De Mr. Ellis y Mr. Leaf al 3-5 en el Camp Nou

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Entrada Barcelona - Real Madrid
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Si hace unos meses hablamos de la famosa eliminatoria Madrid-Barça de Copa de Europa de Noviembre de 1960, con los polémicos arbitrajes de los ingleses Mr. Ellis y Mr. Leafe, hoy vamos a continuar el relato a partir del final de la primera eliminación europea del Real Madrid.

La cena y el desagravio

Tras el partido, la expedición blanca asistió a la cena ofrecida en su honor por el Barcelona (algo muy habitual en esos años) a la que se sumaron los representantes de la UEFA y el trío arbitral. Pese a la derrota, el Madrid hizo honor a su himno (“cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores”) y Bernabéu felicitó al conjunto culé, al que ademas deseó que sumara victorias en Europa. Incluso, el presidente aseguró que el club blanco consideraría los triunfos azulgrana en el continente “igual que cuando las logra el Rea Madrid”. Cuando al término de la cena el Barcelona entregó los habituales obsequios a jugadores, directivos y trío arbitral, los jugadores blancos se pusieron en pie para aplaudir a estos últimos. Tras pasar noche en Barcelona, el Madrid llego al aeropuerto de Barajas al día siguiente, a las 15:30, donde le esperaba un grupo de aficionados con pancartas.

Pese a los nobles gestos del plantel blanco en la cena, la procesión iba por dentro. Los jugadores blancos se sintieron superiores al Barcelona en aquella eliminatoria y la sensación que tenian es que sólo por unos arbitrajes cuestionables se habían quedado fuera de Europa. Los aficionados, si cabe, estaban incluso mas indignados que los propios jugadores, sin necesidades de programas televisivos que les calentaran, y aprovecharon que ese fin de semana el Real Madrid jugaba en casa ante el Real Oviedo para homenajear a los jugadores blancos. Antes del pitido inicial de las 15:45, las peñas madridistas saltaron al césped con multitud de pancartas hacia los jugadores y el club para intentar enmendar y paliar el desagravio que estos habían recibido en Barcelona. Cuando los jugadores blancos saltaron al césped se hizo un pasillo para los ellos e incluso algunos jugadores, como Gento, Canario o Del Sol, fueron paseados a hombros por el césped por los mismos hinchas. Cuando Bernabéu hizo su aparición en el palco le esperaba otra ovación de los seguidores de tribuna y preferencia, a los cuales el patriarca blanco devolvió el saludo.

Gento a hombros de los aficionados en la previa del Real Madrid – Real Oviedo.

El partido en sí careció de historia. El Madrid era líder y recibía a un Oviedo colista, por lo que el partido se convirtió en un recital blanco ante una defensa que aguanto hasta que se vino abajo en la segunda mitad. Un resultado final de 7-0, con tres goles de Luis Del Sol y doblete de Puskas y Gento, en un partido que supuso un reparador homenaje social tras la eliminación de Barcelona. Sin embargo, el destino es caprichoso y el calendario tenia estipulado que siete días mas tarde el Madrid volvía a visitar Barcelona para enfrentarse a los azulgranas, que iban segundos en la clasificación liguera, para dirimir un partido de los llamados duelos en la cumbre.

Pancarta de la afición madridista en la previa del Real Madrid- Real Oviedo.

El Preclásico

El encuentro llegaba en el mejor momento posible. El Madrid planteaba el partido como un desquite, ademas de buscar dar un golpe de mano en la mesa y abrir distancia en la clasificación, mientras que el Barcelona buscaba la victoria para confirmar que eran superiores al Madrid sin presuntas ayudas externas. En los días previos se sucedieron las declaraciones por uno y otro bando. Segarra, capitán azulgrana, reconocía que estaban obligados a vencer para no darle la razón a los que mantenían que fue el arbitro el que eliminó al Madrid; Evaristo, el autor del famoso gol, era de la misma opinión que Segarra, ya que quería que llegara el partido cuanto antes para deshacer las dudas del partido europeo; Jesús Garay indicaba que el Madrid era difícil que jugara mejor que aquel día mientras que el Barcelona tenia posibilidades de mejorar; y el histórico Ramallets recordaba que no sólo el Madrid sufrió la anulación de varios tantos en la eliminatoria puesto que los árbitros también anularon algún gol al Barcelona.

