacios para poner en aprietos a Altube debido a una cierta descordinación en el centro del campo madridista, tuvieron la fortuna que le faltó a los de Poyatos: un centro de Svobody lo remató de cabeza Arzberger y puso el 1-0 en el marcador en el minuto 34. A partir de ahí, el Juvenil blanco se desplomó y los locales rondaron el segundo tanto con insistencia.

Sin embargo, la entrada de Melvin por Carlos Algarra, la gran novedad en el once, tras el descanso le cambió la cara al Juvenil blanco. Los Cachorros se lanzaron a presionar a los locales en su propio campo y estos, que se quedaron con diez por expulsión de Hranak por dos amarillas en apenas cuatro minutos, se atrincheraron alrededor de su área para defender la renta. Al Madrid apenas le duró ocho minutos la superioridad numérica, porque Pulido tambien enfiló el camino a vestuarios por doble amarilla.

Con diez cada equipo y 1-0, aparecieron los que tenían que aparecer. Primero Miguel Baeza, claro. El cordobés aprovechó un centro de Rodrigo Rodrigues para hacer el empate y desatar la furia ofensiva del Juvenil A blanco, que se lanzó con todo a por el partido dejando muchísimos espacios en defensa. Alberto y Baeza tuvieron en sus pies la posibilidad de certificar la remontada, pero tuvo que ser Rodrigo, a pase de Benja Garay, el que en el último balón del partido hiciera el 1-2 definitivo y sellara, de manera virtual, el pasaporte del equipo a los octavos. Son buenos estos chicos…

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