En el vestuario madridista las declaraciones eran diametralmente opuestas. Vicente, el guardameta blanco, seguía recordando amargamente la jugada del penalti de la ida con el cual empató Luis Suárez e indicaba que si no era por la adversidad, el Madrid vencería; Santamaría no aventuraba pronósticos; Vidal dejaba de lado la eliminatoria europea y se centraba en el propio partido liguero; Di Stefano no desmerecía el volver a jugar en Europa aunque el Barsa fuera campeón europeo y ellos subcampeones de Liga, mientras que Gento era el mas vehemente y decía que no se había hablado en exageración sobre los árbitros, sino que se había hablado poco sobre la actuación de los trencillas ingleses.

Entrada Barcelona – Real Madrid.

Con este ambiente se llegó al 4 de Diciembre a las 16:15, cuando González Echevarría marcó el pitido inicial. El Barcelona tenía la duda de Eulogio Martínez en el ataque, aunque al final sí fue de la partida junto a Ramallets, Olivella, Garay, Gracia, Verges, Segarra, Kubala, Evaristo, Luis Suárez y Villaverde. Por su parte Miguel Muñoz no pudo contar con el capitán Zárraga, y salió de inicio con Vicente, Miche, Santamaría, Casado, Vidal, Ruiz, Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento. El Madrid salió dispuesto a todo y no habían pasado ni tres minutos cuando un error de Olivella lo aprovecho Gento para internarse a placer y centrar a un Di Stefano desmarcado para que hiciera el primer gol.

Gol de Di Stéfano en el Camp Nou.

El gol tempranero le pilló en frio a un Barcelona al que lo costó coger su sitio en el campo y que le salió mas caro aún, cuando al cuarto de hora, en otro fallo de Olivella, surgió un centro al área que Garay despejó con tan mala suerte que el balón le cayó a Luis Del Sol que enganchó un duro disparo desde el fuera del area que sorprendió a Ramallets. Con un 0-2 a los quince minutos podía parecer que el partido estaba sentenciado, pero para nada fue así.

El Madrid cedió campo, dejo solo a tres de los cinco delanteros arriba para controlar el centro del campo, y el Barcelona lo aprovechó para comenzar a carburar, estirar lineas y acabar empatando el partido en sendos centros al área, con dos fallos de Vicente que aprovecharon Martínez y Villaverde. El Madrid perdía su ventaja y, cuando parecía que los blancos iban a acabar suspirando por llegar al descanso, el partido volvió a cambiar de color con otra jugada del duelo Olivella-Gento, en la que el cántabro volvió a aprovecharse de la endeblez del azulgrana para marcharse a portería, driblar a Segarra y marcar el 2-3 ante la salida de Ramallets. Al descanso se llegaba con la ventaja madridista en el marcador pese al mejor juego azulgrana.

Gento marca el 2-3 en el Camp Nou.

En la segunda parte el Madrid saltó al césped con la lección aprendida. Estrechó líneas, aguantó las embestidas locales, conservó el balón y esperó su oportunidad tranquilamente al acecho, hasta que a falta de once minutos, el enésimo fallo de Olivella volvió a ser aprovechado por Gento para, tras otra internada de las suyas, introducir el balón en las mallas. Con un Barcelona ya derrotado, dos minutos mas tarde Di Stéfano ubicaba el 2-5 en el marcador que a falta de un minuto fue recortado por Kubala para poner el definitivo 3-5. El Madrid ponía una pica en Flandes y abría hueco en la clasificación colocándose cuatro puntos por encima del Barcelona, acallaba voces y salía victorioso de un duelo épico.

El resto de la Liga fue un monólogo madridista. Tras las victoria ante Oviedo y Barça, el Madrid sumó otras 13 victorias consecutivas para sólo perder la racha empatando 0-0 en la visita a Oviedo cuando ya era Campeón de Liga. El Barça, por su parte, se hundió en la clasificación y acabó a veinte puntos del Madrid aunque acabaría jugando la final de la Copa de Europa contra el Benfica en Berna, donde perdería en la famosa final de los postes cuadrados. Pero eso es historia para otro día.

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